El mayor tesoro vikingo de Noruega supera ya las 5.000 piezas y los detectores de metales siguen captando señales de las capas más profundas



La historia del tesoro de Mørstad comenzó en abril. Rune Sætre y Vegard Sørlie, dos aficionados noruegos a los detectores de metales, iniciaron lo que esperaban que fuera una temporada rutinaria. Lo que descubrieron, en cambio, fue la mayor concentración de monedas de la época vikinga jamás documentado en Noruega.

La arqueóloga del condado, May-Tove Smiseth, que fue enviada a revisar el descubrimiento cerca del pueblo de Rena, pensó en un principio que el hallazgo podría ascender a unos pocos cientos de piezas. Pero a medida que la cifra total aumentaba hasta alcanzar el millar, las expectativas cambiaron.

Cuando el recuento superó las 4.000 monedas, Smiseth empezó a plantearse hasta dónde llegaría la cifra final. Ahora ya ha rebasado las 5.000 unidades (los investigadores apuntan a que está casi en 5.200) y los aficionados a los detectores de metales siguen detectando señales en las capas más profundas del terreno.

Los arqueólogos están asombrados porque hace meses que creyeron que ya habían recuperado la concentración principal de esta fortuna. La búsqueda prácticamente se había detenido al alcanzar las 4.886 piezas antes del verano. Pero tras la cosecha estival, los expertos han podido volver a trabajar en este sitio del este de Noruega.

La arqueóloga May-Tove Smiseth, 
flanqueada por Vegard Sørlie y Rune Sætre Leila Øvreseth 
Condado de Innlandet

Hace pocos días, los propios Sætre y Sørlie se unieron al propietario de las tierras, el agricultor Ole Erik Hørstad, para recuperar la moneda número 5.000. Era un penique de tipo Otto-Adelheid, una variedad ya bien representada en el tesoro. El recuento actual ya asciende a unas 5.200. Y no tiene pinta de detenerse.

Los investigadores del condado de Innlandet continúan rastreando el campo junto a los buscadores de metales, lo que también está revelando información sobre cómo se distribuyen las piezas bajo la superficie. Según May-Tove Smiseth, los detectores siguen emitiendo señales, aunque son cada vez menos frecuentes y de mayor profundidad.

Por eso se están retirando capas y capas de tierra para poder llegar a los objetivos más profundos con mayor eficacia. Los trabajos sugieren que la recuperación inicial pudo haber rescatado la mayor parte del material superficial, dejando una parte del depósito —o monedas dispersas provenientes de él— a mayor profundidad.

Las piezas también ofrecen información cronológica precisa sobre el momento en que se enterró el tesoro. Entre las unidades más destacadas figuran cuatro monedas noruegas acuñadas bajo el reinado de Harald Hardrada, lo que sitúa el depósito en torno a los años 1046-1047, hacia el final de la era vikinga.

Algunas de las monedas encontradas en un campo cerca de Rena, 
en el este de Noruega Florent Audy 
Museo de Historia Cultural de Oslo

La mayor parte del alijo aún requiere un estudio detallado. Especialistas del Museo de Historia Cultural de Oslo están catalogando miles de acuñaciones, en un proceso que se prevé que dure al menos un año. El conjunto incluye tanto divisas escandinavas como extranjeras.

El profesor Svein Gullbekk, del Gabinete de Numismática del museo, ha examinado algunas de las monedas y explica que la mayoría son inglesas y alemanas, con algunas piezas danesas y noruegas entre ellas. La colección incluye monedas acuñadas durante los reinados de Canuto el Grande, Etelredo II, Otón III y Harald Hardrada.

Entre las décadas de 980 y 1040

“El tesoro abarca el periodo comprendido entre las décadas de 980 y 1040. La moneda extranjera predominaba en la circulación en Noruega hasta que Harald Hardrada (1046-1066) estableció un sistema monetario nacional”, explica Gullbekk en un comunicado.

Algunas de las unidades, de procedencia inglesa, han revelado un detalle intrigante. La especialista en numismática Anne Skogsfjord ha identificado a acuñadores con nombres como Beorn, Aslac y Cetil; se trata de nombres claramente escandinavos que plantean interrogantes sobre la participación vikinga en la acuñación de piezas en las islas británicas.

Una de las arqueólogas muestra algunas de las monedas 
que han sido halladas Leila Øvreseth 
Condado de Innlandet

Los hallazgos aún no permiten determinar quiénes eran estos hombres ni cómo llegaron a participar en la producción de dinero. No obstante, sus nombres añaden una nueva dimensión a un tesoro que ya refleja el movimiento de plata, personas y poder político en el ámbito del mar del Norte.

La gran incógnita que persiste es por qué alguien depositó miles de monedas de plata en este campo concreto y nunca regresó a por ellas. Los arqueólogos no han hallado ninguna estructura, tumba u otro elemento que explique la ubicación, mientras que la magnitud del depósito hace prácticamente imposible que se tratara de una pérdida accidental.




Fuente: lavanguardia.com

15.000 monedas de plata y un posible récord: Gales está ante el mayor tesoro romano jamás encontrado allí



Lo que veis sobre estas líneas son más de 2.700 monedas romanas que el detectorista David Moss encontró en el invierno de 2018 y que Amgueddfa Cymru estudió a fondo antes de que un forense las declarara oficialmente tesoro. El hallazgo, magnífico si se tiene en cuenta que lo habitual es dar con botines más pequeños, parece una minucia comparado con lo que Moss encontró el verano pasado: un enorme tesoro compuesto por unas 15.000 monedas.

El hallazgo. Como recoge la BBC, el pasado agosto Moss y su colega Ian Nicholson estuvieron rastreando a fondo un campo al norte de Gales. Tras seis horas de excavación, dieron con una vasija que contenía monedas de plata. Días después, en otra prospección, apareció otra muy cerca. En total, el cómputo de monedas ronda las 10.000-15.000 y el conjunto pesa aproximadamente 60 kg. Como ya sucediera con el tesoro de 2018, el Museo Nacional de Cardiff lo está estudiando.

Por qué importa. A falta de que la institución concluya el estudio, podríamos estar ante un hallazgo que bata récords en Gales: hasta ahora se habían encontrado unas 10.000 monedas allá por los noventa cerca de Chepstow y casi 6.000 en Sully (Vale of Glamorgan) en 2008, según explica el propio Museo Nacional de Cardiff.

Eso sí, no supera otros tesoros hallados en Britannia, como el descubierto en Somerset en 2010, con 52.503 monedas, según el propio Frome Museum, o el Cunetio Hoard de Wiltshire, donde en 1978 se encontraron 54.951 monedas. Este último sigue siendo el mayor lote de monedas romanas hallado en Gran Bretaña: las monedas se conservan en el Museo Británico, mientras que la vasija original puede verse en el Wiltshire Museum.

Qué dicen estas monedas. El potencial tesoro cuenta con denarios de plata y monedas bañadas en plata. Los primeros eran el estándar del Alto Imperio; los segundos, monedas devaluadas del siglo III con solo una fina capa de plata sobre un núcleo de metal base. En cualquier caso, la combinación es la misma que apareció en el botín de 2018, fechado entonces hacia el año 270 d.C.

Anthony Halse, presidente de la South Wales and Monmouthshire Numismatic Society, apunta a que el lote podría haber pertenecido a un soldado o a un grupo de militares romanos que ocultaron su patrimonio antes de un despliegue o en un momento de inestabilidad.

Qué va a pasar ahora. Casi todo son incógnitas, de momento. La cifra de 15.000 monedas es todavía una estimación del detectorista, no un recuento verificado. Tampoco se ha revelado la ubicación exacta del yacimiento, lo que limita por ahora el análisis del contexto arqueológico.

Todos los hallazgos de este tipo se rigen por la Treasure Act 1996, que se aplica en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte y obliga a quien encuentra un posible tesoro a notificarlo a un forense en los siguientes 14 días, quien será el encargado de instruir el caso. Después, si un museo quiere adquirir la pieza, debe comprarla al precio que fije un comité de valoración independiente; el importe se reparte a partes iguales entre quien encuentra el tesoro y el propietario del terreno. Ante un hallazgo de tal envergadura, según Halse, es probable que el Museo Nacional de Cardiff solicite ayuda al Museo Británico para poder conservarlas.



Fuente: xataka.com

La FNMT lanza una colección de 9 monedas de Mortadelo y Filemón



La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) lanzará este otoño un homenaje único en el ámbito de la numismática y el cómic para celebrar el 90 aniversario del nacimiento del inolvidable dibujante Francisco Ibáñez. Tal y como anunció el BOE el pasado mes de mayo, la FNMT formalizará la acuñación de una serie especial de nueve monedas dedicada a sus historietas más icónicas, un tributo oficial aprobado por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa que busca poner en valor la historieta como patrimonio creativo nacional.

El legado cultural de Ibáñez, fallecido el 15 de julio de 2023, da un salto histórico desde las páginas impresas hasta el metal precioso. Sus viñetas acompañaron la infancia de varias generaciones y retrataron con ironía las contradicciones de nuestra sociedad. Esta colección rinde tributo a esa escuela Bruguera que tanto aportó a la cultura popular, permitiendo que las disparatadas misiones de la T.I.A. o las chapuzas de barrio tengan su propia plasmación numismática de curso legal en territorio español.


La expectación entre coleccionistas y amantes del tebeo es máxima ante el inminente lanzamiento de estas piezas de 1,5 euros de valor facial, y que saldrán a la venta a partir del próximo 7 de octubre. Habida cuenta de que los precedentes de 2021 dedicados al artista barcelonés se agotaron rápidamente y alcanzaron altos precios de reventa, se anticipa una enorme demanda para cada uno de los diseños circulares.

Características técnicas, lanzamiento y puntos de venta

El orden de emisión arrancará con la moneda de Mortadelo, a la que seguirán sucesivamente las dedicadas al Profesor Bacterio, Rompetechos, Filemón, Ofelia, Pepe Gotera, el Superintendente Vicente, El Botones Sacarino y Otilio. Cada pieza estará fabricada en cobre recubierto con plata de 999 milésimas, con un diámetro de 38,75 milímetros (casi 39 mm), un peso de 25,8 gramos y un canto completamente liso. En el reverso desfilan los personajes a todo color sobre una línea de acción terminada en estallido gráfico junto a la marca de la ceca y su valor facial, mientras que el anverso —común a toda la serie— exhibe un autorretrato de Ibáñez con su firma, acompañado por la leyenda 'ESPAÑA' dentro de una nube y el año de acuñación '2026'.

La emisión estará limitada a un máximo de 10.000 unidades por personaje y saldrá al mercado comercializada individualmente en coincards por un precio de 29 euros con IVA incluido, además de ofrecerse un álbum o estuche dedicado a Ibáñez para reunir la colección completa. También se ofrece la opción de comprar la colección entera a un precio de 261 euros, aunque con la preventa hasta el 7 de octubre se puede conseguir por 247,95 euros. Aunque estas piezas conmemorativas cuentan con un valor facial reconocido por el Estado y se podría comprar con ellas en establecimientos —pese a que los comercios no están obligados a aceptarlas como medio de pago habitual—, su destino principal es el conservacionismo.

Para hacerse con cualquiera de los modelos habilitados a partir del mes de octubre, los compradores dispondrán de tres vías principales: la plataforma web oficial de la FNMT (tienda.fnmt.es), la tienda física de la entidad situada en la Calle Jorge Juan 106 de Madrid, o las tiendas numismáticas especializadas que habitualmente gestionan reservas. Con el respaldo publicatorio de un vídeo que muestra su proceso de fabricación, convertir a estas célebres criaturas en moneda de colección consolida su posición como un indiscutible símbolo colectivo de la historieta española.





Fuente: elconfidencial.com

Millones de monedas revelan una economía romana cada vez más conectada hace más de 2.000 años



Las monedas que circularon por el mundo romano hace más de 2.000 años conservan un mapa de cómo se fue articulando su economía. Un estudio de Eduardo A. Haddad e Inacio Araujo, publicado en Humanities and Social Sciences Communications, ha analizado la distribución espacial de tesoros monetarios de entre 155 a. C. y 2 d. C. y concluye que el dinero no se desplazaba de forma aleatoria: su presencia estaba estrechamente vinculada con las ciudades, las infraestructuras y las redes de transporte. Además, la distancia fue perdiendo progresivamente importancia como obstáculo para la circulación monetaria, un patrón que los investigadores relacionan con la expansión de las comunicaciones y la creciente integración fiscal y administrativa de los territorios romanos.

Para reconstruir ese proceso, los autores partieron de Coin Hoards of the Roman Republic Online (CHRR), una base que contiene más de 4,2 millones de monedas, de las que seleccionaron 3.988.711 piezas con ceca y lugar de hallazgo identificables. Estas se distribuían entre 24.646 registros de tesoros y 5.167 combinaciones únicas entre lugar de acuñación y punto de aparición; el 99,46% eran de plata, frente al 0,48% de bronce y el 0,06% de oro. Sin embargo, la unidad central del análisis no es el número bruto de monedas, sino los registros construidos a partir de las relaciones entre cecas y lugares de hallazgo. El objetivo es estudiar patrones espaciales de presencia, diversidad y retención monetaria, no utilizar la cantidad de piezas como una medida directa de riqueza o producción económica.

Los resultados dibujan una geografía monetaria fuertemente jerarquizada. Roma, Cartago y otros grandes centros provinciales concentraban una proporción desmedida de los hallazgos, mientras que el análisis estadístico identifica agrupaciones especialmente intensas alrededor de Roma y a lo largo de corredores como la Vía Apia y la Vía Flaminia, alcanzando ciudades como Capua, Beneventum y Brundisium. Los autores consideran que esta distribución reproduce tanto la jerarquía urbana como la red romana de transportes y comunicaciones, en lugar de responder a una dispersión casual de las monedas.

Pero no todas las infraestructuras tuvieron el mismo peso. Los modelos encuentran una relación significativa entre una mayor presencia de monedas y la existencia de estructuras civiles y económicas, mientras que las infraestructuras religiosas muestran una asociación positiva más débil. También aumenta la cantidad esperada de hallazgos cuando existe un puerto antiguo en un radio de cinco kilómetros. En cambio, las instalaciones militares no presentan una relación positiva tan consistente y en algunos modelos incluso aparece una asociación negativa. Para los investigadores, el resultado obliga a matizar la idea de que el Ejército fue el principal motor de la difusión monetaria: las tropas desempeñaron un papel central en el movimiento del dinero, pero la demanda generada por las instituciones y los espacios civiles parece haber sido más estable para sostener su uso y acumulación a escala local.

Predicciones ajustadas del lugar de hallazgo vecino. 
Humanities and Social Sciences Communications (2026).
DOI: 10.1057/s41599-026-07815-7

Cuando la distancia empezó a importar menos

El cambio más significativo aparece al observar la evolución a lo largo del tiempo. Al comienzo del periodo estudiado, cuanto más lejos estaba un lugar de la ceca, menor era la presencia esperable de sus monedas. Entre 235 y 136 a. C., el modelo detecta todavía importantes fricciones relacionadas con la distancia, pero ese efecto disminuye paulatinamente hasta dejar de ser estadísticamente significativo hacia finales del siglo I a. C. Los autores interpretan esta tendencia como una señal de integración espacial progresiva durante la expansión romana, compatible con la construcción de carreteras y puertos y con las reformas administrativas que facilitaron los desplazamientos a larga distancia y la movilidad del capital.

Eso no significa que todas las monedas viajaran por igual. El estudio encuentra importantes circuitos regionales: el 55,3% de las monedas acuñadas en Narbo, la actual Narbona, apareció dentro de un radio de 1.000 kilómetros de su ceca, y se observan concentraciones locales semejantes alrededor de Massalia y Cartago. Las acuñadas en Roma, por el contrario, presentan una dispersión geográfica mayor, coherente con el papel de la capital en las finanzas públicas y la redistribución entre regiones, aunque una parte considerable permaneció concentrada en el centro de Italia. El sistema combinaba así redes monetarias locales con flujos capaces de alcanzar territorios mucho más alejados.

La expansión territorial también modificó el destino del dinero. Con el paso del tiempo disminuyó el peso relativo de las monedas halladas en el núcleo y las zonas ya pacificadas mientras aumentaba en territorios de transición y expansión. Los investigadores consideran que ese desplazamiento es compatible con un cambio en la geografía del gasto público, especialmente a través de pagas militares e inversiones en infraestructuras dirigidas hacia los nuevos territorios. Proyectos como la Vía Egnatia en los Balcanes y la extensión de la red viaria hacia Hispania, el norte de África y Oriente Próximo contribuyeron a reducir los costes de transacción y favorecieron la monetización de las economías locales.

Los autores insisten, no obstante, en los límites de lo que puede afirmarse a partir de estas evidencias. Los tesoros monetarios no registran directamente transacciones, precios ni volúmenes comerciales y están condicionados por la conservación, los descubrimientos arqueológicos y la forma en que estos se documentan; además, las cronologías de las monedas y de las infraestructuras empleadas en el análisis no coinciden exactamente. Por eso el trabajo no pretende reconstruir cada viaje realizado por una moneda ni demostrar relaciones causales, sino identificar patrones de largo plazo. Lo que emerge de ellos es una República romana en la que la circulación del dinero estuvo cada vez menos limitada por la geografía y más articulada por ciudades, instituciones e infraestructuras, hasta configurar un espacio económico progresivamente conectado.





Fuente: eldiario.es

En busca de las 220 monedas de oro robadas del Museo de Albacete: Cultura advierte al resto de CCAA



El pasado 28 de julio las alarmas del Museo de Albacete sonaron ante el robo de dos colecciones de monedas de alto valor. Oro acuñado en época de Carlos III, Carlos IV, Fernando VII e Isabel II. Menos de dos minutos bastaron a los ladrones para hacerse con las piezas expuestas que superan el valor de su propio oro.

Un mes después, las colecciones no aparecen y el Ministerio de Cultura propone una reunión conjunta con las regiones españolas con el objetivo de dar seguimiento a estos robos, reforzar la protección y prevenir ante posible sucesos similares.
Dos colecciones robadas

Esta reunión extraordinaria en clave museística tiene que ver también con robos en los museos de Badajoz y Villena. En el caso de Albacete, fueron dos colecciones las que desaparecieron de su vitrina. La primera, hallada en 1970 en las obras de una casa en Madrigueras (Albacete). En total, 42 monedas de oro de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII.

La segunda colección se refiere al conocido como 'Tesoro de la calle del Horno' en Villamalea y reúne 180 monedas también de oro del periodo de Isabel II, entre 1850 y 1860.

Ante el aumento de los robos en instituciones museísticas este año, y particularmente después del segundo, efectuado en el Museo de Albacete a finales de julio, la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura trasladó a la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional su preocupación, solicitando su colaboración para tratar de prevenir casos similares a los ocurridos en la primavera e inicio del verano, según ha informado el Ministerio.

La Brigada solicitó a la Dirección General información de todos los museos, dependientes tanto del Ministerio de Cultura como de las autonomías, que contasen en su exposición permanente o en sus depósitos con un número significativo de objetos realizados en oro, plata u otros metales o piedras preciosas, con el objetivo de reforzar su seguridad.

Furgón de la Policía Científica investigando el robo en el Museo de Albacete
Europa Press

El Ministerio de Cultura facilitó de forma inmediata a la Policía Nacional la información de los museos que gestiona de manera directa y ha reforzado la seguridad en los mismos. Asimismo, el pasado 11 de agosto solicitó esta misma información a las comunidades autónomas y, a medida que se ha ido recibiendo, el Ministerio de Cultura la ha ido trasladando a la Policía Nacional.

También se abordó el contenido de un artículo sobre robos en museos europeos que la Europol había publicado el lunes de la semana pasada, 24 de agosto, en su portal web y que había sido recogido por algunos medios de comunicación.

Para dar seguimiento a estas cuestiones el Ministerio de Cultura convocará una reunión en los próximos días con las direcciones con competencias en museos de las comunidades autónomas, así como a representantes de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional.

Por su parte, los expertos en patrimonio cultural de la Policía Nacional (en los casos de los museos de Badajoz y de Albacete) y la Guardia Civil (en el caso del Museo de Villena), así como las policías autonómicas, trabajan en permanente coordinación con el Ministerio de Cultura y están llevando a cabo sus investigaciones con todas las medidas que corresponden.



Fuente: eldebate.com

Arqueólogos hallan un tesoro con más de 2.600 monedas de plata del siglo XV



Arqueólogos rusos hallaron en excavaciones en la localidad de Kolomna, en las afueras de Moscú, un tesoro con más de 2.600 monedas de plata del siglo XV del reinado de los príncipes rusos Basilio I y Basilio II 'el Oscuro', según informó hoy el Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias rusa.

"Durante las excavaciones realizadas en el centro histórico de Kolomna (...) se descubrió el mayor tesoro de monedas de plata acuñadas en las décadas 20 y 30 del siglo XV", indicó la institución en un comunicado publicado en su portal oficial.

De acuerdo con el Instituto de Arqueología, "las monedas estaban guardadas en una pequeña y elegante jarra de cerámica, pintada con engobe, enterrada en una fosa natural poco profunda en el territorio del posad (pueblo) de la ciudad, cerca del Kremlin" local.

"En total, la jarra contenía más de 2.600 monedas de plata, lo que convierte a este tesoro en el mayor conjunto numismático completo de la primera mitad del siglo XV disponible para los investigadores", señalaron los arqueólogos.

La mayor parte del hallazgo son monedas acuñadas durante los principados de Basilio I (hijo de Dmitri Donskói, príncipe medieval canonizado hace casi cuatro décadas y cuyos restos fueron encontrados recientemente en la Catedral de Arcángel del Kremlin moscovita), y Basilio II 'el Oscuro'.

Una de las curiosidades radica en la gran cantidad de monedas de plata acuñadas en la propia Kolomna con la imagen de un ave en pleno vuelo, atribuidas a los últimos años del reinado de Basilio I.

Se trata de monedas extremadamente raras, según los arqueólogos, y los especialistas ya han hallado varios ejemplares que no estaban presentes en las principales colecciones de los museos numismáticos rusos.

"Durante el estudio inicial de las pieza halladas, se identificaron nuevas variedades de monedas de Kolomna, hasta entonces desconocidas, de las cuales ahora existen más de 350 ejemplares", detallaron.

Los especialistas estiman que la magnitud de este tesoro escondido permite suponer que su propietario era un hombre muy rico, probablemente perteneciente a las élites de la sociedad e incluso estar al servicio del príncipe.

Tras catalogar las monedas por fechas, los científicos plantearon la hipótesis de que el propietario del tesoro pudo haber muerto víctima de una de las epidemias de peste que azotaron las ciudades de la Rus antigua entre 1425 y 1427.




Fuente: elimparcial.es

Descubren una rara moneda de plata romana acuñada por el emperador Didio Juliano



Vedby es un pequeño y tranquilo pueblo situado en la isla sueca de Öland, la segunda más grande del país después de la isla de Gotlandia. Los planes en esta zona pasan por recorrer algunos de sus senderos naturales o visitar el lago Hornsjön. Pero muchos (curiosos y científicos) prefieren fijarse en Vedby borg, una antigua fortaleza circular de la Edad de Hierro.

Justo ahí se acaba de descubrir una rara moneda de plata romana del año 193 d.C, según confirmó en un comunicado la Universidad de Estocolmo, institución encargada de desarrollar un programa de excavaciones que ha terminado con varios hallazgos.

Durante las investigaciones arqueológicas realizadas la pasada primavera en el fuerte circular de Vedby, trabajos que se enmarcan dentro del proyecto bautizado como Crisis, Conflicto y Clima, se hizo un descubrimiento extraordinario: una moneda romana de plata del tipo denario.

Tras examinarla, los especialistas señalaron que esta rara moneda romana de plata fue acuñada en el año 193 d. C. por el emperador Didio Juliano, el hombre que compró su acceso al trono romano y que tuvo un gobierno muy breve, marcado por la corrupción y por la traición.

Estudiante participando en excavaciones en Vedby ringfort
Öland Kerstin Lidén

Los numismáticos Lennart Lind y Slava Kuleshov destacan que este hallazgo es el primero de su tipo en Suecia fuera de Gotlandia y aporta nuevos datos sobre el uso del fuerte durante el Período de las Migraciones, cuando se produjeron movimientos de población masivos por todo el continente y marcó el paso de la Antigüedad tardía a la alta Edad Media.

Didio Juliano fue uno de los cinco emperadores que gobernaron el Imperio Romano durante el turbulento año 193 d. C. Tanto su ascenso como su caída no estuvieron exentos de polémica. Llegó al poder sobornando a soldados romanos, a quienes prometió 23 mil sestercios, el equivalente a unos diez años de salario. Para cumplir estas promesas, ordenó acuñar grandes cantidades de monedas de plata.

Busto de Didio Juliano 

Este destacado político solo gobernó durante 66 días. Luego fue derrocado y ejecutado. Y su sucesor Septimio Severo, mandó fundir la mayoría de las monedas donde se veía su rostro. Ese, entre otros muchos motivos, otorga más valor si cabe al descubrimiento hecho por la Universidad de Estocolmo, teniendo en cuenta que los ejemplares que se conservan de esas monedas de plata son escasos. Además, en clave nacional, el país solo había encontrado hasta ahora cinco denarios de Didio Juliano en Gotlandia. Por tanto, este es el primer hallazgo en Öland.

Los responsables de la excavación creen que los denarios de este período fueron depositados en la región báltica durante el Período de las Migraciones, entre los años 400 y 550 d. C. Esta excepcional moneda, de las pocas que se conservan de ese turbulento reinado romano, contribuye a comprender el uso del fuerte y sugiere actividad durante ese período.







Fuente: eldiario.es

Encuentran una tumba de 2.400 años y las monedas dentro apuntan a un misterioso luchador de la antigua Grecia



La antigua ciudad de Aspendo en Grecia, y que hoy está ubicada en lo que es Turquía, tal vez sea famosa por su grandioso anfiteatro y sus intrincados acueductos. Pero ahora los nuevos hallazgos sugieren que el deporte – tal vez la lucha libre – podría haber formado parte de los espectáculos que disfrutaban los habitantes de Aspendos.

Las autoridades adjuntas al Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía hallaron una necrópolis que no se conocía, un antiguo cementerio ubicado en la parte oriental de Aspendos. Las investigaciones revelaron una tumba en forma de caja, construida con losas de piedra, que data de entre los siglos 5 y 4 a.C. Dentro encontraron una persona sepultada con monedas que llevan grabados relacionados con la lucha libre. Aunque harán falta más análisis, por ahora el equipo cree que la persona habría sido un atleta, quizá un luchador. 

“Las monedas de Aspendo con representaciones de luchadores, y otros hallazgos que había en la tumba, indican que la persona sepultada allí podría haber tenido que ver con los deportes y que tal vez sea un luchador de Aspendo”, declaró Mehmet Nuri Ersoy, ministro de cultura y turismo.

Fueron emigrantes griegos quienes fundaron Aspendo cerca del año 1000 a.C. La ubicación de la ciudad, ideal, cercana al río Eurimedonte, contribuyó a que prosperara su economía, según informa el sitio de la UNESCO. El anfiteatro y los acueductos de Aspendo se cuentan entre los monumentos más intactos de su tipo en todo el mundo, y permitieron que los arqueólogos estudiaran la historia de la cultura e ingeniería de la región.


Para los arqueólogos y los nerds de la historia Aspendo también es famosa por sus monedas de plata, muy elaboradas. Es que la ciudad era tan próspera que acuñaba sus propias monedas. A lo largo de los siglos la ciudad estuvo regida por diferentes gobiernos, pero siempre pareció tener recursos para producir sus monedas, lo que sugiere que seguía teniendo algún grado considerable de independencia.

Hay un diseño particularmente emblemático en una moneda de Aspendo: dos luchadores en acción, con las letras delta y alfa, grabadas entre sus piernas. Eran monedas que se encontraron junto al individuo que estaba en la tumba que se descubrió recientemente. Los diseños en las monedas no eran solamente decorativos: por ejemplo, la otra cara de esa moneda muestra a una persona que viste un chitón, que “representa a los soldados que hicieron famosa a Aspendo en la antigüedad”, según un catálogo de monedas de Grecia que compiló en 1888 el Departamento de Monedas y Medallas del Museo Británico. Además, en estudios anteriores, como el del año 2000, se sugería que la prominencia de los luchadores en las monedas de Aspendo representa la reverencia que la antigua ciudad sentía por el deporte.


Las autoridades turcas creen que la persona sepultada en la tumba podría haber sido un atleta, aunque los arqueólogos todavía no han hallado prueba definitiva y no circunstancial de esa hipótesis. Hablando con Live Science, Sarah E. Bond, historiadora de la Universidad de Iowa que no participó del descubrimiento, comentó que “las monedas por sí solas no pueden indicar que se trata de un luchador griego del período clásico”. Habrá que seguir investigando para encontrar señales determinantes, como lesiones en el rostro.

Como suele suceder en las interpretaciones arqueológicas es posible que la teoría inicial del equipo no sea correcta, pero los hallazgos igualmente ofrecen una mirada inusual a la vida de una persona en una ciudad clave de la antigüedad. Y eso es razón suficiente para seguir trabajando en el sitio.

“Con cada hallazgo que se hace en Aspendo seguiremos completando las páginas que faltan en nuestra historia, protegiendo nuestro legado cultural con estudios científicos para transmitirlo a futuras generaciones”, dijo Ersoy.




Fuente: es.gizmodo.com

El rostro del Papa León XIV aparece en una nueva serie de monedas del Vaticano

 


La imagen del Papa León XIV aparece por primera vez en una nueva serie de monedas conmemorativas de euro de la Ciudad del Vaticano.

Según anunció la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano el 30 de julio, estas monedas forman parte de una nueva serie vaticana de colección en euros que conmemora el nuevo pontificado. También es la primera vez desde 2014 que la imagen de un Papa aparece en las monedas, después de que el Papa Francisco pidiera personalmente que no se utilizara su rostro.

A excepción de la moneda de 5 euros, las monedas vaticanas pueden utilizarse para comprar bienes en los 21 Estados miembros de la Unión Europea que han adoptado el euro como moneda común.


Aunque estas nuevas monedas con la imagen de León XIV no son las primeras que muestran el rostro de un Papa, forman parte de un diseño completamente único.

El escudo de León XIV aparece en las monedas de 1, 2 y 5 céntimos de euro, mientras que su rostro figura en las de mayor denominación.

La imagen del Papa aparece en monedas acuñadas desde la Edad Media, cuando los pontífices ejercían poder temporal sobre los Estados Pontificios. Poco después de la creación de la Ciudad del Vaticano en 1929, el Estado soberano emitió monedas de liras —la moneda italiana anterior al euro— con la imagen del Papa. El Vaticano dejó de acuñar monedas de liras después de adoptar el euro en 2001.

Serie de monedas de colección del Vaticano 
en honor al nuevo pontificado de León XIV. 

Según el Banco Central Europeo, las primeras monedas vaticanas de euro se emitieron en 2002 con el rostro de San Juan Pablo II. Entre 2006 y 2013 se emitió otra serie de monedas con el rostro del Papa Benedicto XVI.

Las monedas con la imagen de Francisco emitidas en 2014 fueron las últimas en mostrar el rostro de un Papa hasta las de León XIV.

Para la emisión de monedas vaticanas de 2017, Francisco pidió personalmente que no se utilizara su rostro. En su lugar, las monedas mostraron su escudo.

En una entrevista concedida en 2017 a Radio Vaticana, Mauro Olivieri, entonces director de la Oficina Filatélica y Numismática del Estado de la Ciudad del Vaticano, explicó las dificultades que implicó atender su petición.

“[Francisco] pidió dejar de aparecer en las monedas y en las medallas en general —y especialmente en las emitidas por su Estado—, e hicimos todo lo posible por complacerlo”, dijo Olivieri. “Lo conseguimos, pese a algunas dificultades con las autoridades de la Unión Europea que posteriormente se resolvieron, por lo que las monedas de 2017 muestran el escudo del Papa”.

Las nuevas monedas del Vaticano pueden adquirirse por 59 euros a través de la Oficina Filatélica y Numismática del Vaticano, responsable de sus monedas y sellos postales.



Fuente: EWTN News. 

Moneda de campeones del mundial FIFA 2026



La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre–Real Casa de la Moneda conmemora con esta moneda la histórica victoria de España en la COPA MUNDIAL DE LA FIFA 2026 que se celebró en Canadá, Estados Unidos de América y México, durante los meses de junio y julio de 2026, celebrando no solo el triunfo deportivo, sino también el espíritu de competición y la hermandad entre naciones. Una pieza de colección que inmortaliza el esfuerzo, la pasión y el orgullo de un equipo y su país.

En el reverso aparece la imagen de la copa de la FIFA World Cup junto con dos estrellas que se identifican con cada uno de los campeonatos que ha ganado el equipo nacional de fútbol y la bandera de España junto con el logotipo de “FIFA WORLD CUP 26™”. Estos motivos se reproducen sobre un fondo formado por parte de la silueta del “branding” oficial.

En el anverso se reproduce el retrato de Su Majestad el Rey Felipe VI.

      

Precio: 60,33 € * IVA no incl.
Temporalmente no disponible por alta demanda. 

Fuente: fnmt.es

El Arqueológico Nacional incorpora a su colección 239 monedas andalusíes «de gran rareza»


El Museo Arqueológico Nacional (MAN) ha incorporado a su colección numismática andalusí 239 monedas procedentes de la colección privada Tonegawa, adquiridas en subasta pública por el Ministerio de Cultura por 988.126 euros durante 2024, 2025 y 2026.

De este modo, las 239 piezas se suman a la colección numismática andalusí del museo, la mayor y más importante del mundo, con alrededor de 17.000 piezas, según ha indicado la institución, que ha confirmado que de momento las monedas no serán expuestas y se conservarán en las áreas de reserva del Museo Arqueológico.

La Tonegawa es una colección privada compuesta por unas 2.000 monedas islámicas de distintas épocas y procedencias, de las que la casa Auró&Calicó de Barcelona acaba de subastar cerca de medio millar en lotes individuales.


Abderramán I

Algunas de las monedas adquiridas por Cultura habían sido declaradas como inexportables por «ser ejemplares de gran rareza y con escasa representación en las colecciones públicas españolas», ha informado el Ministerio de Cultura a través de una nota de prensa.

Estas piezas comprenden toda la historia de al-Ándalus e incluyen monedas como la dobla del rey Boabdil, último sultán de Granada, o el primer dirham acuñado en el territorio una vez se consolidó como entidad política independiente, este fue acuñado por el emir Abderramán I, lo que aporta «un testimonio material imprescindible para documentar distintos hechos de la historia de al-Ándalus y de su compleja evolución política, así como los usos y la mentalidad propios de las sociedades andalusíes de cada período» ha recogido el medio Efe.

La numismática andalusí es muy importante para entender las relaciones y dinámicas habidas entre los invasores y la población sometida.

Las primeras monedas acuñadas presentaban inscripciones en latín lo que muestra un uso ocasional de la lengua latina de la población hispano-goda por parte de los invasores, ya que los artesanos (hispanogodos) utilizaron el latín para realizar dichas monedas.

La colección numismática global del Arqueológico está compuesta por 300.000 ejemplares que abarcan desde el siglo VI a. C. hasta la actualidad.

Desde su fundación en el siglo XVIII, el museo se ha comprometido con la protección del patrimonio monetario andalusí, lo que le ha llevado a consolidarse como un referente para la investigación, exposición y divulgación de su cultura e historia.

Las nuevas adquisiciones ayudarán «a mantener la excelencia de los fondos numismáticos del Museo Arqueológico y a ampliar el conocimiento de nuestro pasado multicultural», han señalado a Efe desde el museo.






Fuente: eldebate.com

Trump no tendrá billete pero sí moneda: su Gobierno anuncia que acuñará un dólar con su cara por el 250 aniversario de EEUU


La gran prioridad de Donald Trump en su segundo mandato es poner su cara y su nombre en la mayor cantidad de cosas posibles. Después de decorar los edificios gubernamentales en Washington con carteles enormes con su cara, intentar añadir su nombre al Centro Kennedy de Arte, dar su nombre al aeropuerto de Miami y poner su foto en los nuevos pasaportes de EEUU, decidió ir a por el dinero. Primero intentó crear un billete de 250 dólares con su cara, pero, como pasó con el intento de rebautizar el Centro Kennedy, la ley se lo impidió. Así que su Gobierno ha ido a por el 'plan B': las monedas.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha anunciado este miércoles que la Casa de la Moneda empezará a acuñar una moneda de un dólar con la cara de Trump, bajo la excusa de conmemorar los 250 años de la declaración de independencia estadounidense. La ley permite producir monedas con diseños nuevos específicas para este año, que representen a "figuras icónicas" de la historia relacionadas con ese aniversario, algo a lo que se han agarrado para ignorar una ley que prohíbe crear monedas con caras de los presidentes "hasta dos años después de su muerte". Es probable que esta decisión llegue a los tribunales. Aun así, han rechazado otro diseño que incluiría al magnate en los dos lados, dado que otra ley prohíbe que la 'cruz' de la moneda tenga la cara de una persona.

Esta será la primera vez que una moneda tenga la cara de un presidente vivo. El último presidente en aparecer en una moneda fue George Bush padre, un año después de su fallecimiento. Aunque la tradición es que se espere a su muerte para poner su cara en la moneda, la ley no lo prohíbe explícitamente, como sí hace con los billetes. Y a eso se ha agarrado Bessent para cumplir los deseos del presidente.

Para compensar a Trump por no poder poner su cara en los billetes, Bessent ha anunciado también que cederá al presidente su firma en el papel moneda. Normalmente, es el secretario del Tesoro -es decir, el propio Bessent- el encargado de 'ratificar' la validez de los billetes. Esta vez sería la primera que un presidente firmaría el dinero.

Otras de las medidas de Trump para poner su sello a Washington siguen paralizadas: un juez ha ordenado detener la construcción de su salón de baile en el Ala Este de la Casa Blanca, que se encuentra en obras; y hay recursos pendientes contra su proyecto de crear un "Arco del Trump" de 76 metros de alto frente al cementerio militar de Arlington.





Fuente: eleconomista.es

Una moneda de colección celebra la figura de Álvaro de Bazán en el quinto centenario de su nacimiento



La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda ha presentado en Granada, este miércoles 8 de julio, una nueva moneda de colección dedicada al quinto centenario del nacimiento de Álvaro de Bazán y Guzmán (1526-1588). Con esta emisión, la FNMT-RCM rinde homenaje a una de las figuras más relevantes de la historia naval española por su decisiva participación en la batalla de Lepanto y su contribución a la consolidación de la supremacía marítima de la Monarquía Hispánica en el siglo XVI.

La moneda, de la que se acuñarán 4.000 unidades, ya están disponibles y se pueden adquirir en la Tienda del Museo Casa de la Moneda de Madrid, situada en la calle Doctor Esquerdo 36, o a través de la tienda virtual de la FNMT-RCM. Estará hecha de plata de 925 milésimas siendo el resto de cobre, siendo de forma circular con canto estriado y de 33 milímetros, con un peso superior a 13 gramos.

En el anverso se reproduce en colores el escudo de armas de Álvaro de Bazán y Guzmán, I Marqués de Santa Cruz, y debajo figura el año de acuñación. En la parte inferior de la moneda y en mayúsculas, aparece la leyenda "capital general del mar océano" y rodean los motivos y leyendas una gráfila de ondas que culmina en su parte superior izquierda con la Cruz de Santiago y la leyenda "España".

En el reverso se reproducen un retrato de Álvaro de Bazán y Guzmán, realizado por Rafael Tegeo, y una reproducción del fanal de popa de la galera capitana La Loba, comandada por el almirante español en la batalla de Lepanto. Ambos originales se conservan en el Museo Naval de Madrid. Encima de las imágenes, figura el valor facial de la pieza, "5 euros"; y a su izquierda la marca de Ceca. En la parte inferior de la moneda, descendente y en mayúsculas, aparece la leyenda "V CENTENARIO ÁLVARO DE BAZÁN 1526-2026" acompaña a los motivos y leyendas una gráfila de ondas.

Presentación de la moneda este miércoles
en la Subdelegación del Gobierno de Granada 

El acto, celebrado en la Subdelegación del Gobierno en Granada, ha estado presidido por la presidenta-directora general de la FNMT-RCM, Isabel Valldecabres, y ha contado con la participación del subdelegado del Gobierno en Granada, José Antonio Montilla, y del vicealmirante Enrique Torres Piñeyro, director del Instituto de Historia y Cultura Naval.

Durante su intervención, la presidenta-directora general de la FNMT-RCM ha destacado que “la moneda que hoy presentamos no es solo una pieza numismática; es también una invitación a recordar y conocer mejor una parte esencial de nuestra historia”. “Las monedas de colección son pequeñas embajadoras de nuestra cultura y de nuestra memoria colectiva”, ha explicado.

El subdelegado del Gobierno, por su parte, ha destacado que “es un honor que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre haya elegido Granada para presentar esta moneda conmemorativa, porque esta es la tierra en la que nació Álvaro de Bazán y Guzmán y el lugar adecuado para reivindicar y dar a conocer su figura. Esta iniciativa viene a reforzar la extraordinaria labor que se está realizando desde distintos ámbitos para recuperar su legado y lograr que Granada otorgue a uno de sus personajes históricos más destacados el reconocimiento que merece.

Nacido en Granada en 1526, Álvaro de Bazán desarrolló una brillante trayectoria militar que lo llevó a ser nombrado Marqués de Santa Cruz y Capitán General del Mar Océano. Considerado uno de los más brillantes estrategas navales del siglo XVI, su legado continúa siendo un referente de la historia marítima española.




Fuente: granadahoy.com

Unos arqueólogos han desenterrado en Francia una vasija llena con decenas de miles de monedas romanas de hace 1.800 años



En la vida real el trabajo de los arqueólogos se parece poco o nada (más bien nada) a lo que nos muestran las pelis de Indiana Jones. No hay fastuosos tesoros enterrados, ni cofres hasta arriba de monedas, ni habitáculos secretos capaces de pasar siglos ocultos. Esa es la regla general, claro. Luego nos encontramos con casos como el de Senon, en Lorena, Francia, que nos recuerdan que a veces la realidad supera la ciencia ficción. Incluso la filmada por Steven Spielberg.

Allí los arqueólogos han encontrado tres ánforas con 40.000 monedas romanas.

Al norte de Francia. Senon es una pequeña población del departamento de Mosa, en Francia, próxima a las fronteras con Bélgica, Luxemburgo y Alemania. Hoy quizás sea una localidad discreta, pero hace siglos fue uno de los principales asentamientos de los Mediomatrici, una antigua población celta de la Galia que tenía su capital en la vecina Metz, entonces conocida como Divodoro.

Hace poco, al excavar en Senon, los arqueólogos llegaron a los vestigios de un área poco conocida con varias capas que abarcan desde el período galo (previo a la conquista de Julio César) hasta mediados del siglo IV de nuestra era.


Una crónica bajo tierra. Como explica el Instituto National de Recherches Archéologiques Préventives (INRAP), los nuevos descubrimientos en la zona se produjeron (casi) por pura casualidad. Durante las obras de ampliación de una vivienda, los investigadores excavaron una parcela de 1.500 metros cuadrados (m2) que les mostró una parte conocida pero poco explorada de Senon.

En general, el yacimiento conserva antiguas estructuras excavadas en la tierra, como fosas, zanjas o huecos de postes que datan desde el siglo II a.C. al inicio de nuestra era; y otras estructuras que se extienden hasta avanzado el siglo IV d.C.

A medida que ahondaban en las capas arqueológicas, los investigadores encontraron antiguas canteras de piedra caliza, construcciones, restos de viviendas y caminos, muros, hornos, patios… "Las características arquitectónicas, junto con la cultura material revelada por los pequeños objetos hallados en el yacimiento, indican una población relativamente acomodada, posiblemente compuesta por artesanos o comerciantes", constatan desde el INRAP.

Y llegó la gran sorpresa. Durante sus excavaciones, los arqueólogos localizaron algo más que antiguos muros y calzadas. Al estudiar restos de la zona residencial datados en la Antigüedad tardía, descubrieron tres grandes vasijas de cerámica con miles de monedas que datan entre el último cuatro del siglo III d.C. y principios del IV. Dos de esas ánforas se localizaron en la excavación del INRP. La otra apareció durante los trabajo del Servicio Regional de Arqueología.

En diciembre, Live Science precisaba que en total el 'tesoro' incluye más de 40.000 monedas. Para ser más precisos, la primera ánfora contiene 38 kg de metal, lo que equivale a unas 23.000-24.000 piezas, según los cálculos de Vicent Geneviève, numismático del INRAP. La segunda jarra tiene el cuello roto y ronda en total los 50 kg, por lo que los expertos estiman que contiene entre 18.000 y 19.000. Curiosamente, el tercer recipiente conserva solo tres piezas.

Al analizar todo ese material en detalle, los arqueólogos galos llegaron a la conclusión de que las ánforas se enterraron entre el 280 y 310 d.C. De hecho, algunas monedas incluyen el rostro de los emperadores Victorino, Tétrico I y su hijo Tétrico II, emperadores del fugaz Imperio Galo que gobernaron la región de espaldas al poder centralizado de Roma entre los años 260 y 274 d.C.

¿Por qué es importante? No todos los días se descubren ánforas de hace 1.800 años con 40.000 monedas romanas. Sin embargo, para ser honestos, en la zona de Mosa se han encontrado ya una treintena de depósitos con monedas.

Si el descubrimiento del INRAP resulta tan importante es, más que por la cantidad de piezas de las vasijas, por su contexto. Los arqueólogos creen que no estamos ante tesoros escondidos por seguridad, sino más bien ante una especie de banco casero. Es más, las ánforas no se ocultaron con monedas dentro. Todo indica que se enterraron en un lugar accesible y luego se fueron llenando.

"Colocados cuidadosamente". "Estos depósitos deberían considerare como una instantánea de una gestión monetaria compleja, planificada a medio y largo plazo, dentro de un hogar o administración, capaz de realizar depósitos y retiros a intervalos regulares", explican los expertos del INRAP, que tras analizar las vasijas y su entorno no aprecian signos de un "ocultamiento apresurado".

"Los recipientes fueron colocados cuidadosamente en fosas bien preparadas, verticales gracias a piedras de nivelación. Su ubicación, en salas aparentemente comunes y a una altura cercana a la del suelo, indica que permanecieron fácilmente accesible para su propietario", insisten los arqueólogos.

El gran misterio. En realidad el gran misterio no es por qué alguien (una o más personas) almacenó decenas de miles de monedas en ánforas enterradas a ras del suelo o qué pretendía hacer con todo ese dinero. El auténtico enigma es por qué las dejó allí, aparentemente olvidadas durante siglos. Los expertos del INRAP deslizan varias ideas, como el hecho de que Senon acogiese en esa época una fortificación militar situada a escasos 150 metros de la zona excavada.

¿Había un vínculo entre las ánforas con monedas y esa base militar? ¿Se reservaba el dinero para pagos? Los investigadores saben que a principios del siglo IV se registró un incendio en la zona que pudo afectar a los depósitos de monedas. Más tarde las viviendas se reconstruyeron aprovechando los cimientos y muros calcinados, pero esa segunda ocupación apenas duró 50 años. El lugar pareció despoblarse de forma definitiva a medidos del IV, tras otro incendio.





Fuente: xataka.com

Un barco hundido del siglo XVII con más de 400 monedas de oro escondía un secreto que ha tardado 30 años en resolverse



Durante más de treinta años, un pecio situado frente a la costa sur de Inglaterra ha desafiado a arqueólogos, historiadores y buceadores. En el fondo marino permanecían dispersas más de 400 monedas de oro marroquíes, cañones, anclas y diversos objetos de la vida cotidiana de una tripulación del siglo XVII. Se sabía que el hallazgo era extraordinario, pero nadie podía responder a la pregunta fundamental: ¿qué barco era y cómo había llegado hasta allí?

Ahora ese misterio parece haber quedado definitivamente resuelto. Tal y como ha revelado la Universidad de Bournemouth junto al British Museum con motivo de la publicación de un nuevo estudio monográfico sobre el yacimiento, el barco hundido corresponde al Dom van Keulen, un mercante neerlandés que zarpó de Marruecos rumbo a los Países Bajos en el otoño de 1633 y nunca logró completar su viaje.

La identificación supone mucho más que poner nombre a un barco perdido. Permite reconstruir una importante ruta comercial del siglo XVII, comprender mejor el comercio del oro africano y aportar nuevas pruebas sobre las intensas conexiones económicas que existían entre Marruecos, los Países Bajos y las islas británicas en plena Edad Moderna.

Todo comenzó hace ya tres décadas. En 1995, un equipo del South West Maritime Archaeology Group localizó los restos de un barco hundido frente a la costa de Salcombe, en el condado de Devon. Lo que en un principio parecía un pecio más pronto se convirtió en uno de los yacimientos subacuáticos más intrigantes del Reino Unido.

Entre los restos del barco aparecieron centenares de monedas de oro en un estado de conservación excepcional, además de cañones, anclas y diversos objetos utilizados por la tripulación durante la travesía. A pesar de la riqueza del hallazgo, ninguna de las piezas recuperadas ofrecía una pista definitiva sobre la identidad del mercante.

A partir de ese momento comenzó una larga investigación en la que participaron arqueólogos subacuáticos, especialistas del British Museum e investigadores de la Universidad de Bournemouth. Año tras año, los estudios permitieron reconstruir el contenido del cargamento, fechar con mayor precisión el naufragio y conocer el origen de las monedas, pero el nombre del barco seguía siendo un enigma.

El giro decisivo no llegó gracias a una nueva inmersión arqueológica, sino a la consulta de documentos conservados en los archivos históricos, donde apareció la clave que permitió reconstruir el último viaje del navío.

Un buceador inspecciona el pecio, donde todavía descansan cañones sobre el fondo marino. 
Foto: Maritime Archaeology Sea Trust (MAST)

Según ha indicado la Universidad de Bournemouth, el historiador independiente Ian Friel consiguió localizar en los Archivos Nacionales británicos documentación relacionada con un barco holandés llamado Dom van Keulen.

Los registros describían un viaje comercial iniciado desde Marruecos con destino a los Países Bajos en 1633. Durante la travesía, la embarcación quedó atrapada por un fuerte temporal que provocó graves daños en el casco hasta abrir una vía de agua.

El barco terminó hundiéndose cerca de la localidad de Salcombe, exactamente en la zona donde décadas después aparecería el pecio investigado por los arqueólogos.

La coincidencia entre la documentación histórica, el lugar del naufragio, la cronología y la naturaleza del cargamento permitió confirmar que ambos relatos pertenecían al mismo barco.

Otro dato especialmente llamativo es que todos los miembros de la tripulación lograron sobrevivir al desastre. Todo indica que buena parte de la mercancía fue recuperada poco después del hundimiento, aunque una parte importante permaneció bajo el mar durante casi cuatro siglos.

Otros objetos recuperados del pecio, 
entre ellos un cuenco y una cuchara de peltre, 
un peso de sondeo de cerámica con forma de pez, 
un sello y una pepita de oro. 
Foto: British Museum

La identificación del Dom van Keulen también ha permitido reconstruir con bastante precisión la mercancía que transportaba en su último viaje. Lejos de tratarse de un cargamento cualquiera, cada uno de los productos refleja la intensa actividad comercial que unía el norte de África con los grandes puertos europeos durante el siglo XVII.

Tal y como ha explicado el equipo investigador, el mercante había partido de Marruecos con unos 150 sacos de goma arábiga, 64 sacos de salitre, 320 pieles de cabra y alrededor de 9.000 ducados de oro acuñados en la costa de Berbería, el territorio que hoy corresponde a Marruecos.

A primera vista puede parecer una carga heterogénea, pero todos esos productos tenían un enorme valor estratégico. La goma arábiga era muy demandada por artesanos y fabricantes; el salitre constituía uno de los ingredientes esenciales para elaborar pólvora; las pieles abastecían a talleres repartidos por toda Europa; y el oro era, sin duda, la mercancía más codiciada de todas.

En aquella época, las Provincias Unidas se habían convertido en una de las grandes potencias marítimas del mundo. Sus mercantes enlazaban puertos de Europa, África, Asia y América en una extensa red comercial, y Marruecos ocupaba un lugar destacado dentro de ese sistema gracias a la llegada de oro procedente del África occidental. Buena parte de ese metal precioso acabaría transformándose en moneda neerlandesa, una de las divisas comerciales con mayor circulación internacional durante la Edad Moderna.

Gran parte de ese metal precioso terminaba fundiéndose en los Países Bajos para acuñar monedas neerlandesas que acabarían convirtiéndose en una de las divisas comerciales más aceptadas del mundo.

Aunque tras el naufragio probablemente se recuperó buena parte del cargamento, cientos de monedas quedaron atrapadas entre los restos del barco.

Más de 400 ducados de oro permanecieron ocultos bajo el fondo marino hasta su descubrimiento en 1995.

Su extraordinario estado de conservación permitió estudiar tanto las emisiones monetarias marroquíes como las relaciones económicas entre el norte de África y Europa occidental durante la época de la dinastía saadí, que gobernó Marruecos entre los siglos XVI y XVII.

Precisamente, el nuevo estudio destaca que estas monedas aportan un contexto excepcional para comprender la riqueza de los soberanos saadíes, la circulación del oro africano y la importancia del comercio marítimo en el Atlántico europeo.

En otras palabras, las monedas no solo poseen un enorme valor económico o numismático. Constituyen también documentos históricos capaces de reconstruir las conexiones comerciales entre continentes hace casi cuatrocientos años.

Algunas de las monedas de oro recuperadas entre los restos del naufragio. 
Foto: British Museum

Con la identidad del Dom van Keulen ya confirmada, los investigadores también han podido reconstruir el viaje que realizaba cuando se fue a pique frente a la costa inglesa. Su cargamento constituye una auténtica fotografía del comercio internacional del siglo XVII y muestra hasta qué punto Europa y el norte de África estaban conectados por mar mucho antes de la Revolución Industrial.

Tal y como ha revelado el equipo responsable de la investigación, el mercante había zarpado de Marruecos con una valiosa carga formada por unos 150 sacos de goma arábiga, 64 sacos de salitre, 320 pieles de cabra y cerca de 9.000 ducados de oro procedentes de la costa de Berbería, en el actual Marruecos.

Cada una de esas mercancías tenía un destino muy concreto en los mercados europeos. La goma arábiga era muy apreciada por sus múltiples aplicaciones artesanales, el salitre resultaba imprescindible para la fabricación de pólvora y las pieles abastecían a numerosos talleres especializados. Sin embargo, el producto más valioso era el oro africano, que llegaba a los puertos neerlandeses para ser fundido y transformado en moneda.

En el siglo XVII, las Provincias Unidas dominaban buena parte del comercio marítimo mundial gracias a una extensa red de rutas que enlazaba Europa con África, Asia y América. Marruecos ocupaba una posición estratégica dentro de ese sistema al convertirse en uno de los principales puntos de entrada del oro procedente del África occidental. El Dom van Keulen era uno de los muchos mercantes que mantenían viva esa red comercial, hasta que una tormenta puso fin a su travesía frente a las costas de Devon.

Más monedas de oro y joyas recuperadas durante las excavaciones del pecio. 
Foto: British Museum

La identificación del Dom van Keulen pone fin a uno de los enigmas arqueológicos más prolongados del litoral británico, pero también abre nuevas líneas de investigación.

El libro presentado por los investigadores no solo reconstruye el proceso de identificación del barco y la recuperación del pecio. También dedica buena parte de su contenido a analizar el contexto político y económico del Marruecos saadí, cuyos gobernantes mantenían intensas relaciones comerciales con las potencias europeas.

Mientras tanto, el yacimiento continúa protegido por la legislación británica sobre patrimonio subacuático. El acceso al lugar está estrictamente regulado y únicamente pueden bucear equipos autorizados, una medida destinada a preservar un enclave arqueológico cuya importancia ha aumentado considerablemente tras conocerse la verdadera identidad del barco.

Después de casi treinta años de incógnitas, un puñado de documentos olvidados en un archivo y más de cuatrocientas monedas de oro han permitido reconstruir la historia completa de un mercante desaparecido. Un ejemplo de cómo la arqueología subacuática y la investigación documental pueden complementarse para devolver el nombre y la historia a un barco perdido desde hace casi cuatro siglos.







Fuente: muyinteresante.com

Hallan monedas vikingas hechas con plata que perteneció... a otra civilización (s. IX)



En el imaginario popular, los vikingos llegan desde el horizonte entre la niebla, desembarcan en costas lejanas y regresan a casa con botines arrancados a sangre y fuego. Pero la realidad de la Era Vikinga fue mucho más compleja. Además de guerreros y exploradores, los pueblos nórdicos fueron comerciantes que participaron en extensas redes económicas capaces de conectar Escandinavia con territorios situados a miles de kilómetros de distancia. Ahora, un análisis de algunas de las monedas vikingas sugiere que parte de su riqueza procedía de otra civilización.

En 2018, un hallazgo arqueológico cerca de Damhus, al sur de Ribe, en la península danesa de Jutlandia, sacó a la luz uno de los conjuntos monetarios más importantes de la temprana Era Vikinga. El tesoro estaba formado por 266 monedas de plata, de las cuales la mayoría pertenecían a la serie conocida como KG 4, acuñada entre los años 830 y 850 d. C.


Estas piezas destacan por ser algunos de los primeros peniques vikingos de plata conocidos. Su conservación es excepcional pese a haber permanecido enterradas durante más de un milenio. En una de sus caras aparece un rostro que los investigadores relacionan con Wodan u Odín, la principal divinidad de la mitología nórdica. En la otra figura, un ciervo, un motivo poco habitual que se ha convertido en una de las señas de identidad de esta serie monetaria.

Según Thomas Birch, investigador del Museo Nacional de Dinamarca, cada una de estas monedas tenía un valor suficiente para adquirir productos cotidianos como pan, cerveza o herramientas sencillas. Pero más allá de su utilidad económica, las monedas ofrecen una ventana única al funcionamiento de la primera gran ciudad escandinava: Ribe.

Los investigadores estudiaron los troqueles utilizados para acuñar las piezas y observaron que, cuando se desgastaban, eran sustituidos por otros casi idénticos. Gracias a esas pequeñas diferencias pudieron identificar al menos 30 troqueles distintos. El dato sugiere una producción masiva para la época: probablemente cientos de miles de monedas fueron fabricadas en la única ceca de Ribe.

El descubrimiento más sorprendente llegó al analizar químicamente 25 de las monedas. Mediante fluorescencia de rayos X y estudios isotópicos, los científicos detectaron rastros que apuntan a un origen inesperado de gran parte de la plata utilizada. Los resultados indican que, en muchos casos, más de la mitad del metal procedía de dirhams, monedas de plata acuñadas en territorios islámicos. Aquella plata no llegaba directamente de las minas. Primero se convertía en moneda en el mundo musulmán, después era fundida para crear lingotes y finalmente viajaba hasta Escandinavia, donde volvía a transformarse en moneda vikinga.

El hallazgo sitúa a Dinamarca en el centro de un sistema económico que conectaba el norte de Europa con regiones islámicas situadas a miles de kilómetros. Además, demuestra que la riqueza vikinga no dependía únicamente de las incursiones y saqueos que les dieron fama. El comercio desempeñó un papel igualmente fundamental en la expansión de los pueblos nórdicos.

Mucho antes de que el país se unificara y se cristianizara bajo el reinado de Harald Bluetooth, los reinos paganos escandinavos ya estaban conectados con algunos de los mercados más dinámicos del mundo conocido. Y, mil años después, las monedas enterradas cerca de Ribe siguen contando la historia de aquel inesperado vínculo entre vikingos y musulmanes.





Fuente: historia.nationalgeographic.com.es

Las tres monedas de Gaudí que los Reyes han regalado al papa León XIV



Sus Majestades los Reyes de España han entregado a su Santidad el Papa León XIV tres monedas de plata de la colección Centenario Gaudí 2026, como parte del intercambio de regalos, que tuvo lugar durante la recepción de bienvenida en el Palacio Real de Madrid. 


Las piezas, emitidas por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre–Real Casa de la Moneda (FNMT-RCM), reproducen tres de las obras más emblemáticas de Antoni Gaudí: la Sagrada Familia, el Parque Güell y la Casa Milà.


La elección de estas monedas como obsequio institucional subraya el valor cultural y artístico de una emisión creada para conmemorar el centenario del fallecimiento del arquitecto catalán Antoni Gaudí i Cornet (1852–1926), cuya obra constituye uno de los máximos exponentes del modernismo y uno de los legados arquitectónicos más universales de España.

La colección Centenario Gaudí 2026 está concebida como un homenaje numismático a la obra del arquitecto, trasladando al lenguaje de la moneda algunos de sus elementos más reconocibles y representativos.


La moneda dedicada a la Sagrada Familia reproduce una imagen del templo expiatorio, símbolo universal de la arquitectura de Gaudí y uno de los monumentos más visitados del mundo. La pieza del Parque Güell destaca uno de los elementos más característicos de este espacio, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, reflejando la riqueza cromática y la creatividad del arquitecto. Por su parte, la moneda de la Casa Milà, conocida como La Pedrera, pone en valor la singularidad de sus formas ondulantes y su icónica fachada escultórica.


Las tres monedas comparten un anverso común en el que se reproduce una imagen de Antoni Gaudí realizada por el fotógrafo Pablo Audouard, junto a un mosaico inspirado en la obra del arquitecto y elementos ornamentales de estilo modernista.

Cada una de las piezas cuenta con una tirada máxima de 4.000 ejemplares y forma parte de una emisión más amplia compuesta por siete monedas de colección en oro y plata emitidas con motivo del Año Gaudí 2026.







Hallan 4.772 monedas vikingas en un lugar inesperado



Investigadores en Noruega han dado con un tesoro enorme, durante unas excavaciones descubrieron casi 5.000 monedas de plata de la época vikinga. Sin embargo, hasta ahora el lugar del hallazgo no se consideraba un centro importante de esa época.

En total, los arqueólogos hallaron 4.772 monedas de plata, probablemente acuñadas hacia el año 1050 después de Cristo. El tesoro apareció en un campo cercano a Rena, en el sur de Noruega.


Al principio, unos buscadores con detectores de metales solo localizaron 19 monedas de plata. Pero enseguida comprendieron que allí les aguardaban más tesoros, así que llamaron a los arqueólogos.

"Los detectores sencillamente no dejaban de pitar", relata la arqueóloga May-Tove Smiseth. Con ello, el hallazgo de monedas batió todos los récords.

"Fue absolutamente increíble estar allí, viendo cómo sacaban aquellas monedas de la tierra y comprobando su calidad. Son tan hermosas", cuenta Smiseth.

El suelo del lugar del hallazgo contiene muy pocas piedras, lo que podría explicar que las monedas parecieran casi recién acuñadas.

Según el profesor Svein Harald Gullbekk, las monedas se enterraron hacia 1050. "Ya hemos encontrado tesoros monetarios de época vikinga con unas 2.000 piezas, pero nunca más de 3.000. Aquí se ha superado un límite".

Según el profesor, la mayoría son monedas alemanas e inglesas de la fase final de la era vikinga.

Harald Hardrada introdujo, tras su regreso de Bizancio hacia 1045, un sistema monetario nacional noruego, explica Gullbekk.

El campo donde se encontró el tesoro nunca había sido rastreado antes por buscadores con detectores de metales.

Los arqueólogos creen que las monedas se enterraron en su día en una bolsa de cuero o envueltas en otro material orgánico.

"Era bastante habitual que las personas escondieran así sus bienes de valor, era lo más seguro que se podía hacer", señala el Museum of the Viking Age.

"Alguien utilizó este terreno como una especie de caja fuerte y escondió aquí sus riquezas", añade también Gullbekk sobre el tesoro.

Otra posible razón para enterrar las monedas sería una ofrenda a los dioses, o sencillamente un intento de ocultar la fortuna de ladrones y de la guerra.

"Lo que sabemos de este tipo de tesoros que se descubren hoy es que nunca llegaron a recuperarse, por distintos motivos", afirma Gullbekk.

Hoy ya es imposible saber a quién pertenecían las monedas. En cualquier caso, resulta interesante preguntarse qué se habría podido comprar entonces con casi 5.000 monedas de plata.

Dar una respuesta precisa es difícil, ya que no existen registros escritos de precios de esa época en la región nórdica, explican.

Sin embargo, basándose en contratos de compraventa de tierras de los siglos XIII y XIV, esta suma habría bastado probablemente para comprar una granja, según el profesor.

Gullbek cree que probablemente haya más tesoros en el campo, por eso la zona se estudiará una temporada más.

"También será interesante ver si hay restos de construcciones en las cercanías, si aquí hubo en su día una granja u otras edificaciones humanas".

"En las sagas islandesas hay relatos de tesoros enterrados en lugares concretos que aún no se han localizado", afirma. Gullbek está convencido de que hará nuevos descubrimientos.





Fuente: euronews.com

El Reino Unido lanzó monedas inspiradas en El Señor de los Anillos



The Royal Mint, la fábrica oficial de moneda del Reino Unido, lanzó una colección de monedas conmemorativas dedicadas a la trilogía de El Señor de los Anillos, en el marco de los 25 años del estreno de la primera entrega cinematográfica dirigida por Peter Jackson.

La colección, ya disponible en la web, está compuesta por un set de siete monedas de 50 peniques que se irán lanzando de manera escalonada hasta el año 2028, cuando se cumpla el mismo aniversario del estreno de El Retorno del Rey, la última película de la trilogía.

Las piezas pueden adquirirse en distintos formatos: desde versiones estándar en metal hasta ediciones en plata y oro, apuntando tanto al coleccionista casual como al más exigente.


El elemento más destacado de la colección es su diseño. En el reverso de cada pieza figura la inscripción del Anillo Único y, dentro de este, aparece representado el Ojo de Sauron. El acabado incluye un efecto reflectante que, al captar la luz, proyecta la icónica mirada del villano sobre la superficie metálica, un detalle que distingue a estos ejemplares de las producciones numismáticas más convencionales.

"Para celebrar el 25° aniversario de la trilogía, presentamos una colección de siete monedas en la que hemos volcado nuestra incomparable artesanía, nuestra exquisita capacidad de diseño y la voluntad de honrar esta historia épica, adorada por millones de fanáticos en todo el mundo", señaló la institución en un comunicado oficial.

Esta no es la primera vez que The Royal Mint apuesta por el universo de la Tierra Media. A finales de 2022, la entidad ya había emitido una serie especial dedicada al propio J.R.R. Tolkien, la cual tuvo un excelente recibimiento entre coleccionistas y aficionados a la obra del escritor británico.







Fuente: indiehoy.com

Ya es oficial: las nuevas monedas de Mortadelo llegan en 2026



La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre volverá a rendir homenaje a Francisco Ibáñez con una nueva serie de monedas conmemorativas dedicada a los personajes más emblemáticos de la Escuela Bruguera. La decisión, ya publicada oficialmente en el Boletín Oficial del Estado, coincide con el 90 aniversario del nacimiento del historietista barcelonés y supone uno de los reconocimientos institucionales más destacados al universo del cómic español.

La colección no pasará desapercibida entre aficionados y coleccionistas. El lanzamiento recupera figuras históricas de la cultura popular y las traslada a un formato limitado que ya genera una enorme demanda antes incluso de llegar al mercado. La FNMT pretende convertir esta emisión en una pieza de referencia para los amantes de la numismática y para quienes crecieron leyendo las aventuras de Mortadelo y Filemón.

La serie especial estará formada por nueve monedas diferentes fabricadas en cobre recubierto de plata de 999 milésimas. Cada pieza tendrá un valor facial de 1,5 euros, aunque no podrán utilizarse como dinero de circulación habitual al tratarse de una edición destinada exclusivamente al coleccionismo.

La FNMT ha confirmado que la emisión llegará durante el segundo cuatrimestre de 2026 y contará con una tirada limitada de 10.000 unidades por diseño. Ese límite es precisamente uno de los factores que más interés ha despertado entre compradores y expertos del sector.

El precio oficial de venta será de 23,97 euros por unidad. Sin embargo, las previsiones apuntan a que algunas piezas podrían revalorizarse rápidamente tras agotarse las primeras reservas, especialmente aquellas relacionadas con los personajes más populares creados por Ibáñez.

La nueva serie incluirá a algunos de los protagonistas más recordados del cómic español:
  • Mortadelo y Filemón.
  • El Profesor Bacterio.
  • Ofelia.
  • El Superintendente Vicente.
  • Rompetechos.
  • El Botones Sacarino.
  • Pepe Gotera y Otilio.
La elección de estos personajes busca representar la influencia histórica de la Escuela Bruguera en varias generaciones de lectores españoles. La FNMT considera esta colección como un reconocimiento oficial al humor gráfico y a la historieta como parte del patrimonio cultural del país.


El gran interés de esta nueva emisión tiene un precedente muy claro. En 2021, coincidiendo con el 85 aniversario de Francisco Ibáñez, se lanzó otra colección conmemorativa que logró agotarse rápidamente en numerosos puntos de venta.

Aquellas monedas comenzaron comercializándose entre 12 y 15 euros por unidad. Actualmente, varias de esas piezas alcanzan precios de reventa de entre 20 y 45 euros en plataformas especializadas y establecimientos numismáticos.

Los expertos consideran que la nueva edición de 2026 podría seguir una evolución similar, especialmente en el caso de las monedas dedicadas a Mortadelo. El personaje continúa siendo el icono más reconocible del universo de Ibáñez y concentra buena parte del interés de coleccionistas nacionales e internacionales.

La FNMT habilitará distintos canales de compra cuando se confirme oficialmente la fecha exacta de lanzamiento. Los interesados podrán adquirir las piezas tanto de forma presencial como online.
Compra online desde la tienda oficial

También será posible adquirir las monedas en la tienda física de la FNMT situada en la calle Jorge Juan de Madrid. A ello se sumarán establecimientos especializados en numismática, muchos de los cuales ya preparan sistemas de reserva para clientes habituales.


Francisco Ibáñez fue uno de los autores más influyentes de la historia del cómic en España. Sus personajes acompañaron durante décadas a millones de lectores y lograron convertirse en parte de la identidad cultural española.

El creador de Mortadelo y Filemón recibió en vida reconocimientos como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y dejó una huella permanente en el humor gráfico nacional. Ahora, la FNMT vuelve a situar su legado en primer plano con una colección que combina historia, nostalgia y coleccionismo.

La llegada de estas nuevas monedas de Mortadelo y Filemón no solo recupera el universo de Francisco Ibáñez para miles de aficionados, sino que también podría convertir algunas piezas en auténticos objetos de deseo dentro del mercado numismático español durante 2026.





Fuente: elconfidencialdigital