El primer molde de piedra usado para la acuñación de moneda en Hispania en el siglo II a.C., encontrado en el yacimiento de Obulco en Jaén



Un equipo de investigadores de la Universidad de Jaén ha identificado el primer molde de piedra utilizado para la producción de moneda en la Hispania antigua. El descubrimiento, realizado en el yacimiento arqueológico de Obulco, en la actual localidad de Porcuna (Jaén), arroja nueva luz sobre los procesos de fabricación de moneda en el periodo republicano y sobre la organización de los talleres de acuñación, cuya ubicación y funcionamiento han permanecido hasta ahora en gran medida desconocidos.

Desde finales del siglo III hasta el siglo I a.C., un número significativo de cecas surgió en la península ibérica, acuñando moneda con regularidad o de manera esporádica. Pese a la abundancia de emisiones, la evidencia material de los talleres de producción es escasa, limitándose en muchos casos a las propias monedas halladas en contextos arqueológicos dispersos. Esta situación ha planteado interrogantes sobre la localización física de las cecas, la cadena operativa de producción y la organización social en torno a estos espacios artesanales.

Las monedas ibéricas frecuentemente llevaban inscritos topónimos que indican la vinculación de la acuñación con las autoridades locales, pero la falta de restos arquitectónicos o herramientas específicas ha dificultado la identificación de los talleres donde se realizaba la producción. En este contexto, el hallazgo de un molde de piedra en Obulco constituye un testimonio excepcional de la actividad monetaria en el sur de la península ibérica.

Imágenes detalladas del molde de piedra utilizado para la fabricación de cospeles. 
Corresponde a la válvula plana de un molde bivalvo. 

Un molde único en su tipo

El objeto descubierto es una de las dos válvulas de un molde bivalvo utilizado para la producción de cospeles monetarios (discos metálicos en bruto, sin acuñar, que se usan para fabricar monedas) mediante colada de metal fundido. La pieza, de 11 cm de altura, 13,7 cm de longitud y 5,4 cm de anchura, presenta una superficie plana con huellas circulares de fundición y evidencias de uso térmico. A través de análisis petrográficos, se ha determinado que la piedra utilizada para su fabricación procede de la unidad geológica de Porcuna, lo que confirma la explotación local de recursos para la manufactura de herramientas industriales en la Antigüedad.

El análisis de espectrometría de fluorescencia de rayos X (µ-XRF) reveló la presencia de una aleación binaria de cobre y plomo en las impresiones metálicas del molde, en coherencia con las composiciones previamente identificadas en monedas de Obulco. A partir de la métrica de las huellas circulares, los investigadores han asociado este molde con la producción de ases de bronce datados entre 189 y 165 a.C., pertenecientes a una de las primeras series monetarias emitidas por la ciudad.

El oppidum de Obulco, una de las ciudades más importantes del Alto Guadalquivir en época ibérica y romana, jugó un papel destacado en la economía de la Hispania republicana. Su ceca fue una de las más activas del sur peninsular, con emisiones que abarcan desde finales del siglo III hasta el siglo I a.C. La iconografía de sus monedas refleja la integración de la ciudad en el sistema económico romano, con motivos agrícolas como arados, espigas de trigo y yugos, símbolos de la producción cerealística que sustentaba la economía local.

A) Reconstrucción del molde bivalvo en vista frontal y sección; 
B) Serie 2 del MIB y Serie 3 de Arévalo (1999), 
muy probablemente las monedas producidas con el molde estudiado 
(Foto: Kunsthistorisches Museum Wien. Münzkabinett GR 145); 
C) Fotogrametría de la muralla urbana identificada en la excavación donde se encontró el molde, 
mostrando que la construcción donde se halló el molde corresponde a un edificio suburbano adyacente a la muralla urbana; 
D) Topografía del antiguo oppidum de Obulco (según Casado Millán, 2017) 
mostrando la hipotética ubicación propuesta de la ceca. 

El hallazgo del molde en una zona suburbana, junto a las fortificaciones de la ciudad, plantea nuevas preguntas sobre la ubicación de la ceca en el entramado urbano de Obulco. En el caso de Carteia, otra de las escasas cecas hispanas identificadas arqueológicamente, los hallazgos de cospeles monetarios en un sector reocupado de la muralla sugieren que los talleres de acuñación podían situarse en espacios periféricos y bajo el control de magistrados locales o contingentes militares.

El estudio de este molde no solo aporta información sobre los aspectos técnicos de la producción monetaria, sino que también refleja los cambios socioeconómicos impulsados por la expansión romana en Hispania. Las monedas acuñadas en Obulco durante el siglo II a.C. llevan los nombres de magistrados locales, inscritos en caracteres ibéricos y latinos, lo que evidencia la progresiva asimilación de modelos administrativos romanos en las comunidades indígenas.

Además, la creciente producción monetaria en este periodo coincide con la reorganización del territorio y la expansión de la agricultura cerealística en la región, fenómeno vinculado al sistema económico depredador de la República romana. Así, el molde de Obulco no es solo un testimonio material de una actividad artesanal, sino un indicio tangible de las transformaciones que experimentaron las ciudades ibéricas al integrarse en la estructura imperial romana.

Este hallazgo, único en la península ibérica, desafía la tradicional invisibilidad arqueológica de las cecas y abre nuevas vías de investigación sobre la ubicación y funcionamiento de estos espacios en la Hispania republicana. Con ello, se da un paso más en la reconstrucción del complejo entramado económico, político y social que marcó la progresiva romanización de la península y el papel central que desempeñó la moneda en este proceso.





Fuentes:
  • Guillermo Carvajal - labrujulaverde.com
  • María Isabel Moreno-Padilla, Mario Gutiérrez-Rodríguez - Dealing with the archaeological invisibility of the Iberian mints: A technological and contextual analysis of the first stone mould for blank coin production found in Hispania. Journal of Archaeological Science: Reports, Volume 63, May 2025.

Dos mujeres hallan 600 monedas de oro y plata del siglo XV, valoradas en miles de euros




Un descubrimiento histórico ha tenido lugar en Escocia, donde dos aficionados a la detección de metales han encontrado un tesoro de 35 monedas de oro y plata con más de 600 años de antigüedad. El hallazgo, localizado en la región de los Borders escoceses, podría alcanzar un alto valor económico debido a su rareza y estado de conservación. Expertos han destacado la relevancia de estas monedas, que reflejan la circulación de divisas en la Baja Edad Media.

Los detectores de metales Keith Young y Lisa Stephenson exploraban una zona cercana a Cappercleuch cuando sus dispositivos marcaron una señal inusual. Tras excavar, encontraron una serie de monedas con inscripciones que, posteriormente, fueron identificadas por el Museo Nacional de Escocia y la Treasure Trove Unit. En un primer momento, el hallazgo constaba de 30 piezas, pero un análisis más profundo permitió descubrir cinco adicionales, completando un total de 35, según informó el periódico británico The Times.

Entre las monedas destacan los groats de plata, emitidos en Inglaterra bajo los reinados de Enrique V y Eduardo IV, junto con los demys de oro escoceses de los monarcas Jacobo I y Jacobo II. Estos objetos, además de su valor numismático, ofrecen pistas sobre los intercambios comerciales entre Escocia e Inglaterra en el siglo XV, una época marcada por conflictos y acuerdos estratégicos. Su estudio permitirá conocer mejor la economía medieval y la relación entre ambos territorios.

Este hallazgo, además de su importancia monetaria, aporta una nueva visión sobre la circulación de divisas en la Edad Media y la interconexión económica entre reinos en tiempos de tensión política. La combinación de monedas de distintos orígenes refuerza la teoría de un comercio activo y diverso en la región, lo que demuestra la utilidad de la arqueología para reconstruir la historia con hallazgos reales y documentados.





Fuente: elconfidencial.com

Detectores aficionados descubren un tesoro oculto de monedas de oro y plata del siglo XV en Escocia



En un rincón remoto de Escocia, cerca de la frontera con Inglaterra, dos entusiastas de la detección de metales han hecho un descubrimiento extraordinario: un tesoro compuesto por 35 monedas de oro y plata que datan del siglo XV. Este hallazgo, descrito por los expertos como “único en su tipo”, arroja nueva luz sobre las complejas relaciones económicas y políticas entre Escocia e Inglaterra durante la Baja Edad Media.

La historia comenzó con una jornada de exploración aparentemente rutinaria. Equipados con sus detectores de metales, Keith Young y Lisa Stephenson recorrían los alrededores del pequeño pueblo de Cappercleuch, en la región de los Borders escoceses, cuando sus dispositivos comenzaron a emitir señales prometedoras. Al excavar con cuidado, fueron apareciendo una tras otra monedas de plata y oro, con las efigies de antiguos monarcas grabadas en su superficie. Sin imaginar la magnitud de su hallazgo, los detectoristas pronto se dieron cuenta de que estaban ante algo excepcional.

La colección inicial constaba de 30 monedas, aunque, tras la intervención de arqueólogos del Museo Nacional de Escocia y la Treasure Trove Unit, se localizaron cinco piezas adicionales, elevando el total a 35. Los análisis preliminares sugieren que las monedas fueron depositadas en la zona en algún momento de la década de 1460, una época convulsa en la historia de Escocia e Inglaterra.


El tesoro es una muestra fascinante de la economía medieval en las islas británicas. Las monedas inglesas incluyen groats de plata, emitidos bajo los reinados de Enrique V y Eduardo IV, dos figuras clave en la Guerra de las Rosas, conflicto que dividió a Inglaterra en la segunda mitad del siglo XV. Por otro lado, las piezas escocesas consisten en monedas de oro conocidas como demys y half-demys, acuñadas durante los reinados de Jacobo I y Jacobo II de Escocia.

El groat inglés, introducido en el siglo XIII, equivalía a cuatro peniques y era una de las monedas de plata más utilizadas en el comercio de la época. En Escocia, el demy dorado tenía un valor cercano a los nueve chelines, y su versión de medio valor, el half-demy, circulaba con una equivalencia de aproximadamente 4,5 chelines. La presencia de ambas divisas en un mismo alijo sugiere un intenso comercio entre ambos reinos y la posible circulación transfronteriza de bienes y dinero, a pesar de las constantes tensiones entre Escocia e Inglaterra.

El hallazgo se vuelve aún más interesante si se considera el contexto de la época. La frontera entre ambas naciones no solo era una línea divisoria, sino también una región de conflictos, alianzas y comercio. Las luchas dinásticas inglesas y las ambiciones de los monarcas escoceses por consolidar su poder influyeron en el flujo de riqueza a lo largo de esta zona. La pregunta que queda en el aire es: ¿quién enterró este tesoro y por qué?

El hecho de que estas monedas fueran cuidadosamente enterradas sugiere que su propietario tenía la intención de recuperarlas más tarde. En épocas de inestabilidad política y militar, era común que las personas escondieran sus bienes más valiosos para protegerlos de saqueos o pérdidas forzadas. La década de 1460 estuvo marcada por el conflicto en Inglaterra entre los partidarios de la Casa de York y la Casa de Lancaster, además de las tensiones continuas con Escocia.

La hipótesis más aceptada entre los arqueólogos es que este tesoro perteneció a un comerciante o a un noble de la región que, ante la incertidumbre del momento, optó por ocultar su riqueza hasta que la situación se estabilizara. Sin embargo, algo ocurrió que impidió su regreso para recuperarlo, dejando enterrado este testimonio invaluable del pasado.

Una moneda de oro escocesa del siglo XV (izquierda) 
y una moneda de plata con la imagen del rey Enrique VI (derecha), 
ambas parte del tesoro descubierto. Foto: Crown Office

Tras el hallazgo, el tesoro fue reportado a la Treasure Trove Unit, la entidad encargada de registrar y analizar este tipo de descubrimientos en Escocia. Posteriormente, será evaluado por el Panel de Asignación de Hallazgos Arqueológicos de Escocia (SAFAP, por sus siglas en inglés), que decidirá su destino final y otorgará una compensación económica a los descubridores.

En el caso de tesoros de relevancia histórica, lo habitual es que sean adquiridos por museos, donde pueden ser estudiados y expuestos al público. De ser así, este conjunto de monedas podría formar parte de las colecciones del Museo Nacional de Escocia, donde ayudaría a contar la historia de las relaciones entre Escocia e Inglaterra en el siglo XV.

El hallazgo de este tesoro no solo aporta información sobre la circulación de moneda en la época, sino que también sirve como un recordatorio de la riqueza y complejidad de la historia escocesa. Cada moneda es un pequeño fragmento de un pasado vibrante, testigo silencioso de una época de cambios, conflictos y aspiraciones.

A medida que los arqueólogos continúan su trabajo para estudiar en profundidad este conjunto de monedas, cabe preguntarse cuántos otros tesoros esperan ser descubiertos en la vasta geografía de Escocia. La historia, después de todo, sigue oculta bajo nuestros pies, esperando el momento adecuado para salir a la luz.







Fuente: muyinteresante.com

El extraño tesoro que revela los secretos de un pasado imperial en Lugo



En lo que actualmente es la provincia de Lugo se emitieron varias monedas datadas en el 25 a.C. Son conocidas como monedas de la caetra y existen de tres tipos: ases, dupondios y sestercios, ordenadas de menor a mayor valor y tamaño y peso.

Estas tres piezas se diferencian, además de por su tamaño, por los motivos de su reverso, siendo su anverso idéntico. 

De estos tres tipos de caetras, solamente hay una en el Museo Provincial de Lugo, el sestercio, que es la pieza más rara de todas. "Se tata de una moneda muy importante porque se conocían solamente tres ejemplares en todo el mundo y ninguna estaba en un museo español; es la primera vez y está en Lugo", indica Pablo Núñez, licenciado en Historia y miembro de la Asociación Numismática de Val de Ariz. Es una moneda única que refleja el final de las guerras cántabras, periodo histórico en el cual fue acuñada como medio de pago para los soldados del emperador de Roma, Octavio Augusto, que estableció un campamento militar en la ciudad y fundó Lucus Augusti en ese mismo territorio.
 
A lo largo de la historia se han acuñado muchísimas monedas en Gallaecia. Tras las de la caetra, que datan de la época galaico romana, llegaron los primeros numerarios galaico suevos. Estas piezas fueron creadas bajo el poder de los suevos en los territorios que anteriormente ocuparon los galaico romanos. 

Tiempo después, fueron los visigodos los que conquistaron Gallaecia tras derrotar a los galaicos suevos. En esta época germánica es en la que más monedas se emiten en este territorio. Sin embargo, "es imposible decir con exactitud cuántas monedas se acuñaron", indica Núñez. En el caso de las visigodas tienen la marca Lucus para especificar su origen y se acuñaron desde el reinado de Leovigildo, primer rey peninsular visigodo, hasta el tercer tercio del siglo VIII.

Más tarde, en la Alta Edad Media, Gallaecia pasa a ser el Reino de Galicia y adquiere relevancia en el Camino de Santiago. Incluso nace la ceca más importante que tuvo Galicia, la de A Coruña. En cuanto a los límites de una época histórica y otra, Laureano Fernández, como experto en arqueología, resalta que "son difusos e indicativos".

Es destacable también el dinero de vellón, una alineación de cobre y plata, pieza básica del sistema monetario hasta el siglo XIII. Se trata de una moneda muy genérica, donde algunas piezas tienen una marca L para identificar su emisión en la ciudad de Lugo. Acerca de la última moneda acuñada legalmente en Galicia, Fernández afirma que fue en el año 1868, durante el reinado de Isabel II. Se denominaban maravedís y se crearon en la ceca de Jubia (Neda).

Con respecto a la repercusión de las monedas, Pablo Núñez Meneses afirma que "todos los ejemplares son importantes porque hacen testimonio de lo ocurrido en el pasado". "Lo que se evalúa de la moneda es la rareza, por este motivo el sestercio es una moneda muy valiosa debido a que se trata de una pieza enigmática, con un gran tamaño y solamente hay tres en el mundo. A nivel histórico toda moneda, por muy pequeña que sea, tiene siempre relevancia histórica". 






Fuente: Raquel Montoro - el progreso.es

Contrabando en Barajas: la caja de botones escondía mil monedas antiguas, algunas del siglo II a.c.



Un hombre ha sido multado con 33.840 euros acusado de contrabando por tratar de remitir por correo postal más de mil monedas antiguas, algunas de ellas del siglo II a.c., a un residente en EEUU, tal y como ha confirmado una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que confirma una resolución del Tribunal Económico Administrativo Regional de Madrid.

Los hechos tuvieron lugar en 2016, cuando el actor declaró en el envío de exportación que el paquete postal contenía botones, pero al pasar por la máquina de inspección de rayos-X del aeropuerto de Madrid Barajas-Adolfo Suárez se comprobó la posibilidad de que el contenido fueran monedas, procediéndose a la intervención del paquete.

En la apertura del envío se halló en su interior 1168 monedas antiguas de más de cien años de antigüedad.

Unos hechos por los que el acusado fue multado por acuerdo de la Dependencia Regional de Aduanas e Impuestos Especiales de Madrid, al haber cometido una infracción grave tipificada en los artículos 2.2.a) y 11 de la Ley Orgánica 12/1995, de 12 de diciembre, de Represión del Contrabando.

Tras el hallazgo, el Departamento de Numismática y Medallística del Museo Arqueológico Nacional realizó un informe analizando con detalle y de manera individualizada las 105 monedas mejor conservadas, debido a que el resto de monedas estaban recubiertas de tierra y otros materiales.

  
Excavaciones arqueológicas 
en un yacimiento de Riba Roja (Valencia)
 EUROPA PRESS

Estos hechos indicaban que habían estado enterradas hasta fechas recientes e hicieron sospechar a los expertos que habían podido ser extraídas de remociones de tierra, "casuales o intencionadas", de yacimientos arqueológicos expoliados, según recoge la sentencia.

De acuerdo al informe del Arqueológico, 1148 son monedas de todas las épocas y el resto son 11 botones metálicos, 1 medalla o ficha religiosa y 16 pequeños objetos o fragmentos indeterminados. Las monedas, que se situaban desde el siglo II a.c. hasta el siglo XX, eran mayoritariamente españolas de circulación habitual en la Península Ibérica a excepción de tres monedas foráneas.

El informe señaló que era muy probable que se tratara de una remoción intencionada, tanto por la cantidad de piezas y que todas eran metálicas (lo que se asocia al uso de detectores) como por el hecho de que en el lote se encontraran también algunas monedas que ya habían sido sometidas a algún proceso de limpieza. La valoración completa ascendía a 15.665 euros.







Fuente: epe.es

La Fábrica de Moneda acuñará una moneda conmemorativa del 8M dedicada a María Moliner



La Fábrica Nacional de Moneda acuñará una moneda de colección conmemorativa del 8 de marzo que en esta ocasión rendirá homenaje a María Moliner. En total está prevista la puesta en circulación de 4.000 ejemplares dedicados a la que fue la autora del Diccionario de uso del español, según publica el Boletín Oficial del Estado (BOE).

La emisión se compone de una pieza de 8 reales, de valor facial 10 euros. En el anverso se reproduce el retrato a izquierda de Su Majestad el Rey Felipe VI y en el reverso aparece una imagen de la lexicógrafa y bibliotecaria María Moliner, fotografía procedente del Archivo ABC. Junto a la imagen aparecen el símbolo de la mujer rodeado de la leyenda María Moliner y unas letras dispersas que forman la leyenda iGuALdaD. En la parte inferior de la moneda, en sentido circular y en mayúsculas, figura la leyenda 8-M DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER.


Licenciada en Filosofía y Letras, en la sección de Historia, María Moliner ingresó por oposición en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, trabajando posteriormente en el Archivo General de Simancas o en el Archivo de la Delegación de Hacienda de Murcia, entre otros trabajos de prestigio.

En 1946 pasó a dirigir la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid, etapa en la que llevó a cabo su Diccionario de uso del español, considerado uno de los más destacados diccionarios de la lexicografía española. En 1972 María Moliner fue candidata para ocupar un sillón en la Real Academia Española, pero no se lo concedieron. Hubiera sido la primera mujer miembro de esa institución.





Encuentran un tesoro romano con monedas de un valor incalculable



El descubrimiento tuvo lugar en la provincia neerlandesa de Utrecht, donde dos aficionados a la detección de metales, Gert-Jan Messelaar y Reinier Koelink, inicialmente buscaban una llave de tractor perdida. Durante su búsqueda, se toparon con una moneda celta dorada en la superficie del lodo.

Al continuar explorando, encontraron varias monedas más, incluyendo una bolsa con cientos de ellas. En total, recuperaron 381 piezas, a las que se sumaron 23 más tras excavaciones arqueológicas oficiales, alcanzando un total de 404 monedas.

El tesoro incluye 360 monedas romanas y 44 celtas de Britania, fechadas entre el 200 a.C. y el 47 d.C. Entre las piezas romanas destacan 288 denarios de plata y 72 áureos de oro, con retratos de figuras como el emperador Claudio, Julio César y Juba de Numidia. Las monedas celtas, conocidas como staters, llevan la inscripción "CVNO", en referencia a Cunobelinus, rey del sureste de Britania entre el 10 y el 42 d.C.

Este hallazgo es especialmente significativo, ya que proporciona la primera evidencia arqueológica del regreso de las tropas romanas con botín de guerra tras la invasión de Britania en el 43 d.C.

Las monedas fueron encontradas a menos de 30 centímetros de profundidad, probablemente contenidas en una bolsa de cuero que con el tiempo se descompuso. El análisis sugiere que fueron enterradas poco después del regreso de las tropas romanas de Britania, posiblemente por un soldado que no regresó a recuperarlas.

Este descubrimiento ofrece una prueba concreta del flujo de riqueza derivado de las campañas militares romanas y contribuye al conocimiento sobre la economía imperial y el impacto del dominio romano en Britania. Las monedas ahora forman parte de la exhibición permanente "Los Países Bajos en tiempos romanos" en el Museo Nacional de Antigüedades de Leiden.







Fuente: cronista.com

Restauran un pequeño tesoro de 100 monedas del siglo XII descubierto bajo la futura estación de autobuses de Lleida

Las piezas son de billón y fueron emitidas entre 1115 y 1134, durante el reinado de Alfonso I de Aragón, el Batallador


El laboratorio de arqueología de la Universitat de Lleida (UdL) está restaurando un centenar de monedas de billón que fueron halladas el pasado noviembre durante la excavación arqueológica de la futura estación de autobuses de Lleida. Todas las piezas, compuestas por una aleación de plata y cobre, datan del reinado de Alfonso I de Aragón, el Batallador, entre 1115 y 1134. En una de las caras se observa el retrato del rey y, en el reverso, la marca de Aragón. Las monedas estaban envueltas en un tejido dentro de una jarra de cerámica que alguien había escondido. La restauración avanza lentamente debido a las capas de corrosión y las características del material, pero ya se han tratado una docena de piezas y se espera que los trabajos concluyan después del verano.


Las monedas fueron encontradas durante las excavaciones en el solar donde se está construyendo la nueva estación de autobuses de Lleida, junto a la estación de trenes. El hallazgo fue inesperado, y la Paeria confió las piezas a la UdL para su restauración.


En el laboratorio se están aplicando tratamientos químicos para conservar la plata y eliminar la corrosión del cobre. La restauración es compleja, ya que las monedas apenas tienen medio milímetro de grosor y muchas han quedado adheridas entre sí, formando grupos de hasta veinte piezas. En total, se estima que el tesoro contenía alrededor de cien monedas.

Hasta ahora, todas las monedas restauradas pertenecen al mismo monarca, Alfonso I de Aragón, y fueron acuñadas entre 1115 y 1134 en Jaca. "Son diferentes acuñaciones, no son exactamente iguales, pero todas corresponden al mismo rey. Esto es muy curioso porque, normalmente, cuando alguien oculta monedas, guarda las que ha ido acumulando a lo largo de su vida. Sin embargo, en este caso, todas son del mismo periodo y reinado, y los arqueólogos están investigando por qué", explicó Carme Prats, coordinadora del laboratorio.

Prats destacó que estos hallazgos "nos permiten conocer la vida cotidiana de la época, los materiales que se utilizaban y los objetos con los que la gente interactuaba a diario".

Además del tesoro medieval, durante la excavación se encontraron pequeños objetos de bronce, posiblemente adornos de cajas de madera, abundante material cerámico y un par de llaves antiguas. También se recuperaron dos monedas de época romana halladas en la misma zona.


Otro descubrimiento significativo fue el de una bayoneta para mosquetes, encontrada en el fondo de una trinchera excavada durante la Guerra de la Independencia, hacia 1810, en pleno asedio de las tropas napoleónicas.

Asimismo, entre la fachada de los Docs y la calle Príncep de Viana, se identificaron restos de dos edificios de finales del siglo XII, con varias estancias y flanqueados por dos calles situadas extramuros de la ciudad medieval. Se cree que estas construcciones fueron posadas u hospederías cercanas al mercado del Raval de Sant Pau del Mercadal.


Las edificaciones fueron derribadas hacia 1366, cuando se levantó una nueva muralla defensiva para la ciudad, y el espacio se convirtió en una zona de huertos. Tras ser documentados, los restos arqueológicos fueron cubiertos para permitir la construcción de la estación de autobuses, dado que, aunque tienen valor histórico, su importancia patrimonial fue considerada limitada.



Fuente: elperiodico.com

Descubren más de 400 monedas de oro y plata de época romana en los Países Bajos




En un tranquilo campo de Bunnik, cerca de Utrecht, en los Países Bajos, dos expertos en detección de metales, llamados Gert-Jan Messelaar y Reinier Koelink, descubrieron un conjunto de 404 monedas romanas de oro y plata datadas en el año 46. En opinión de los investigadores, la importancia de este hallazgo radica principalmente en que este "tesorillo" muestra las efigies de emperadores y gobernantes de Roma, Inglaterra y África.

Este conjunto único de monedas romanas y de Britania fueron descubiertas en un lugar tan alejado como la región fronteriza septentrional del Imperio romano, y, según han declarado los arqueólogos, nunca se había descubierto este tipo de monedas romano-britanas en el continente europeo.

Este fantástico hallazgo, descubierto en el año 2023, fue adquirido por el Museo Nacional de Antigüedades de Leiden y en la actualidad se exhibe en la exposición permanente Los Países Bajos en la época romana. Precisamente han sido representantes del propio museo los que han calificado el descubrimiento de este "tesorillo" como una “combinación única de monedas romanas y britanas”.

Muchas de estas monedas fueron acuñadas entre los años 46 y 47, durante el reinado del emperador romano Claudio, un momento de máxima actividad militar en la región. Cuando las legiones romanas se establecieron cerca del Rin, esta zona formaba parte del limes germanicus, la frontera del Imperio romano en Europa, fuertemente fortificada para defenderse de los ataques de las tribus germánicas y lanzar incursiones en las islas británicas.

De las más de 400 monedas encontradas, 116 eran de oro. Entre ellas había 72 áureos romanos datados entre 19 a.C. y 47 d.C., así como 44 monedas compuestas por una aleación de oro, plata y cobre, llamadas estáteros, que se acuñaron en Britania con una inscripción que hace referencia a Cunobelino, un influyente monarca que gobernó el sureste de Britania.

  
Reverso y anverso de un estátero con el nombre del rey britano Cunobelino.
Museo Nacional de Antigüedades de Leiden

Los investigadores creen que estas monedas llegaron a Bunnik de la mano de los soldados romanos a su regreso de Britania, y especulan con que algún legionario pudo haber obtenido las monedas romanas como pago y las monedas britanas como botín de guerra. En cuanto al motivo por el cual fueron enterradas, es posible que el soldado lo hiciera para proteger sus ganancias o tal vez como ofrenda de gratitud a los dioses por permitirle regresar con vida después de la batalla.

El tesoro también incluía 288 monedas de plata (denarios), todas ellas acuñadas entre 200 a.C. y 47 d.C. Cabe destacar que una de ellas representa a Julio César y otra es un raro ejemplo, puesto que muestra el rostro de Juba, el rey de Numidia (actual Argelia). Las 72 monedas de oro romanas conocidas como áureos están datadas entre los años 19 a.C. y 47 d.C. De estos áureos, los arqueólogos destacan dos que fueron acuñados con el mismo troquel y no muestran signos de desgaste. Este detalle hace suponer a los investigadores que tal vez estas monedas fueron acuñadas poco antes de ser enterradas.

  
Áureo romano acuñado con la efigie del emperador Claudio.
Museo Nacional de Antigüedades de Leiden

Los investigadores están convencidos de que este impresionante hallazgo les va a permitir comprender mucho mejor tanto el complejo funcionamiento de las finanzas militares romanas como la mezcla de culturas que se llegaron a producir en un lugar tan alejado como la frontera norte del Imperio romano.

"Este tesoro no solo es significativo por su tamaño, sino también porque cambia nuestra perspectiva sobre el papel de los limes germánicos. Hasta ahora, la evidencia arqueológica había subrayado el papel de estas regiones como zonas de defensa y comercio. Sin embargo, el hallazgo demuestra que también funcionaron como puntos clave en las conexiones entre Britania y el continente, tanto durante como después de las campañas militares romanas", concluyen los responsables del museo.





Fuente: historia.nationalgeographic.com.es

Hallazgo “extremadamente raro” de monedas romanas ilegítimas (s. IV) junto a bombas sin detonar de la Segunda Guerra Mundial




Un hallazgo arqueológico en Luxemburgo ha arrojado nueva luz sobre un periodo crucial de la historia romana y, al mismo tiempo, recordado los ecos de la Segunda Guerra Mundial. Durante una excavación que se extendió entre 2020 y 2024 en la localidad de Holzthum, un equipo de arqueólogos desenterró un tesoro de 141 monedas de oro romanas, entre las que se encuentran tres acuñadas bajo el breve y turbulento reinado de Eugenio, un emperador cuyo mandato marcó la resistencia final del paganismo en un Imperio que abrazaba cada vez más el cristianismo.

El descubrimiento no solo destaca por su relevancia histórica, sino también por las condiciones peligrosas en las que se llevó a cabo. En las inmediaciones del lugar, los arqueólogos tuvieron que enfrentarse a la presencia de numerosos explosivos sin detonar de la Segunda Guerra Mundial, lo que requirió la intervención del Servicio de Acción contra Minas del Ejército de Luxemburgo (SEDAL).

Eugenio gobernó el Imperio romano de Occidente durante apenas dos años, entre 392 y 394, en un periodo de intensas tensiones políticas y religiosas. Apoyado por el poderoso general franco Flavio Arbogastes, Eugenio intentó restaurar el paganismo en un Imperio cada vez más dominado por el cristianismo. Su reinado terminó trágicamente tras la batalla de Frigidus, donde fue derrotado y ejecutado por Teodosio I, emperador de Oriente, consolidando así el dominio cristiano en todo el Imperio.

El hallazgo de monedas acuñadas con su efigie es excepcionalmente raro y aporta valiosa información sobre un líder muchas veces relegado al olvido. “Se trata de un descubrimiento arqueológico de gran importancia, puesto que es extremadamente raro poder estudiar un depósito monetario antiguo completo en su contexto arqueológico”, explicaron representantes del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas (INRA) de Luxemburgo.

Las monedas, conocidas como solidi (un término que proviene del latín solidus, que significa “sólido”), pesan aproximadamente 4,5 gramos cada una y fueron introducidas por Constantino el Grande a principios del siglo IV. Su estabilidad a lo largo del tiempo refleja la influencia económica y política del Imperio romano. Sin embargo, las circunstancias que llevaron a su entierro en Holzthum permanecen envueltas en el misterio.

Los arqueólogos especulan que el propietario de este “tesorillo” pudo haber sido un soldado, un oficial o incluso un ciudadano común, obligado a esconder sus ahorros ante las incesantes luchas internas del Imperio y las amenazas externas de las tribus bárbaras. Este hallazgo, junto con los restos de una torre fortificada y varias tumbas, sugiere que Holzthum desempeñó un papel crucial en la defensa y organización de la frontera romana en el siglo IV.

El descubrimiento no estuvo exento de riesgos. La región de Holzthum fue escenario de intensos combates durante la Segunda Guerra Mundial, y los arqueólogos encontraron una gran cantidad de explosivos sin detonar en las inmediaciones. La colaboración con el SEDAL fue esencial para garantizar la seguridad del equipo durante las excavaciones.

Este hallazgo no solo enriquece el conocimiento sobre un periodo crítico de la historia romana, sino que también subraya cómo los vestigios de conflictos pasados pueden entrelazarse de manera inesperada, ofreciendo una visión más profunda y compleja de nuestra historia compartida.





Fuente: as.com