El Museo de Navarra incorpora a su colección numismática una relevante moneda medieval de gran rareza e importancia cultural



Se trata de un dinero datado hacia los años 1077 o 1078, emitido por el monarca Sancho V Ramírez, con leyenda IACCA en el reverso, recién adquirida en una subasta

La Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana ha adquirido por el precio de remate de 5.250 euros una moneda del rey Sancho V Ramírez con leyenda IACCA, de la que sólo se conocen otros dos ejemplares en el mundo. La compra se hizo el pasado 9 de abril, en una subasta on-line de Ibercoin, ejerciendo el derecho de tanteo de las Administraciones Públicas a través de la Subdirección General de Protección del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, como órgano competente.

Se trata de una pieza numismática acuñada posiblemente hacia los años 1077 o 1078, en relación con la concesión de los fueros a la villa de Jaca. Aparte de su rareza y excepcionalidad, constituye un privilegiado testimonio de la transformación de la sociedad medieval, que de ser una primitiva sociedad agrícola y rural pasa a convertirse en una sociedad mercantil con el desarrollo urbano propiciado por las concesiones de fueros a las ciudades y la aparición de una clase burguesa que sirve de soporte para las futuras operaciones de la reconquista. En su diseño figura el busto del monarca Sancho V Ramírez con la inscripción ‘SANCIVS REX’, en el anverso, mientras que en el reverso aparece una cruz con elementos vegetales y ‘IACCA’, en referencia al territorio.

Con su adquisición, por un precio total de 6.300 euros, gastos incluidos, el Museo de Navarra continúa enriqueciendo su extraordinaria colección de moneda navarra. El museo tiene la voluntad de mostrarla en un formato de exposición pública en 2027, que incluya las importantes novedades de su colección numismática, fruto de las compras de los últimos años. La acción completará el contenido de la sala permanente ‘La moneda en Navarra’, presentada en 2021.

Según los estudios realizados por el experto Miguel Ibáñez Artica, el dinero emitido por el monarca de Pamplona / Aragón Sancho V Ramírez con leyenda IACCA en el reverso es una de las monedas más raras de la Numismática Española (Figura A de la segunda imagen adjunta a esta nota). Tal como señalaba el profesor Antonio Ubieto en 1960, esta singular emisión pudo estar relacionada con la concesión de fueros a la villa de Jaca hacia los años 1077 o 1078, justo después de la fusión de los reinos de Pamplona y Aragón en 1076, tras el asesinato del monarca pamplonés Sancho IV de Peñalén.

Tras la anexión del Reino de Pamplona, Sancho V Ramírez inicia unas abundantes emisiones monetales de dineros que imitan en su tamaño, peso y composición metalográfica a los dineros carolingios que en esa época circulaban en territorio francés, pero colocando su busto en el anverso y utilizando en el reverso la figura de un árbol crucífero, representación que en esa época era frecuente en los sellos de plomo y monedas bizantinas (Fig. B). El Museo de Navarra custodia algunos ejemplares en su colección.

Probablemente los cuños de las primeras emisiones de dineros fueron realizados por algún maestro monedero francés, que acudiría a la cruzada de Barbastro en 1064. Estas primeras acuñaciones, a pesar de la rusticidad de sus imágenes, presentan una buena calidad iconográfica, con un busto que presenta un ojo lacrimal y en el reverso un árbol barroco cuya imagen va simplificándose en las posteriores emisiones (Figs. C, D y E).

La moneda con leyenda IACCA parece que está realizada por un discípulo local del maestro monedero francés ya que presenta, tanto en el busto del anverso como en el árbol crucífero del reverso un estilo mucho más tosco (Fig. A).

Los primitivos dineros del reino de Pamplona / Aragón acuñados primero por Sancho V Ramírez (1076-1094) y más tarde por su hijo Pedro en vida de su padre (en 1089 tras la conquista de Monzón) fueron conocidos como ‘dineros jaqueses’, término que siguió utilizándose en la moneda aragonesa hasta la Edad Moderna, si bien no siempre fueron acuñados en Jaca. Ocurre lo mismo con los ‘dineros torneses’ que recibieron esta denominación al ser acuñados originalmente en la ciudad francesa de Tours en el siglo XII, pero que posteriormente se emitieron en otros lugares de Francia, en Navarra o en los principados griegos, entre otras ubicaciones.

Tras la anexión del Reino de Pamplona, Sancho V Ramírez inicia una política de fortalecimiento de las ciudades con la concesión de fueros a la villa de Jaca, que pasa a convertirse en la capital del reino de Aragón y sede episcopal, con la finalidad de atraer población, principalmente gascones y bearneses, para desarrollar una economía mercantil e industrial, que requería para su desarrollo de la existencia de moneda.

Hasta esas fechas el numerario circulante en los reinos cristianos peninsulares estaba compuesto por los abundantes ‘dirhems’ musulmanes conocidos en la documentación de la época como ‘argentos grossos’, que fueron fundidos y transformados en dineros posiblemente a partir de 1076.

Esta transformación, que da lugar a masivas y abundantes emisiones de ‘dineros jaqueses’, está condicionada por la concesión de fueros, primero a la villa de Jaca hacia 1077 y extendiéndose más tarde a las villas de Estella (1090), Sangüesa (1122), burgo de San Cernin en Pamplona (1129) o San Nicolás y Navarrería, entre otros.

El desarrollo y crecimiento de una nueva clase social, constituida por los burgueses (artesanos y comerciantes) asentados en las ciudades, hizo necesaria la aparición de la nueva moneda, basada en el sistema francés de la libra (de 20 sueldos), el sueldo (de 12 dineros) y el dinero de vellón (aleación de plata y cobre), la única moneda que realmente existía, ya que tanto la libra como el sueldo eran en principio tan sólo monedas ‘de cuenta’.




Hallan una moneda de plata del siglo XVI y descubren una colonia española donde murieron cientos de colonos


El hallazgo de una moneda de plata del siglo XVI en el sur de Chile ha permitido a los arqueólogos localizar con precisión los restos de una colonia española desaparecida hace más de cuatro siglos. La pieza, un “real de a ocho”, fue encontrada durante unas excavaciones en las proximidades del estrecho de Magallanes.

La moneda no es un objeto cualquiera: formaba parte de una ceremonia fundacional habitual en los asentamientos coloniales españoles. Fue depositada sobre una piedra en los cimientos de una iglesia, tal y como describen crónicas de la época.

La investigadora principal del proyecto, Soledad González Díaz, explicó que el hallazgo supone “un punto de convergencia excepcional” entre las fuentes históricas y la evidencia arqueológica, ya que confirma los relatos del navegante Pedro Sarmiento de Gamboa, quien documentó la fundación del enclave en 1584.

El asentamiento identificado corresponde a la Ciudad del Rey Don Felipe — en honor al rey español Felipe II— una colonia fundada por la Corona española, rey en 1584 en la costa norte del estrecho de Magallanes, en el actual Chile.

Su creación respondía a una necesidad estratégica: controlar este paso marítimo clave entre los océanos Atlántico y Pacífico y evitar incursiones de potencias rivales como Inglaterra, especialmente tras el paso del corsario Francis Drake por la zona en 1578.

Sin embargo, el proyecto fue un fracaso absoluto. De los aproximadamente 350 colonos que llegaron, la mayoría murió en pocos años debido al hambre, las enfermedades y las duras condiciones climáticas. Los intentos de reabastecimiento fracasaron y, tras la captura de Sarmiento de Gamboa en 1586, la colonia quedó abandonada.

La moneda fue localizada sobre una piedra en los cimientos de la iglesia del asentamiento, lo que ha permitido a los investigadores identificar con precisión la ubicación de este edificio y, a partir de ahí, reconstruir la disposición del resto de la colonia.


El arqueólogo Francisco Garrido, del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, señaló que este tipo de hallazgos permite “determinar dónde se construyeron las demás estructuras”, facilitando la reconstrucción del asentamiento.

Además, el descubrimiento refuerza la fiabilidad de los mapas históricos elaborados por Sarmiento de Gamboa, que ya habían servido en 2019 para localizar dos cañones de bronce en la zona.





Fuente: as.com

El Banco de España pone en circulación otras dos monedas de 2 euros conmemorativas: Monasterio de Poblet y Protección, derechos e inclusión.



Monasterio de Poblet

La emisión empezó a finales de marzo, con un máximo de hasta 1,5 millones de piezas acuñadas por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda que se están distribuyendo a través del Banco de España de forma progresiva según la demanda del mercado.

La moneda, de curso legal, forma parte de la serie que España dedica a bienes y lugares incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

En el anverso, la moneda reproduce una imagen exterior del conjunto del monasterio cisterciense de la Conca de Barberà. En la parte superior, en mayúsculas y en forma circular, se lee 'Monasterio de Poblet' y en la parte inferior, 'España 2026'.



Protección, derechos e inclusión.

En paralelo, el Banco de España, también ha puesto en circulación, este primer trimestre del año, una segunda moneda de 2 euros conmemorativa, en este caso de 'España y la discapacidad: protección, derechos e inclusión', con también un máximo de 1,5 millones de piezas. El anverso de la moneda está dedicado a la reforma del artículo 49 de la Constitucional Española. Una modificación que supone la adecuación de su contenido y de su terminología a los principios recogidos en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por España.











El misterio de las monedas de Canarias: descubren que el 'perro' de Gran Canaria es un resello del siglo XVI



El dinero es, en última instancia, una ficción que intenta enmascarar la brutalidad del intercambio biológico. En las Canarias del siglo XVI, esta ficción colapsó ante la geografía y el aislamiento, reduciendo la existencia a una mecánica de subsistencia donde el metal escaseaba tanto como la esperanza. Los cuerpos de los isleños, desgastados por el basalto y la sal, necesitaban un fetiche mineral para validar su esfuerzo; ante la ausencia de oro castellano, se vieron obligados a recurrir a los desechos de cobre de Santo Domingo y Ceuta.

Era una sociedad que, atrapada en un fragmento de roca volcánica, marcaba su calderilla con figuras de perros de presa y hojas de palma, intentando desesperadamente otorgar un valor artificial a una materia orgánica condenada, desde el principio, a la oxidación y al olvido.

La historia económica de Canarias se ha escrito tradicionalmente sobre la precariedad y la falta de moneda menuda. Este escenario de escasez obligó a las autoridades y a particulares a intervenir el circulante extranjero mediante resellos, marcas físicas grabadas sobre el metal para validar su uso local. En un reciente trabajo publicado en la Revista Numismática Hécate (2025), el investigador Jaime Alberto García González, ADE por la Universidad de La Laguna y MBA por la Universidad Europea de Canarias, ha revelado el hallazgo de piezas clave que cambian la cronología de uno de los misterios más persistentes de la numismática insular: el resello del "cánido" o "león" de Gran Canaria.

Hasta hace muy poco, la ciencia barajaba dos hipótesis sobre una extraña marca que representaba a un animal de cuatro patas dentro de un cartucho rectangular. La primera, sostenida por el investigador Santiago Medina Gil en 2022, sugería que podría tratarse de una falsificación de época datada en 1734, intentando imitar el león de las famosas monedas 'Bambas'. Sin embargo, el análisis de García González durante el año 2024 sobre dos piezas inéditas ha desmontado esta teoría.

La prueba definitiva apareció en un ejemplar donde la conocida "hoja de palma" (un resello grancanario datado entre 1578 y 1625) aparece estampada directamente encima de la figura del animal. Este detalle técnico es crucial: para que la palma esté encima, el animal tuvo que grabarse antes. Con este dato, García González sitúa la creación de este resello en un nuevo rango temporal preliminar entre los años 1560 y 1577, invalidando la conexión con las falsificaciones del siglo XVIII.

Uno de los aspectos más curiosos del estudio es la mutación iconográfica del animal. Las primeras piezas presentan una figura tosca y abstracta que recuerda a un león rampante, símbolo del poder real que los herreros locales probablemente nunca habían visto en persona.

No obstante, la investigación de García González propone que el diseño evolucionó hacia una posición "pasante", inspirándose en los perros de presa que ya en el siglo XVI eran un símbolo de fuerza y vigilancia en Gran Canaria. El autor rescata documentos históricos del 5 de febrero de 1526, donde las autoridades locales ordenaban el exterminio de perros de presa por daños al ganado, permitiendo solo la supervivencia de una pareja para los carniceros.

Esta familiaridad con el cánido habría llevado a los grabadores a modificar el punzón, dotándolo de una cabeza ancha, orejas rectas en atención y una cola larga inclinada sobre el lomo, características visibles en los ejemplares de la colección particular analizados por el investigador.

Las piezas que portan estas marcas son 'Cuartos' (4 maravedís) y, por primera vez documentado en Canarias, un ejemplar de 2 maravedís, todos acuñados en la ceca de Santo Domingo entre 1542 y 1555 a nombre de Juana I y Carlos I. Estas monedas, fabricadas en un cobre casi puro y consideradas de "mala ley" en la Península, llegaron masivamente a los puertos canarios para paliar la falta de cambio.

García González destaca que este hallazgo no solo pone en valor un patrimonio antes ignorado, sino que conecta la numismática con la arqueología moderna, como los restos encontrados en el cementerio de esclavos de la Finca de Clavijo en Santa María de Guía, donde aparecieron monedas con resellos similares. La investigación concluye que el resello del cánido es una marca "genuina y propia" de Gran Canaria, utilizada para validar el dinero y evitar que la escasa masa monetaria abandonara el territorio insular.

Este sistema de resellos fue la respuesta a una precariedad que comenzó justo después de la Conquista. Ante el alto coste de traer especialistas y la ausencia de minas, el Reino de Castilla optó por implantar los "ceutíes", pequeñas piezas de cobre de origen portugués que se intercambiaban con reales castellanos desde aproximadamente 1450.

A juicio de Santiago M. Medina Gil, autoridad investigadora de las islas con mayor número de documentos de uso académico sobre este asunto en las islas, "no son escasas las referencias en escritos, desde finales del siglo XV, de las peculiaridades del circulante de las, en aquel entonces, recién conquistadas Islas Canarias, archipiélago que se mantuvo irreductible hasta 1496".

A su juicio, "entre sus principales características destacaban el premio con el que se dotó a los distintos valores en uso, a fin de facilitar su aporte a las islas, y la escasez perpetua de circulante, que propició la llegada de monedas de las más diversas procedencias, destacando sobremanera las piezas de origen luso, especialmente los ceutíes, que coparon el mercado insular, generando una profunda crisis, al convertirse en el perfecto instrumento que favorecía la saca generalizada de los valores acuñados en metales nobles".

El investigador Eduardo Almenara, junto a Ana Rosa Pérez y Candelaria Martín del Río, detalla en su obra Numismata Canariarum cómo estas piezas se convirtieron en la "moneda de los pobres".El hallazgo más antiguo de un ceutí se localizó en Los Silos (Tenerife), y otros depósitos importantes de unas 50 piezas aparecieron en la Iglesia de La Concepción de Santa Cruz de Tenerife.

La situación de caos monetario —donde convivían monedas de los Reyes Católicos con piezas de México y Santo Domingo— solo terminó con la llegada de Carlos III. En 1774, el monarca impuso una homogeneización con una emisión especial de maravedís para las islas, una medida recibida con alborozo que acabó condenando al olvido a la antigua y deteriorada "moneda canaria".





Los rayos gamma permiten conocer con mayor precisión los metales que componen las monedas romanas del Tesoro de Tomares


El análisis de objetos arqueológicos metálicos presenta importantes limitaciones cuando no es posible tomar muestras o alterar físicamente las piezas. Este reto es especialmente relevante en casos como el Tesoro de Tomares, uno de los mayores hallazgos de moneda romana en Europa, descubierto en Sevilla en 2016.

Un estudio titulado «Viabilidad de una nueva configuración GRT para el análisis de aleaciones de metales cuaternarios con fuentes radiactivas de rayos gamma«, publicado en la revista Radiation Physics and Chemistry, liderado por Javier Moreno Soto, investigador de la Universidad Loyola, presenta una innovadora aplicación de la técnica de transmisión de rayos gamma (Gamma-Ray Transmission, GRT) que permite analizar estas piezas sin dañarlas y conocer con mayor precisión su composición interna.

El Tesoro de Tomares fue descubierto durante unas obras en el parque El Olivar de El Zaudín, en la localidad sevillana de Tomares. El hallazgo estaba compuesto por diecinueve ánforas romanas repletas de monedas, con un total estimado de unas 55.000 piezas, lo que lo sitúa entre los mayores descubrimientos de moneda romana en España y Europa. Su volumen y estado de conservación lo convierten en una oportunidad excepcional para estudiar el sistema monetario de una época clave del Imperio romano.

Estas monedas fueron acuñadas durante la Tetrarquía, el sistema político impulsado por el emperador Diocleciano a finales del siglo III para estabilizar el Imperio. Fue un periodo de profundas reformas económicas y monetarias, en el que el contenido en metales como la plata se fue reduciendo progresivamente. Analizar hoy la composición de estas monedas permite entender mejor cómo estos cambios políticos y económicos se reflejaban en la propia moneda.

Una técnica no invasiva, uno de los mayores retos para el estudio de materiales arqueológicos

Las técnicas no invasivas más habituales, como la fluorescencia de rayos X (XRF), permiten analizar únicamente las capas superficiales de los objetos. Sin embargo, en piezas arqueológicas antiguas, procesos como la corrosión, la oxidación, los tratamientos de conservación o incluso el enriquecimiento superficial de determinados elementos —como la plata en algunas monedas— pueden alterar significativamente la superficie, haciendo que los resultados obtenidos no reflejen la composición real del material.

Para superar este problema, la técnica de GRT permite obtener información representativa del volumen completo del objeto, ya que los rayos gamma atraviesan la pieza e integran la respuesta de todo el material, reduciendo la influencia de las modificaciones superficiales. No obstante, en sus configuraciones previas, su aplicación estaba limitada a aleaciones simples y requería conocer con precisión el espesor y la densidad de las piezas, lo que dificultaba su uso en objetos arqueológicos de geometría irregular o de alto valor patrimonial.

Javier Moreno Soto, investigador de la Universidad Loyola.

Una configuración innovadora con tres fuentes gamma

El estudio ha sido desarrollado conjuntamente entre la Universidad Loyola, la Universidad de Sevilla y el Centro Nacional de Aceleradores. La investigación introduce una nueva configuración experimental basada en el uso simultáneo de tres fuentes radiactivas con distintas energías.

Este enfoque permite analizar aleaciones con hasta cuatro elementos principales sin necesidad de medir previamente el espesor ni la densidad del objeto, una ventaja especialmente relevante en el estudio de piezas patrimoniales de gran valor, donde no es posible aplicar técnicas invasivas.

La técnica se ha validado mediante el análisis de aleaciones fabricadas en laboratorio y la comparación de los resultados obtenidos con GRT y XRF. Los resultados muestran que, en casos donde existen alteraciones superficiales, esta nueva configuración ofrece valores más acordes con la composición real del material, aumentando la fiabilidad del análisis sin comprometer la integridad de los objetos.

El investigador responsable del trabajo es físico especializado en técnicas nucleares aplicadas al estudio del patrimonio cultural. Tras realizar su doctorado en la Universidad Paris-Saclay en el marco de la colaboración internacional n_TOF del CERN, orientó su investigación al análisis no invasivo de materiales históricos.

Comprender mejor los cambios económicos del Imperio romano en ese periodo

Este estudio surge a partir de los análisis realizados sobre el Tesoro de Tomares. Se ha constatado que estas monedas presentan un enriquecimiento superficial en plata, por lo que las mediciones basadas únicamente en técnicas superficiales como XRF pueden sobreestimar este elemento. Además, la presencia de segregados de plomo en algunas piezas puede generar variaciones locales en la composición, dificultando la interpretación precisa de los datos.

La aplicación de la técnica GRT con esta nueva configuración permite obtener información más representativa del volumen completo de las monedas, funcionando como una herramienta complementaria a XRF.

Esto no solo incrementa la fiabilidad de los datos, sino que permite reconstruir con mayor precisión la evolución de los metales utilizados en la acuñación y, con ello, comprender mejor los cambios económicos del Imperio romano en ese periodo. En este sentido, la técnica no solo mejora el análisis de las piezas, sino que abre nuevas posibilidades para interpretar el contexto histórico en el que fueron producidas.

Avances para la investigación y la conservación

Los autores concluyen que esta nueva configuración de GRT supone un avance significativo para el análisis no destructivo de aleaciones metálicas complejas. Su integración con técnicas como la XRF permite evaluar de forma más fiable la composición de objetos arqueológicos sin comprometer su integridad. Actualmente, se están midiendo un conjunto de monedas seleccionadas del Tesoro de Tomares con el objetivo de verificar en el futuro las conclusiones obtenidas previamente mediante análisis con XRF.

El liderazgo de esta investigación desde la Universidad Loyola refuerza el papel de la universidad en el desarrollo de metodologías científicas avanzadas aplicadas al estudio y conservación del patrimonio histórico, contribuyendo a una investigación rigurosa, transferible y socialmente relevante.




Fuente: novaciencia.es

Vaticano emite dos nuevas monedas conmemorativas



La Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano lanzó recientemente una serie de monedas conmemorativas que celebran momentos destacados de la historia de la Iglesia Católica y del arte.

Entre las principales emisiones se encuentran dos monedas de 2 euros acuñadas en 2025/2026: una dedicada al 550.º aniversario del nacimiento de Miguel Ángel y otra al Jubileo del Año Santo 2025. Además, el Vaticano emitió piezas de mayor valor, entre ellas una moneda de plata de 25 euros relacionada con la Sede Vacante de 2025.

Moneda de 2 euros en homenaje a Miguel Ángel

La primera moneda de 2 euros conmemora los 550 años del nacimiento de Miguel Ángel Buonarroti (1475–1564), uno de los más grandes artistas del Renacimiento. El diseño central destaca la cúpula de la Basílica de San Pedro, obra maestra arquitectónica que él proyectó y supervisó en los últimos años de su vida, convertida en uno de los símbolos más emblemáticos del Vaticano y de la Cristiandad.

En el campo de la moneda aparecen los años 1475 (nacimiento del artista) y 2025 (o 2026 en la emisión efectiva), la firma “Michelangelo” y un detalle inspirado en los frescos de la Capilla Sixtina, pintados por él entre 1508 y 1512. Esta pieza, en estado Flor de Cuño (FDC), tiene una tirada limitada de aproximadamente 80.000 unidades y es muy buscada por los coleccionistas.

Moneda de 2 euros del Jubileo 2025

La segunda moneda de 2 euros celebra el Jubileo del Año Santo 2025, conocido como el Jubileo de la Esperanza, realizado bajo el pontificado de Francisco. El diseño captura uno de los momentos más simbólicos: el Papa Francisco abriendo la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en la tradicional ceremonia de apertura del Año Santo, celebrada en la víspera de Navidad.

La inscripción “Jubileo 2025” refuerza el carácter espiritual de la emisión, que invita a la reflexión sobre la misericordia, el perdón y la peregrinación. Con una emisión aproximada de 91.000 unidades, esta moneda también integra series como Coin Cards y productos filatélico-numismáticos dedicados al evento, que atrajo a millones de peregrinos a Roma.

Monedas de 20 y 25 euros: Arte, Fe y Sede Vacante

Como parte de la serie “Arte y Fe”, el Vaticano lanzó una moneda de 20 euros que representa al Buen Pastor llevando sobre sus hombros la oveja perdida, imagen clásica de la misericordia divina y del cuidado pastoral de la Iglesia.

Una emisión especial de plata de 25 euros recuerda el período de Sede Vacante MMXXV (2025), el intervalo entre la muerte del Papa Francisco (21 de abril de 2025) y la elección de su sucesor, el Papa León XIV (Robert Francis Prevost, elegido el 8 de mayo de 2025 tras cuatro escrutinios en el cónclave). El diseño fue inspirado en una pintura del pintor barroco italiano Guido Reni.

En el reverso de la moneda aparece el escudo de armas del Cardenal Camarlengo, quien administra el Estado de la Ciudad del Vaticano durante la Sede Vacante. En ese período, el cargo fue ejercido por el Cardenal Kevin Joseph Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Estas emisiones numismáticas no solo enriquecen el catálogo oficial del Vaticano, sino que también cuentan una historia de continuidad: desde el esplendor artístico del Renacimiento, pasando por la reciente celebración jubilar, hasta los momentos de transición en el liderazgo de la Iglesia en el siglo XXI. Para coleccionistas y fieles, representan piezas únicas que unen belleza, historia y profundo significado espiritual. Muchas ya están disponibles en los sitios oficiales del Vaticano y en revendedores especializados.





Fuente: gaudiumpress.org

Una colección de monedas recuerda que la independencia de EE.UU. se logró con dinero y apoyo militar de España



La Casa de la Moneda de España ha presentado en Puerto Rico una colección numismática que rinde homenaje al papel desempeñado por España en la independencia de Estados Unidos. La muestra, inaugurada en primicia mundial en San Juan, conmemora el 250 aniversario de la Declaración de Independencia estadounidense y busca poner en valor un episodio histórico compartido que, en muchas ocasiones, ha pasado desapercibido.

La exposición reúne diez monedas acuñadas especialmente para la ocasión, acompañadas de paneles informativos y material audiovisual que explican el contexto histórico y el protagonismo de distintas figuras españolas durante la Guerra de Independencia norteamericana. El objetivo es destacar la relevancia de la ayuda militar, logística y financiera que España brindó a las colonias rebeldes frente al dominio británico.

La presidenta-directora general de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda de España, Isabel Valldecabres, subrayó el valor de difundir este pasado común. En declaraciones a EFE, señaló que «es muy importante que en EE.UU., en Puerto Rico, en toda América y en España conozcan la historia común que tenemos, porque son cosas que unen».

La colección, titulada 250 Aniversario. España y la Independencia de los EE.UU., incluye piezas elaboradas en distintos metales preciosos y valores, como reales, escudos y un cincuentín de plata. En ellas aparecen representadas figuras y acontecimientos que desempeñaron un papel determinante durante el conflicto que culminó con el nacimiento del nuevo país.


Personas asisten a la inauguración de la colección numismática '250 Aniversario. 
España y la Independencia de los EE.UU.'EFE

Entre los personajes destacados figuran el rey Carlos III y el general George Washington, así como militares y responsables logísticos españoles como Bernardo de Gálvez, Luis de Córdova, José Solano y Bote, Francisco de Saavedra y Sangronis y Jordi Farragut. Todos ellos contribuyeron de diversas formas a debilitar el poder británico y a reforzar las posibilidades de victoria de las colonias rebeldes.

Valldecabres insistió en la trascendencia de estas figuras al afirmar que «los EE.UU. hoy no hubieran sido lo que son si no hubiera sido por todas estas personas que son nuestros antepasados comunes». Además, destacó que iniciativas como esta exposición permiten resaltar los aspectos positivos de la relación histórica entre ambos territorios «en un contexto de tanta conflictividad en el mundo».

La exposición podrá visitarse hasta el próximo 2 de abril en el Popular Center de San Juan. El proyecto ha sido desarrollado en colaboración con la asociación The Legacy y se apoya en la investigación histórica realizada por Eva García para su libro 1776 - We the Hispanics.

García, presidenta y fundadora de esta organización, explicó que el almirante Luis de Córdova logró capturar un convoy de más de cincuenta barcos británicos que se dirigían a apoyar a las fuerzas inglesas contra el general Washington, lo que calificó como «el mayor golpe logístico en la historia de la Royal Navy».

La presidenta y fundadora de The Legacy, Eva García, 
habla durante la inauguración de la colección numismática '250 Aniversario. 
España y la Independencia de los EE.UU.'EFE

Asimismo, recordó que Francisco de Saavedra y Sangronis consiguió reunir fondos entre empresarios de La Habana para pagar los salarios de los soldados que participaron en la decisiva Batalla de Yorktown en 1781. Ese mismo proceso contó también con el apoyo del rey Carlos III, quien declaró oficialmente la guerra a Gran Bretaña en 1779 y promovió un donativo universal para respaldar a las tropas rebeldes.

Según García, la participación hispana en el conflicto fue mucho más amplia de lo que suele recordarse. «Más de 100.000 hispanos participaron en esa contienda. La guerra no fue solamente en el centro de operaciones, estaba todo el Caribe y Europa involucrados, hubo una estrategia global», afirmó.

Además del apoyo militar y financiero, España desempeñó un papel fundamental en el sistema monetario que sostuvo la guerra. En el segundo Congreso de Filadelfia, celebrado en 1775, se decidió que el llamado Spanish Milled Dollar, conocido también como peso español o real de a ocho, sirviera para financiar el esfuerzo bélico.

García destacó la importancia de esta decisión al señalar que «ellos (los separatistas) intentaron emitir su propia moneda y no fue posible porque se devaluaba. Entonces, todo se financia en el 'Spanish Milled Dollar' y de estas hay muchísimas durante toda la guerra».

La intención de los organizadores es que la exposición continúe su recorrido por otras ciudades emblemáticas de Estados Unidos, como Nueva York y Boston. De este modo, se pretende impulsar una forma de «diplomacia cultural», en palabras de Valldecabres, que contribuya a reforzar los vínculos históricos entre ambos países en un momento de especial sensibilidad en las relaciones internacionales.





Fuente: eldebate.com

Miles de monedas imperiales y dioses de bronce resurgen de una piscina sagrada curativa usada por los etruscos y los romanos




Los arqueólogos introdujeron las manos en el sedimento oscuro del fondo de la piscina. No buscaban un tesoro, sino comprender la historia de un antiguo santuario termal entre las colinas toscanas. Sin embargo, en medio del lodo caliente apareció primero una moneda, luego otra, y otra. Al poco, ya sumaban decenas. A medida que avanzaba la excavación, el equipo comprendió que se encontraba ante un hallazgo de dimensiones extraordinarias: se trataba de un depósito votivo intacto, un espacio al que generaciones enteras habían confiado su salud, su fe y su fortuna futura.

Así comenzó en 2007 el redescubrimiento del Baño Grande de San Casciano dei Bagni, un santuario activo durante más de siete siglos y un archivo de la fe preservado por el agua termal. Las miles de monedas, estatuas de bronce y ofrendas personales que permanecieron selladas bajo el barro mineral hasta nuestros días ofrecen, en el presente, una imagen excepcionalmente vívida del mundo etrusco y romano.

Monedas. Fuente: Comune di S. Casciano dei Bagni

San Casciano dei Bagni se sitúa en una de las zonas hidrotermales más activas de Toscana. Desde la Antigüedad, los manantiales calientes se consideraron espacios vinculados a lo divino, capaces de sanar enfermedades y restablecer el equilibrio del cuerpo. Las aguas, por tanto, constituían el núcleo mismo del culto religioso.

El santuario surgió ya en la época etrusca tardía, probablemente entre los siglos III y II a. C., cuando las comunidades locales organizaron un espacio ritual estable alrededor del manantial principal. Con la integración del territorio en el mundo romano, el lugar no solo no se abandonó, sino que se monumentalizó. Se construyeron estructuras de piedra, canalizaciones y una gran piscina sagrada en la que los fieles realizaban sus ofrendas. Durante siglos, los aristócratas locales, los viajeros y los enfermos acudieron al santuario en busca tanto de la curación física como de la protección divina.

Baño Grande, San Casciano dei Bagni. Fuente: E. Mariotti

El elemento central del complejo era una gran piscina alimentada continuamente por las aguas termominerales. A diferencia de las termas urbanas romanas, este espacio no estaba destinado al ocio, sino a la experiencia ritual. Los devotos arrojaban sus ofrendas directamente al manantial, donde quedaban cubiertas por los sedimentos calcáreos y las arcillas. Gracias a estas sustancias, los objetos metálicos, los restos vegetales e incluso las inscripciones permanecieron protegidos durante más de mil quinientos años. El santuario quedó literalmente sellado por la propia naturaleza que le había dado origen.

Entre los hallazgos más impresionantes del yacimiento, destacan numerosas estatuas de bronce depositadas como exvotos, que conforman el mayor depósito de estatuaria etrusca en Italia. Algunas representan divinidades vinculadas a la salud, mientras que otras muestran a los fieles que acudían al santuario en busca de aliviar sus males.

Una de las piezas más llamativas es una estatua de Apolo. Asociada al ámbito terapéutico, conserva inscripciones bilingües etrusco-latinas que reflejan la transición cultural del santuario. También se han recuperado figuras infantiles envueltas en mantos, que pudieron ser ofrecidas por familias que pedían protección para sus hijos, y una pequeña estatua vinculada a Higía, diosa romana de la salud vinculada a Asclepio.

Junto a ellas, también aparecieron exvotos anatómicos que representaban orejas, piernas, úteros y torsos modelados con precisión médica. Estas piezas revelan que los peregrinos acudían al santuario para curarse de dolencias concretas, con la esperanza de que la intervención directa de la divinidad los sanase de sus dolencias.

Exvotos anatómicos de Baño Grande. 
Fuente: Mariotti, Salvi y Tabolli 2023/M. Bischeri

Sin embargo, el enorme conjunto de monedas recuperado en el fondo de la piscina ha sido el descubrimiento más espectacular. Las excavaciones realizadas hasta el momento han documentado cerca de 9000 monedas depositadas a lo largo de varios siglos.

Entre ellas, se han identificado emisiones etruscas de bronce, aes grave republicanos y numerosos denarios romanos. También destacan sestercios imperiales bien conservados. Algunos de ellos se acuñaron bajo emperadores como Augusto, Antonino Pío o Marco Aurelio. En los niveles superiores, se hallaron monedas tardías de los siglos III y IV d. C., prueba de que el santuario se mantuvo activo incluso en momentos de transformación política y religiosa.

Muchas monedas apenas presentan signos de desgaste, lo que sugiere que se ofrecieron poco después de que entraran en circulación. El gesto de lanzar una moneda al agua constituía un acto simbólico de entrega, una negociación ritual entre el fiel y la divinidad.

El cambio en la naturaleza de las ofrendas resulta revelador. Mientras que en la época etrusca predominaban los objetos votivos personalizados, durante la dominación romana las monedas se convirtieron en el principal medio de devoción. Las monedas votivas representaban la promesa, el agradecimiento y la esperanza depositada físicamente en el agua curativa.

Estatuas de bronce halladas en el complejo termal. 
Fuente: Maggiani 2002

Uno de los aspectos más sorprendentes del yacimiento es su larga continuidad. Incluso cuando el cristianismo comenzó a imponerse en el Imperio romano, el lugar no perdió su estatus como meta de peregrinación. Las evidencias arqueológicas muestran que la piscina se utilizó sin interrupción durante el siglo IV d. C. El yacimiento de Bagno Grande, por tanto, se ha convertido en un caso fundamental para comprender cómo las antiguas poblaciones itálicas hicieron confluir naturaleza, medicina y religión en un mismo espacio. Gracias a las aguas y al barro, hoy podemos observar un raro momento congelado en el tiempo: el instante repetido en que alguien, hace dos mil años, lanzó una moneda al agua con la esperanza de recuperar la salud.



Fuente: muyinteresante

Hallan una moneda en la isla de Ons con más de 400 años de historia



Un nuevo tesoro emerge en las aguas de las Rías Baixas. No es el oro de Rande que buscaba Nemo en sus visitas a Vigo, pero constata algo más importante: el comercio y decadencia del Imperio Español durante el siglo XVII. La Dirección del Parque Nacional Marítimo‑Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia acaba de comunicar el hallazgo de un maravedí de 1622 en la playa de As Dornas, en la isla de Ons.

La moneda presenta un estado de conservación «muy deteriorado, con fuerte corrosión y pátina verde asociada a aleaciones de cobre expuestas a ambientes marinos durante largos periodos», según explican en el informe. Sin embargo, esto añade aún más valor al mismo. «A pesar de su modesto valor numismático, constituye un testimonio valioso de la circulación monetaria y la actividad marítima histórica en el entorno del parque», explican las mismas fuentes.

Entre los elementos visibles destaca un escuro central «muy erosionado con campos internos apenas visibles», en lo que podría ser un posible busto o perfil residual. Sin embargo, en el reveso aparece un «castillo o motivo arquitectónico, característico del cuartel de Castilla» con la fecha de 1622 inscrita en su perímetro. Esto encaja con las numerosas monedas de cobre emitidas en dicho año en Segovia, Valladolid, Cuenca o Madrid.

Vista del reverso de la moneda, con un perfil y la fecha de 1622
Parque Nacional de las Illas Atlánticas

Sin embargo hay un detalle posterior que le añade aún más contexto: un resellado con un “VIII”, característico de los resellados de 1641–1642, cuando se revalidaron monedas de cobre para elevar su valor facial a 8 maravedís. Durante aquellas décadas el Imperio Español se enfrentó a una crisis monetaria que casi la lleva a la bancarrota. La caída en la llegada de metales preciosos desde América, los gastos por la Guerra de los Treinta Años y la ausencia de reformas fiscales aceleraron la decadencia de los Austrias. Así, la corona emitió masivamente monedas de cobre (vellón) y redujo el valor de la moneda de plata, provocando una importante inflación.

Importancia para el Parque Nacional

Entre las conclusiones que aporta este tesoro numismático también hay avances en la historia local y regional. La presencia de monedas así certifica el intenso tráfico marítimo entre puertos gallegos, portugueses y rutas atlánticas, así como la presencia de marineros, pescadores y pobladores estacionales en la isla que era objetivo habitual de saqueos. Al mismo tiempo apunta a la existencia de naufragios y el uso de estas monedas de cobre para transicciones cotidianas. La moneda será registrada en el inventario de bienes culturales del Parque Nacional, realizándose además una consulta a numismáticos expertos en el siglo XVII.





Fuente: farodevigo.es

El hombre que fue a buscar un martillo y encontró un tesoro de 15.000 monedas de oro y plata



La compra por parte del Museo Británico del collar de Catalina de Aragón y Enrique VII, encontrado casualmente por un aficionado a la arqueología que usa detector de metales, ha vuelto a poner de actualidad el uso de estos dispositivos. La búsqueda recreativa con detector de metales es muy restrictiva en España porque al extraer una moneda o un objeto metálico del subsuelo se rompen los estratos arqueológicos y se pierden datos importantes para los científicos. Pero en el Reino Unido la legislación es mucho más laxa. Eso ha hecho que cientos de aficionados a la arqueología salgan cada día al campo en busca de ‘tesoros’. Mientras en España los detectoristas casi solo se ven en las playas, en Reino Unido proliferan por los campos, especialmente los fines de semana. Y muchos materiales que se exponen actualmente en los principales museos británicos han sido hallazgos llevados a cabo por detectoristas.

Estos son algunos de los casos más sonados:

El llamado Tesoro de Hoxne fue descubierto en 1992 en Suffolk cuando Eric Lawes salió a buscar el martillo que había perdido un amigo y acabó descubriendo el mayor tesoro romano tardío de Gran Bretaña: más de 15.000 monedas de oro y plata, joyas y objetos de plata. Valorado en más de dos millones de euros, es uno de los tesoros romanos más importantes del país.


En el año 2019 un grupo de siete amigos estaba probando un nuevo detector en Chew Valley Hoard cuando encontró más de 2.500 monedas de plata del periodo inmediatamente posterior a la conquista normanda (siglo XI). Es el tesoro más valioso jamás encontrado en Reino Unido por detectoristas aficionados, adquirido por más de 5 millones.

En 2015, por su parte, James Mather localizó un tesoro vikingo del siglo IX con casi 200 monedas, joyas y lingotes de plata. El conjunto se exhibe actualmente en el Ashmolean Museum.

La 'Tigresa de Hoxne', de plata, el mango roto de un objeto desconocido, 
una de las piezas más famosas de las 15.000 del Tesoro de Hoxne.

En el año 2009, un hombre llamado Terry Herbert, que llevaba solo dos días usando detector de metales, encontró en Staffordshire el mayor tesoro anglosajón de oro y plata jamás descubierto (más de 3.500 piezas, principalmente objetos militares del siglo VII, pero también 1.500 piezas de oro y plata). Valorado en varios millones de euros, está considerado uno de los hallazgos más importantes de la arqueología anglosajona.

Seis años más tarde, dos detectoristas, George Powell y Layton Davies, encontraron un tesoro vikingo con brazaletes de oro, anillos, cristales y cientos de monedas de plata del siglo X. En este caso los detectoristas no cumplieron con el plazo legal de 14 días para comunicar el hallazgo a las autoridades e intentaron vender el tesoro clandestinamente. Fueron juzgados y condenados.

Detalle de una de las joyas encontradas por Terry Herbert.

En 2010, en Cumbria, un detectorista encontró el Crosby Garrett Helmet, un casco romano de bronce espectacular y muy raro del siglo I-II d.C., que fue subastado y vendido por más de 2.5 millones de euros. Se trata de uno de los cascos romanos más singulares encontrados hasta ahora en todo el mundo, ya protegía no solo la cabeza de quien lo llevaba sino también el rostro.
 
El Casco de Crosby Garrett, una pieza excepcional

Una pieza medieval, muy famosa también, es la figurilla de oro de Enrique VI que encontró en un campo de Northamptonshire en 2017 Kevin Duckett, británico aficionado a la detección de metales. La figurilla formaba parte de la corona del rey inglés Enrique VIII, que reinó entre 1509 y 1547. Mide unos 6 centímetros de altura y representa a un hombre con corona, manto real, cetro y orbe.








Fuente: heraldo.es