Unos arqueólogos han desenterrado en Francia una vasija llena con decenas de miles de monedas romanas de hace 1.800 años



En la vida real el trabajo de los arqueólogos se parece poco o nada (más bien nada) a lo que nos muestran las pelis de Indiana Jones. No hay fastuosos tesoros enterrados, ni cofres hasta arriba de monedas, ni habitáculos secretos capaces de pasar siglos ocultos. Esa es la regla general, claro. Luego nos encontramos con casos como el de Senon, en Lorena, Francia, que nos recuerdan que a veces la realidad supera la ciencia ficción. Incluso la filmada por Steven Spielberg.

Allí los arqueólogos han encontrado tres ánforas con 40.000 monedas romanas.

Al norte de Francia. Senon es una pequeña población del departamento de Mosa, en Francia, próxima a las fronteras con Bélgica, Luxemburgo y Alemania. Hoy quizás sea una localidad discreta, pero hace siglos fue uno de los principales asentamientos de los Mediomatrici, una antigua población celta de la Galia que tenía su capital en la vecina Metz, entonces conocida como Divodoro.

Hace poco, al excavar en Senon, los arqueólogos llegaron a los vestigios de un área poco conocida con varias capas que abarcan desde el período galo (previo a la conquista de Julio César) hasta mediados del siglo IV de nuestra era.


Una crónica bajo tierra. Como explica el Instituto National de Recherches Archéologiques Préventives (INRAP), los nuevos descubrimientos en la zona se produjeron (casi) por pura casualidad. Durante las obras de ampliación de una vivienda, los investigadores excavaron una parcela de 1.500 metros cuadrados (m2) que les mostró una parte conocida pero poco explorada de Senon.

En general, el yacimiento conserva antiguas estructuras excavadas en la tierra, como fosas, zanjas o huecos de postes que datan desde el siglo II a.C. al inicio de nuestra era; y otras estructuras que se extienden hasta avanzado el siglo IV d.C.

A medida que ahondaban en las capas arqueológicas, los investigadores encontraron antiguas canteras de piedra caliza, construcciones, restos de viviendas y caminos, muros, hornos, patios… "Las características arquitectónicas, junto con la cultura material revelada por los pequeños objetos hallados en el yacimiento, indican una población relativamente acomodada, posiblemente compuesta por artesanos o comerciantes", constatan desde el INRAP.

Y llegó la gran sorpresa. Durante sus excavaciones, los arqueólogos localizaron algo más que antiguos muros y calzadas. Al estudiar restos de la zona residencial datados en la Antigüedad tardía, descubrieron tres grandes vasijas de cerámica con miles de monedas que datan entre el último cuatro del siglo III d.C. y principios del IV. Dos de esas ánforas se localizaron en la excavación del INRP. La otra apareció durante los trabajo del Servicio Regional de Arqueología.

En diciembre, Live Science precisaba que en total el 'tesoro' incluye más de 40.000 monedas. Para ser más precisos, la primera ánfora contiene 38 kg de metal, lo que equivale a unas 23.000-24.000 piezas, según los cálculos de Vicent Geneviève, numismático del INRAP. La segunda jarra tiene el cuello roto y ronda en total los 50 kg, por lo que los expertos estiman que contiene entre 18.000 y 19.000. Curiosamente, el tercer recipiente conserva solo tres piezas.

Al analizar todo ese material en detalle, los arqueólogos galos llegaron a la conclusión de que las ánforas se enterraron entre el 280 y 310 d.C. De hecho, algunas monedas incluyen el rostro de los emperadores Victorino, Tétrico I y su hijo Tétrico II, emperadores del fugaz Imperio Galo que gobernaron la región de espaldas al poder centralizado de Roma entre los años 260 y 274 d.C.

¿Por qué es importante? No todos los días se descubren ánforas de hace 1.800 años con 40.000 monedas romanas. Sin embargo, para ser honestos, en la zona de Mosa se han encontrado ya una treintena de depósitos con monedas.

Si el descubrimiento del INRAP resulta tan importante es, más que por la cantidad de piezas de las vasijas, por su contexto. Los arqueólogos creen que no estamos ante tesoros escondidos por seguridad, sino más bien ante una especie de banco casero. Es más, las ánforas no se ocultaron con monedas dentro. Todo indica que se enterraron en un lugar accesible y luego se fueron llenando.

"Colocados cuidadosamente". "Estos depósitos deberían considerare como una instantánea de una gestión monetaria compleja, planificada a medio y largo plazo, dentro de un hogar o administración, capaz de realizar depósitos y retiros a intervalos regulares", explican los expertos del INRAP, que tras analizar las vasijas y su entorno no aprecian signos de un "ocultamiento apresurado".

"Los recipientes fueron colocados cuidadosamente en fosas bien preparadas, verticales gracias a piedras de nivelación. Su ubicación, en salas aparentemente comunes y a una altura cercana a la del suelo, indica que permanecieron fácilmente accesible para su propietario", insisten los arqueólogos.

El gran misterio. En realidad el gran misterio no es por qué alguien (una o más personas) almacenó decenas de miles de monedas en ánforas enterradas a ras del suelo o qué pretendía hacer con todo ese dinero. El auténtico enigma es por qué las dejó allí, aparentemente olvidadas durante siglos. Los expertos del INRAP deslizan varias ideas, como el hecho de que Senon acogiese en esa época una fortificación militar situada a escasos 150 metros de la zona excavada.

¿Había un vínculo entre las ánforas con monedas y esa base militar? ¿Se reservaba el dinero para pagos? Los investigadores saben que a principios del siglo IV se registró un incendio en la zona que pudo afectar a los depósitos de monedas. Más tarde las viviendas se reconstruyeron aprovechando los cimientos y muros calcinados, pero esa segunda ocupación apenas duró 50 años. El lugar pareció despoblarse de forma definitiva a medidos del IV, tras otro incendio.





Fuente: xataka.com

Un barco hundido del siglo XVII con más de 400 monedas de oro escondía un secreto que ha tardado 30 años en resolverse



Durante más de treinta años, un pecio situado frente a la costa sur de Inglaterra ha desafiado a arqueólogos, historiadores y buceadores. En el fondo marino permanecían dispersas más de 400 monedas de oro marroquíes, cañones, anclas y diversos objetos de la vida cotidiana de una tripulación del siglo XVII. Se sabía que el hallazgo era extraordinario, pero nadie podía responder a la pregunta fundamental: ¿qué barco era y cómo había llegado hasta allí?

Ahora ese misterio parece haber quedado definitivamente resuelto. Tal y como ha revelado la Universidad de Bournemouth junto al British Museum con motivo de la publicación de un nuevo estudio monográfico sobre el yacimiento, el barco hundido corresponde al Dom van Keulen, un mercante neerlandés que zarpó de Marruecos rumbo a los Países Bajos en el otoño de 1633 y nunca logró completar su viaje.

La identificación supone mucho más que poner nombre a un barco perdido. Permite reconstruir una importante ruta comercial del siglo XVII, comprender mejor el comercio del oro africano y aportar nuevas pruebas sobre las intensas conexiones económicas que existían entre Marruecos, los Países Bajos y las islas británicas en plena Edad Moderna.

Todo comenzó hace ya tres décadas. En 1995, un equipo del South West Maritime Archaeology Group localizó los restos de un barco hundido frente a la costa de Salcombe, en el condado de Devon. Lo que en un principio parecía un pecio más pronto se convirtió en uno de los yacimientos subacuáticos más intrigantes del Reino Unido.

Entre los restos del barco aparecieron centenares de monedas de oro en un estado de conservación excepcional, además de cañones, anclas y diversos objetos utilizados por la tripulación durante la travesía. A pesar de la riqueza del hallazgo, ninguna de las piezas recuperadas ofrecía una pista definitiva sobre la identidad del mercante.

A partir de ese momento comenzó una larga investigación en la que participaron arqueólogos subacuáticos, especialistas del British Museum e investigadores de la Universidad de Bournemouth. Año tras año, los estudios permitieron reconstruir el contenido del cargamento, fechar con mayor precisión el naufragio y conocer el origen de las monedas, pero el nombre del barco seguía siendo un enigma.

El giro decisivo no llegó gracias a una nueva inmersión arqueológica, sino a la consulta de documentos conservados en los archivos históricos, donde apareció la clave que permitió reconstruir el último viaje del navío.

Un buceador inspecciona el pecio, donde todavía descansan cañones sobre el fondo marino. 
Foto: Maritime Archaeology Sea Trust (MAST)

Según ha indicado la Universidad de Bournemouth, el historiador independiente Ian Friel consiguió localizar en los Archivos Nacionales británicos documentación relacionada con un barco holandés llamado Dom van Keulen.

Los registros describían un viaje comercial iniciado desde Marruecos con destino a los Países Bajos en 1633. Durante la travesía, la embarcación quedó atrapada por un fuerte temporal que provocó graves daños en el casco hasta abrir una vía de agua.

El barco terminó hundiéndose cerca de la localidad de Salcombe, exactamente en la zona donde décadas después aparecería el pecio investigado por los arqueólogos.

La coincidencia entre la documentación histórica, el lugar del naufragio, la cronología y la naturaleza del cargamento permitió confirmar que ambos relatos pertenecían al mismo barco.

Otro dato especialmente llamativo es que todos los miembros de la tripulación lograron sobrevivir al desastre. Todo indica que buena parte de la mercancía fue recuperada poco después del hundimiento, aunque una parte importante permaneció bajo el mar durante casi cuatro siglos.

Otros objetos recuperados del pecio, 
entre ellos un cuenco y una cuchara de peltre, 
un peso de sondeo de cerámica con forma de pez, 
un sello y una pepita de oro. 
Foto: British Museum

La identificación del Dom van Keulen también ha permitido reconstruir con bastante precisión la mercancía que transportaba en su último viaje. Lejos de tratarse de un cargamento cualquiera, cada uno de los productos refleja la intensa actividad comercial que unía el norte de África con los grandes puertos europeos durante el siglo XVII.

Tal y como ha explicado el equipo investigador, el mercante había partido de Marruecos con unos 150 sacos de goma arábiga, 64 sacos de salitre, 320 pieles de cabra y alrededor de 9.000 ducados de oro acuñados en la costa de Berbería, el territorio que hoy corresponde a Marruecos.

A primera vista puede parecer una carga heterogénea, pero todos esos productos tenían un enorme valor estratégico. La goma arábiga era muy demandada por artesanos y fabricantes; el salitre constituía uno de los ingredientes esenciales para elaborar pólvora; las pieles abastecían a talleres repartidos por toda Europa; y el oro era, sin duda, la mercancía más codiciada de todas.

En aquella época, las Provincias Unidas se habían convertido en una de las grandes potencias marítimas del mundo. Sus mercantes enlazaban puertos de Europa, África, Asia y América en una extensa red comercial, y Marruecos ocupaba un lugar destacado dentro de ese sistema gracias a la llegada de oro procedente del África occidental. Buena parte de ese metal precioso acabaría transformándose en moneda neerlandesa, una de las divisas comerciales con mayor circulación internacional durante la Edad Moderna.

Gran parte de ese metal precioso terminaba fundiéndose en los Países Bajos para acuñar monedas neerlandesas que acabarían convirtiéndose en una de las divisas comerciales más aceptadas del mundo.

Aunque tras el naufragio probablemente se recuperó buena parte del cargamento, cientos de monedas quedaron atrapadas entre los restos del barco.

Más de 400 ducados de oro permanecieron ocultos bajo el fondo marino hasta su descubrimiento en 1995.

Su extraordinario estado de conservación permitió estudiar tanto las emisiones monetarias marroquíes como las relaciones económicas entre el norte de África y Europa occidental durante la época de la dinastía saadí, que gobernó Marruecos entre los siglos XVI y XVII.

Precisamente, el nuevo estudio destaca que estas monedas aportan un contexto excepcional para comprender la riqueza de los soberanos saadíes, la circulación del oro africano y la importancia del comercio marítimo en el Atlántico europeo.

En otras palabras, las monedas no solo poseen un enorme valor económico o numismático. Constituyen también documentos históricos capaces de reconstruir las conexiones comerciales entre continentes hace casi cuatrocientos años.

Algunas de las monedas de oro recuperadas entre los restos del naufragio. 
Foto: British Museum

Con la identidad del Dom van Keulen ya confirmada, los investigadores también han podido reconstruir el viaje que realizaba cuando se fue a pique frente a la costa inglesa. Su cargamento constituye una auténtica fotografía del comercio internacional del siglo XVII y muestra hasta qué punto Europa y el norte de África estaban conectados por mar mucho antes de la Revolución Industrial.

Tal y como ha revelado el equipo responsable de la investigación, el mercante había zarpado de Marruecos con una valiosa carga formada por unos 150 sacos de goma arábiga, 64 sacos de salitre, 320 pieles de cabra y cerca de 9.000 ducados de oro procedentes de la costa de Berbería, en el actual Marruecos.

Cada una de esas mercancías tenía un destino muy concreto en los mercados europeos. La goma arábiga era muy apreciada por sus múltiples aplicaciones artesanales, el salitre resultaba imprescindible para la fabricación de pólvora y las pieles abastecían a numerosos talleres especializados. Sin embargo, el producto más valioso era el oro africano, que llegaba a los puertos neerlandeses para ser fundido y transformado en moneda.

En el siglo XVII, las Provincias Unidas dominaban buena parte del comercio marítimo mundial gracias a una extensa red de rutas que enlazaba Europa con África, Asia y América. Marruecos ocupaba una posición estratégica dentro de ese sistema al convertirse en uno de los principales puntos de entrada del oro procedente del África occidental. El Dom van Keulen era uno de los muchos mercantes que mantenían viva esa red comercial, hasta que una tormenta puso fin a su travesía frente a las costas de Devon.

Más monedas de oro y joyas recuperadas durante las excavaciones del pecio. 
Foto: British Museum

La identificación del Dom van Keulen pone fin a uno de los enigmas arqueológicos más prolongados del litoral británico, pero también abre nuevas líneas de investigación.

El libro presentado por los investigadores no solo reconstruye el proceso de identificación del barco y la recuperación del pecio. También dedica buena parte de su contenido a analizar el contexto político y económico del Marruecos saadí, cuyos gobernantes mantenían intensas relaciones comerciales con las potencias europeas.

Mientras tanto, el yacimiento continúa protegido por la legislación británica sobre patrimonio subacuático. El acceso al lugar está estrictamente regulado y únicamente pueden bucear equipos autorizados, una medida destinada a preservar un enclave arqueológico cuya importancia ha aumentado considerablemente tras conocerse la verdadera identidad del barco.

Después de casi treinta años de incógnitas, un puñado de documentos olvidados en un archivo y más de cuatrocientas monedas de oro han permitido reconstruir la historia completa de un mercante desaparecido. Un ejemplo de cómo la arqueología subacuática y la investigación documental pueden complementarse para devolver el nombre y la historia a un barco perdido desde hace casi cuatro siglos.







Fuente: muyinteresante.com

Hallan monedas vikingas hechas con plata que perteneció... a otra civilización (s. IX)



En el imaginario popular, los vikingos llegan desde el horizonte entre la niebla, desembarcan en costas lejanas y regresan a casa con botines arrancados a sangre y fuego. Pero la realidad de la Era Vikinga fue mucho más compleja. Además de guerreros y exploradores, los pueblos nórdicos fueron comerciantes que participaron en extensas redes económicas capaces de conectar Escandinavia con territorios situados a miles de kilómetros de distancia. Ahora, un análisis de algunas de las monedas vikingas sugiere que parte de su riqueza procedía de otra civilización.

En 2018, un hallazgo arqueológico cerca de Damhus, al sur de Ribe, en la península danesa de Jutlandia, sacó a la luz uno de los conjuntos monetarios más importantes de la temprana Era Vikinga. El tesoro estaba formado por 266 monedas de plata, de las cuales la mayoría pertenecían a la serie conocida como KG 4, acuñada entre los años 830 y 850 d. C.


Estas piezas destacan por ser algunos de los primeros peniques vikingos de plata conocidos. Su conservación es excepcional pese a haber permanecido enterradas durante más de un milenio. En una de sus caras aparece un rostro que los investigadores relacionan con Wodan u Odín, la principal divinidad de la mitología nórdica. En la otra figura, un ciervo, un motivo poco habitual que se ha convertido en una de las señas de identidad de esta serie monetaria.

Según Thomas Birch, investigador del Museo Nacional de Dinamarca, cada una de estas monedas tenía un valor suficiente para adquirir productos cotidianos como pan, cerveza o herramientas sencillas. Pero más allá de su utilidad económica, las monedas ofrecen una ventana única al funcionamiento de la primera gran ciudad escandinava: Ribe.

Los investigadores estudiaron los troqueles utilizados para acuñar las piezas y observaron que, cuando se desgastaban, eran sustituidos por otros casi idénticos. Gracias a esas pequeñas diferencias pudieron identificar al menos 30 troqueles distintos. El dato sugiere una producción masiva para la época: probablemente cientos de miles de monedas fueron fabricadas en la única ceca de Ribe.

El descubrimiento más sorprendente llegó al analizar químicamente 25 de las monedas. Mediante fluorescencia de rayos X y estudios isotópicos, los científicos detectaron rastros que apuntan a un origen inesperado de gran parte de la plata utilizada. Los resultados indican que, en muchos casos, más de la mitad del metal procedía de dirhams, monedas de plata acuñadas en territorios islámicos. Aquella plata no llegaba directamente de las minas. Primero se convertía en moneda en el mundo musulmán, después era fundida para crear lingotes y finalmente viajaba hasta Escandinavia, donde volvía a transformarse en moneda vikinga.

El hallazgo sitúa a Dinamarca en el centro de un sistema económico que conectaba el norte de Europa con regiones islámicas situadas a miles de kilómetros. Además, demuestra que la riqueza vikinga no dependía únicamente de las incursiones y saqueos que les dieron fama. El comercio desempeñó un papel igualmente fundamental en la expansión de los pueblos nórdicos.

Mucho antes de que el país se unificara y se cristianizara bajo el reinado de Harald Bluetooth, los reinos paganos escandinavos ya estaban conectados con algunos de los mercados más dinámicos del mundo conocido. Y, mil años después, las monedas enterradas cerca de Ribe siguen contando la historia de aquel inesperado vínculo entre vikingos y musulmanes.





Fuente: historia.nationalgeographic.com.es

Las tres monedas de Gaudí que los Reyes han regalado al papa León XIV



Sus Majestades los Reyes de España han entregado a su Santidad el Papa León XIV tres monedas de plata de la colección Centenario Gaudí 2026, como parte del intercambio de regalos, que tuvo lugar durante la recepción de bienvenida en el Palacio Real de Madrid. 


Las piezas, emitidas por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre–Real Casa de la Moneda (FNMT-RCM), reproducen tres de las obras más emblemáticas de Antoni Gaudí: la Sagrada Familia, el Parque Güell y la Casa Milà.


La elección de estas monedas como obsequio institucional subraya el valor cultural y artístico de una emisión creada para conmemorar el centenario del fallecimiento del arquitecto catalán Antoni Gaudí i Cornet (1852–1926), cuya obra constituye uno de los máximos exponentes del modernismo y uno de los legados arquitectónicos más universales de España.

La colección Centenario Gaudí 2026 está concebida como un homenaje numismático a la obra del arquitecto, trasladando al lenguaje de la moneda algunos de sus elementos más reconocibles y representativos.


La moneda dedicada a la Sagrada Familia reproduce una imagen del templo expiatorio, símbolo universal de la arquitectura de Gaudí y uno de los monumentos más visitados del mundo. La pieza del Parque Güell destaca uno de los elementos más característicos de este espacio, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, reflejando la riqueza cromática y la creatividad del arquitecto. Por su parte, la moneda de la Casa Milà, conocida como La Pedrera, pone en valor la singularidad de sus formas ondulantes y su icónica fachada escultórica.


Las tres monedas comparten un anverso común en el que se reproduce una imagen de Antoni Gaudí realizada por el fotógrafo Pablo Audouard, junto a un mosaico inspirado en la obra del arquitecto y elementos ornamentales de estilo modernista.

Cada una de las piezas cuenta con una tirada máxima de 4.000 ejemplares y forma parte de una emisión más amplia compuesta por siete monedas de colección en oro y plata emitidas con motivo del Año Gaudí 2026.







Hallan 4.772 monedas vikingas en un lugar inesperado



Investigadores en Noruega han dado con un tesoro enorme, durante unas excavaciones descubrieron casi 5.000 monedas de plata de la época vikinga. Sin embargo, hasta ahora el lugar del hallazgo no se consideraba un centro importante de esa época.

En total, los arqueólogos hallaron 4.772 monedas de plata, probablemente acuñadas hacia el año 1050 después de Cristo. El tesoro apareció en un campo cercano a Rena, en el sur de Noruega.


Al principio, unos buscadores con detectores de metales solo localizaron 19 monedas de plata. Pero enseguida comprendieron que allí les aguardaban más tesoros, así que llamaron a los arqueólogos.

"Los detectores sencillamente no dejaban de pitar", relata la arqueóloga May-Tove Smiseth. Con ello, el hallazgo de monedas batió todos los récords.

"Fue absolutamente increíble estar allí, viendo cómo sacaban aquellas monedas de la tierra y comprobando su calidad. Son tan hermosas", cuenta Smiseth.

El suelo del lugar del hallazgo contiene muy pocas piedras, lo que podría explicar que las monedas parecieran casi recién acuñadas.

Según el profesor Svein Harald Gullbekk, las monedas se enterraron hacia 1050. "Ya hemos encontrado tesoros monetarios de época vikinga con unas 2.000 piezas, pero nunca más de 3.000. Aquí se ha superado un límite".

Según el profesor, la mayoría son monedas alemanas e inglesas de la fase final de la era vikinga.

Harald Hardrada introdujo, tras su regreso de Bizancio hacia 1045, un sistema monetario nacional noruego, explica Gullbekk.

El campo donde se encontró el tesoro nunca había sido rastreado antes por buscadores con detectores de metales.

Los arqueólogos creen que las monedas se enterraron en su día en una bolsa de cuero o envueltas en otro material orgánico.

"Era bastante habitual que las personas escondieran así sus bienes de valor, era lo más seguro que se podía hacer", señala el Museum of the Viking Age.

"Alguien utilizó este terreno como una especie de caja fuerte y escondió aquí sus riquezas", añade también Gullbekk sobre el tesoro.

Otra posible razón para enterrar las monedas sería una ofrenda a los dioses, o sencillamente un intento de ocultar la fortuna de ladrones y de la guerra.

"Lo que sabemos de este tipo de tesoros que se descubren hoy es que nunca llegaron a recuperarse, por distintos motivos", afirma Gullbekk.

Hoy ya es imposible saber a quién pertenecían las monedas. En cualquier caso, resulta interesante preguntarse qué se habría podido comprar entonces con casi 5.000 monedas de plata.

Dar una respuesta precisa es difícil, ya que no existen registros escritos de precios de esa época en la región nórdica, explican.

Sin embargo, basándose en contratos de compraventa de tierras de los siglos XIII y XIV, esta suma habría bastado probablemente para comprar una granja, según el profesor.

Gullbek cree que probablemente haya más tesoros en el campo, por eso la zona se estudiará una temporada más.

"También será interesante ver si hay restos de construcciones en las cercanías, si aquí hubo en su día una granja u otras edificaciones humanas".

"En las sagas islandesas hay relatos de tesoros enterrados en lugares concretos que aún no se han localizado", afirma. Gullbek está convencido de que hará nuevos descubrimientos.





Fuente: euronews.com

El Reino Unido lanzó monedas inspiradas en El Señor de los Anillos



The Royal Mint, la fábrica oficial de moneda del Reino Unido, lanzó una colección de monedas conmemorativas dedicadas a la trilogía de El Señor de los Anillos, en el marco de los 25 años del estreno de la primera entrega cinematográfica dirigida por Peter Jackson.

La colección, ya disponible en la web, está compuesta por un set de siete monedas de 50 peniques que se irán lanzando de manera escalonada hasta el año 2028, cuando se cumpla el mismo aniversario del estreno de El Retorno del Rey, la última película de la trilogía.

Las piezas pueden adquirirse en distintos formatos: desde versiones estándar en metal hasta ediciones en plata y oro, apuntando tanto al coleccionista casual como al más exigente.


El elemento más destacado de la colección es su diseño. En el reverso de cada pieza figura la inscripción del Anillo Único y, dentro de este, aparece representado el Ojo de Sauron. El acabado incluye un efecto reflectante que, al captar la luz, proyecta la icónica mirada del villano sobre la superficie metálica, un detalle que distingue a estos ejemplares de las producciones numismáticas más convencionales.

"Para celebrar el 25° aniversario de la trilogía, presentamos una colección de siete monedas en la que hemos volcado nuestra incomparable artesanía, nuestra exquisita capacidad de diseño y la voluntad de honrar esta historia épica, adorada por millones de fanáticos en todo el mundo", señaló la institución en un comunicado oficial.

Esta no es la primera vez que The Royal Mint apuesta por el universo de la Tierra Media. A finales de 2022, la entidad ya había emitido una serie especial dedicada al propio J.R.R. Tolkien, la cual tuvo un excelente recibimiento entre coleccionistas y aficionados a la obra del escritor británico.







Fuente: indiehoy.com

Ya es oficial: las nuevas monedas de Mortadelo llegan en 2026



La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre volverá a rendir homenaje a Francisco Ibáñez con una nueva serie de monedas conmemorativas dedicada a los personajes más emblemáticos de la Escuela Bruguera. La decisión, ya publicada oficialmente en el Boletín Oficial del Estado, coincide con el 90 aniversario del nacimiento del historietista barcelonés y supone uno de los reconocimientos institucionales más destacados al universo del cómic español.

La colección no pasará desapercibida entre aficionados y coleccionistas. El lanzamiento recupera figuras históricas de la cultura popular y las traslada a un formato limitado que ya genera una enorme demanda antes incluso de llegar al mercado. La FNMT pretende convertir esta emisión en una pieza de referencia para los amantes de la numismática y para quienes crecieron leyendo las aventuras de Mortadelo y Filemón.

La serie especial estará formada por nueve monedas diferentes fabricadas en cobre recubierto de plata de 999 milésimas. Cada pieza tendrá un valor facial de 1,5 euros, aunque no podrán utilizarse como dinero de circulación habitual al tratarse de una edición destinada exclusivamente al coleccionismo.

La FNMT ha confirmado que la emisión llegará durante el segundo cuatrimestre de 2026 y contará con una tirada limitada de 10.000 unidades por diseño. Ese límite es precisamente uno de los factores que más interés ha despertado entre compradores y expertos del sector.

El precio oficial de venta será de 23,97 euros por unidad. Sin embargo, las previsiones apuntan a que algunas piezas podrían revalorizarse rápidamente tras agotarse las primeras reservas, especialmente aquellas relacionadas con los personajes más populares creados por Ibáñez.

La nueva serie incluirá a algunos de los protagonistas más recordados del cómic español:
  • Mortadelo y Filemón.
  • El Profesor Bacterio.
  • Ofelia.
  • El Superintendente Vicente.
  • Rompetechos.
  • El Botones Sacarino.
  • Pepe Gotera y Otilio.
La elección de estos personajes busca representar la influencia histórica de la Escuela Bruguera en varias generaciones de lectores españoles. La FNMT considera esta colección como un reconocimiento oficial al humor gráfico y a la historieta como parte del patrimonio cultural del país.


El gran interés de esta nueva emisión tiene un precedente muy claro. En 2021, coincidiendo con el 85 aniversario de Francisco Ibáñez, se lanzó otra colección conmemorativa que logró agotarse rápidamente en numerosos puntos de venta.

Aquellas monedas comenzaron comercializándose entre 12 y 15 euros por unidad. Actualmente, varias de esas piezas alcanzan precios de reventa de entre 20 y 45 euros en plataformas especializadas y establecimientos numismáticos.

Los expertos consideran que la nueva edición de 2026 podría seguir una evolución similar, especialmente en el caso de las monedas dedicadas a Mortadelo. El personaje continúa siendo el icono más reconocible del universo de Ibáñez y concentra buena parte del interés de coleccionistas nacionales e internacionales.

La FNMT habilitará distintos canales de compra cuando se confirme oficialmente la fecha exacta de lanzamiento. Los interesados podrán adquirir las piezas tanto de forma presencial como online.
Compra online desde la tienda oficial

También será posible adquirir las monedas en la tienda física de la FNMT situada en la calle Jorge Juan de Madrid. A ello se sumarán establecimientos especializados en numismática, muchos de los cuales ya preparan sistemas de reserva para clientes habituales.


Francisco Ibáñez fue uno de los autores más influyentes de la historia del cómic en España. Sus personajes acompañaron durante décadas a millones de lectores y lograron convertirse en parte de la identidad cultural española.

El creador de Mortadelo y Filemón recibió en vida reconocimientos como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y dejó una huella permanente en el humor gráfico nacional. Ahora, la FNMT vuelve a situar su legado en primer plano con una colección que combina historia, nostalgia y coleccionismo.

La llegada de estas nuevas monedas de Mortadelo y Filemón no solo recupera el universo de Francisco Ibáñez para miles de aficionados, sino que también podría convertir algunas piezas en auténticos objetos de deseo dentro del mercado numismático español durante 2026.





Fuente: elconfidencialdigital

Monedas conmemorativas del Mundial 2026: cómo son, en qué están inspiradas, cuánto cuestan y dónde conseguirlas



La cuenta regresiva para la Copa Mundial de la FIFA 2026 ya empezó también fuera de las canchas. El Banco de México (Banxico) ha puesto en circulación una colección de 12 monedas conmemorativas dedicadas al torneo que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá. Se trata de una de sus apuestas más ambiciosas de los últimos años: incluye monedas de uso corriente, piezas de plata y ejemplares de oro dirigidos a coleccionistas.

No es cualquier mundial para el país. México será la primer nación en albergar partidos de tres Copas del Mundo, después de los torneos de 1970 y 1986. Además, el Estadio Azteca —ahora Estadio Banorte— volverá a recibir un partido inaugural mundialista.

Cómo son las monedas conmemorativas del Mundial

La colección está integrada por 12 monedas acuñadas por la Casa de Moneda de México. De ese total, cuatro son monedas bimetálicas de circulación corriente y ocho están elaboradas en metales finos: cuatro de oro y cuatro de plata. Las monedas bimetálicas tienen un valor nominal de 20 pesos y podrán utilizarse como cualquier otra moneda de curso legal. En cambio, las de oro y plata están dirigidas principalmente al coleccionismo y la inversión.


Entre los diseños destacan referencias a las tres ciudades mexicanas sede del Mundial: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Otras piezas incorporan elementos culturales y naturales representativos del país. Una de las monedas bimetálicas incluye un jaguar rodeado de mariposas monarca, agaves, nopales, trigo y maíz. Las piezas de oro retoman símbolos como flores de cempasúchil y nochebuenas, mientras que algunas monedas de plata muestran referencias a la pirámide de Kukulkán y a La Calavera Garbancera, la figura creada por José Guadalupe Posada que después derivó en la popular catrina.
En qué están inspiradas

Banxico explicó que la colección busca rendir homenaje tanto al fútbol como a la identidad cultural mexicana. Nueve monedas están dedicadas directamente a las sedes mexicanas del torneo y tres más resaltan el patrimonio histórico y natural del país.


La serie mezcla iconografía futbolística con símbolos asociados a México ante el mundo: fauna emblemática, arquitectura prehispánica, flores tradicionales y referencias gráficas vinculadas a la cultura popular. El objetivo, según el banco central, es que las monedas funcionen como piezas conmemorativas del Mundial y al mismo tiempo como una representación de la diversidad cultural del país.

La emisión también forma parte de la tradición numismática mexicana. En 1986, cuando México organizó por segunda vez un Mundial, el país lanzó una colección especial de monedas que hoy son altamente cotizadas entre coleccionistas.
Cuánto cuestan

El precio depende del tipo de moneda. Las bimetálicas tienen un valor nominal de 20 pesos y circularán de manera habitual en bancos y comercios.

Las monedas de oro tienen un valor facial de 25 pesos, aunque su precio comercial será mucho mayor debido al contenido de metal precioso. Cada pieza pesa un cuarto de onza troy y cuenta con pureza de 0.999.

Las monedas de plata tienen valor nominal de 10 pesos, diámetro de 40 milímetros y una onza troy de plata pura ley 0.999.


Hasta ahora, Banxico no ha publicado una lista definitiva de precios de venta al público para las piezas de colección. Algunas estimaciones en foros y medios especializados calculan que las monedas de plata podrían venderse por encima de los 1.000 pesos y las de oro alcanzar precios considerablemente más altos dependiendo del mercado internacional del metal.
Dónde conseguirlas

Las monedas bimetálicas comenzarán a llegar al sistema bancario en los días posteriores a su puesta en circulación, por lo que podrán obtenerse mediante bancos y operaciones cotidianas.

Las piezas de oro y plata estarán disponibles a través de distribuidores autorizados. Entre los puntos confirmados se encuentran la Casa de Moneda de México y el Museo Interactivo de Economía (MIDE).

Banxico indicó que las monedas de metales finos comenzarán a venderse durante la segunda quincena de mayo. Sin embargo, algunos reportes señalan que todavía podrían ajustarse fechas y mecanismos de distribución debido a la alta expectativa de coleccionistas y aficionados al futbol.





Fuente: elpais.com

Un niño de 13 años sale de paseo y se topa con un tesoro griego en un lugar en el que no debería estar



Un niño de 13 años encontró una pequeña moneda en las afueras de Berlín, Alemania, durante un paseo y desde el primer momento sospechó que se trataba de algo especial. Por ello, la llevó a investigadores de un laboratorio arqueológico para su análisis, momento en el que se confirmó su relevancia histórica.

La pieza fue identificada como una moneda acuñada en el siglo III a. C. en la ciudad de Troya, ubicada en el actual oeste de Turquía, y supone el primer artefacto de la Antigua Grecia hallado en Berlín.

“Nadie sabía exactamente qué era porque era muy pequeña”, explicó Jens Henker, arqueólogo de la Autoridad del Patrimonio de Berlín, a la revista Smithsonian. “Estaba claro que se trataba de algo antiguo”.

Un numismático identificó el objeto como una moneda troyana datada aproximadamente entre los años 281 y 261 a. C. Según el informe, en el reverso aparece la diosa griega de la guerra y la sabiduría, Atenea, mientras que en el anverso figura una deidad con tocado kalathos, una lanza en la mano derecha y un huso en la izquierda.

En un primer momento no estaba claro si la moneda había sido perdida por un coleccionista o si había sido depositada en el terreno en una época cercana a su creación. Sin embargo, Henker señaló que el hallazgo se produjo en un yacimiento arqueológico conocido.

En esa zona ya se habían realizado excavaciones en las décadas de 1950 y 1970, que sugieren su uso como cementerio desde la Edad del Hierro (aprox. 800–450 a. C.) y durante siglos posteriores. Allí se encontraron también fragmentos de cerámica, un botón de bronce y parte de una funda de cuchillo eslava.

La moneda mide 12 milímetros de diámetro, algo menos que una moneda de diez centavos estadounidense. Henker explicó que este tamaño reducido era habitual y que, en algunos contextos culturales germánicos, el tamaño no era un factor determinante en su valoración.






Fuente: as.com

Hallan el mayor tesoro de monedas de época vikinga de la historia de Noruega


En un campo de Østerdalen se ha descubierto el mayor tesoro de monedas de la historia de Noruega, según ha dado a conocer la Agencia Nacional del Patrimonio Cultural noruego. Hasta el momento se han encontrado más de 3.150 monedas de plata de época vikinga y la búsqueda aún continúa.

Arqueólogos del municipio del condado de Innlandet y aficionados a la detección de metales están colaborando para investigar el yacimiento en un campo cerca de Rena, en estrecho diálogo con el Museo de Historia Cultural y la Agencia Noruega para el Patrimonio Cultural.


«Este es un hallazgo histórico. El hecho de que además pertenezca a la época vikinga lo hace aún más espectacular», ha subrayado el ministro noruego de Clima y Medio Ambiente, Andreas Bjelland Eriksen, para quien «este descubrimiento merece ser conocido por toda Noruega».

Desde el Ayuntamiento del Condado de Innlandet destacan que el descubrimiento ofrece una perspectiva única sobre la economía, los contactos y los flujos de plata en Noruega durante un período marcado por importantes cambios políticos.

El profesor Svein Gullbekk, del Gabinete Numismático del Museo de Historia Cultural de Oslo, ha examinado algunas de las monedas y afirma que la mayoría son inglesas y alemanas, con elementos de monedas danesas y noruegas, entre otras. Entre las piezas hay monedas acuñadas bajo los reinados de Canuto el Grande, Etelredo II, Otón III y Harald Hardrada.


Algunas de las monedas. (Florent Audy, Kulturhistorisk museum)

«El tesoro numismático incluye monedas que datan desde la década de 980 hasta la de 1040. Las monedas extranjeras dominaron la circulación monetaria en Noruega hasta que Harald Hardrada (1046-1066) estableció una ceca nacional», afirma Gullbekk.

Colaboración de detectoristas

Para May-Tove Smiseth, arqueóloga y asesora principal del Consejo del Condado de Innlandet, se trata de «un descubrimiento verdaderamente único, de esos que uno solo experimenta una vez en la vida. Estar presente cuando algo así sale a la luz es, sencillamente, una gran experiencia, tanto profesional como personal».

Dos aficionados a la detección de metales, Rune Sætre y Vegard Sørlie, avisaron a los arqueólogos del condado de Innlandet tras encontrar 19 monedas de plata el pasado viernes 10 de abril y sospechar que habían hallado un tesoro.

«Lo que hace que esto sea aún más gratificante es la forma en que se ha gestionado el hallazgo. Sætre y Sørli se pusieron en contacto de inmediato y lo han hecho todo correctamente. Han colaborado mucho y han contribuido activamente para garantizar que hayamos podido asegurar y documentar el hallazgo de la mejor manera posible», afirma Smiseth en el comunicado del Ayuntamiento del Condado de Innlandet.

La arqueóloga explica, además, que ambos han realizado cursos impartidos por el consejo del condado para aficionados a la detección de metales y que dicha cooperación es crucial para que podamos preservar nuestro patrimonio cultural. «Este es un ejemplo perfecto de cómo se debe hacer», concluye Smiseth.

Los aficionados a los detectores de metales Rune Sætre y Vegard Sørlie
(May-Tove Smiseth / Innlandet County Council)

Yacimiento vigilado

«No podía creer lo que oía cuando me enteré del descubrimiento. Se trata de un acontecimiento tanto nacional como internacional, y pocas cosas son tan emocionantes como la Era Vikinga en Noruega», afirma Hanna Geiran, Comisionada Nacional del Patrimonio.

Las investigaciones continúan y los arqueólogos trabajan para comprender el alcance y el contexto del hallazgo. Para proteger el patrimonio cultural, el sitio está vigilado y el acceso a la zona está prohibido. «Ahora es importante que los expertos examinen este hallazgo adecuadamente y recaben toda la información posible. Por lo tanto, solicitamos que no se visite el lugar del descubrimiento. Los hallazgos de este tipo están protegidos automáticamente por la Ley de Patrimonio Cultural», recuerda Geiran.





Fuente: abc.es

El Museo de Navarra incorpora a su colección numismática una relevante moneda medieval de gran rareza e importancia cultural



Se trata de un dinero datado hacia los años 1077 o 1078, emitido por el monarca Sancho V Ramírez, con leyenda IACCA en el reverso, recién adquirida en una subasta

La Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana ha adquirido por el precio de remate de 5.250 euros una moneda del rey Sancho V Ramírez con leyenda IACCA, de la que sólo se conocen otros dos ejemplares en el mundo. La compra se hizo el pasado 9 de abril, en una subasta on-line de Ibercoin, ejerciendo el derecho de tanteo de las Administraciones Públicas a través de la Subdirección General de Protección del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, como órgano competente.

Se trata de una pieza numismática acuñada posiblemente hacia los años 1077 o 1078, en relación con la concesión de los fueros a la villa de Jaca. Aparte de su rareza y excepcionalidad, constituye un privilegiado testimonio de la transformación de la sociedad medieval, que de ser una primitiva sociedad agrícola y rural pasa a convertirse en una sociedad mercantil con el desarrollo urbano propiciado por las concesiones de fueros a las ciudades y la aparición de una clase burguesa que sirve de soporte para las futuras operaciones de la reconquista. En su diseño figura el busto del monarca Sancho V Ramírez con la inscripción ‘SANCIVS REX’, en el anverso, mientras que en el reverso aparece una cruz con elementos vegetales y ‘IACCA’, en referencia al territorio.

Con su adquisición, por un precio total de 6.300 euros, gastos incluidos, el Museo de Navarra continúa enriqueciendo su extraordinaria colección de moneda navarra. El museo tiene la voluntad de mostrarla en un formato de exposición pública en 2027, que incluya las importantes novedades de su colección numismática, fruto de las compras de los últimos años. La acción completará el contenido de la sala permanente ‘La moneda en Navarra’, presentada en 2021.

Según los estudios realizados por el experto Miguel Ibáñez Artica, el dinero emitido por el monarca de Pamplona / Aragón Sancho V Ramírez con leyenda IACCA en el reverso es una de las monedas más raras de la Numismática Española (Figura A de la segunda imagen adjunta a esta nota). Tal como señalaba el profesor Antonio Ubieto en 1960, esta singular emisión pudo estar relacionada con la concesión de fueros a la villa de Jaca hacia los años 1077 o 1078, justo después de la fusión de los reinos de Pamplona y Aragón en 1076, tras el asesinato del monarca pamplonés Sancho IV de Peñalén.

Tras la anexión del Reino de Pamplona, Sancho V Ramírez inicia unas abundantes emisiones monetales de dineros que imitan en su tamaño, peso y composición metalográfica a los dineros carolingios que en esa época circulaban en territorio francés, pero colocando su busto en el anverso y utilizando en el reverso la figura de un árbol crucífero, representación que en esa época era frecuente en los sellos de plomo y monedas bizantinas (Fig. B). El Museo de Navarra custodia algunos ejemplares en su colección.

Probablemente los cuños de las primeras emisiones de dineros fueron realizados por algún maestro monedero francés, que acudiría a la cruzada de Barbastro en 1064. Estas primeras acuñaciones, a pesar de la rusticidad de sus imágenes, presentan una buena calidad iconográfica, con un busto que presenta un ojo lacrimal y en el reverso un árbol barroco cuya imagen va simplificándose en las posteriores emisiones (Figs. C, D y E).

La moneda con leyenda IACCA parece que está realizada por un discípulo local del maestro monedero francés ya que presenta, tanto en el busto del anverso como en el árbol crucífero del reverso un estilo mucho más tosco (Fig. A).

Los primitivos dineros del reino de Pamplona / Aragón acuñados primero por Sancho V Ramírez (1076-1094) y más tarde por su hijo Pedro en vida de su padre (en 1089 tras la conquista de Monzón) fueron conocidos como ‘dineros jaqueses’, término que siguió utilizándose en la moneda aragonesa hasta la Edad Moderna, si bien no siempre fueron acuñados en Jaca. Ocurre lo mismo con los ‘dineros torneses’ que recibieron esta denominación al ser acuñados originalmente en la ciudad francesa de Tours en el siglo XII, pero que posteriormente se emitieron en otros lugares de Francia, en Navarra o en los principados griegos, entre otras ubicaciones.

Tras la anexión del Reino de Pamplona, Sancho V Ramírez inicia una política de fortalecimiento de las ciudades con la concesión de fueros a la villa de Jaca, que pasa a convertirse en la capital del reino de Aragón y sede episcopal, con la finalidad de atraer población, principalmente gascones y bearneses, para desarrollar una economía mercantil e industrial, que requería para su desarrollo de la existencia de moneda.

Hasta esas fechas el numerario circulante en los reinos cristianos peninsulares estaba compuesto por los abundantes ‘dirhems’ musulmanes conocidos en la documentación de la época como ‘argentos grossos’, que fueron fundidos y transformados en dineros posiblemente a partir de 1076.

Esta transformación, que da lugar a masivas y abundantes emisiones de ‘dineros jaqueses’, está condicionada por la concesión de fueros, primero a la villa de Jaca hacia 1077 y extendiéndose más tarde a las villas de Estella (1090), Sangüesa (1122), burgo de San Cernin en Pamplona (1129) o San Nicolás y Navarrería, entre otros.

El desarrollo y crecimiento de una nueva clase social, constituida por los burgueses (artesanos y comerciantes) asentados en las ciudades, hizo necesaria la aparición de la nueva moneda, basada en el sistema francés de la libra (de 20 sueldos), el sueldo (de 12 dineros) y el dinero de vellón (aleación de plata y cobre), la única moneda que realmente existía, ya que tanto la libra como el sueldo eran en principio tan sólo monedas ‘de cuenta’.




Hallan una moneda de plata del siglo XVI y descubren una colonia española donde murieron cientos de colonos


El hallazgo de una moneda de plata del siglo XVI en el sur de Chile ha permitido a los arqueólogos localizar con precisión los restos de una colonia española desaparecida hace más de cuatro siglos. La pieza, un “real de a ocho”, fue encontrada durante unas excavaciones en las proximidades del estrecho de Magallanes.

La moneda no es un objeto cualquiera: formaba parte de una ceremonia fundacional habitual en los asentamientos coloniales españoles. Fue depositada sobre una piedra en los cimientos de una iglesia, tal y como describen crónicas de la época.

La investigadora principal del proyecto, Soledad González Díaz, explicó que el hallazgo supone “un punto de convergencia excepcional” entre las fuentes históricas y la evidencia arqueológica, ya que confirma los relatos del navegante Pedro Sarmiento de Gamboa, quien documentó la fundación del enclave en 1584.

El asentamiento identificado corresponde a la Ciudad del Rey Don Felipe — en honor al rey español Felipe II— una colonia fundada por la Corona española, rey en 1584 en la costa norte del estrecho de Magallanes, en el actual Chile.

Su creación respondía a una necesidad estratégica: controlar este paso marítimo clave entre los océanos Atlántico y Pacífico y evitar incursiones de potencias rivales como Inglaterra, especialmente tras el paso del corsario Francis Drake por la zona en 1578.

Sin embargo, el proyecto fue un fracaso absoluto. De los aproximadamente 350 colonos que llegaron, la mayoría murió en pocos años debido al hambre, las enfermedades y las duras condiciones climáticas. Los intentos de reabastecimiento fracasaron y, tras la captura de Sarmiento de Gamboa en 1586, la colonia quedó abandonada.

La moneda fue localizada sobre una piedra en los cimientos de la iglesia del asentamiento, lo que ha permitido a los investigadores identificar con precisión la ubicación de este edificio y, a partir de ahí, reconstruir la disposición del resto de la colonia.


El arqueólogo Francisco Garrido, del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, señaló que este tipo de hallazgos permite “determinar dónde se construyeron las demás estructuras”, facilitando la reconstrucción del asentamiento.

Además, el descubrimiento refuerza la fiabilidad de los mapas históricos elaborados por Sarmiento de Gamboa, que ya habían servido en 2019 para localizar dos cañones de bronce en la zona.





Fuente: as.com

El Banco de España pone en circulación otras dos monedas de 2 euros conmemorativas: Monasterio de Poblet y Protección, derechos e inclusión.



Monasterio de Poblet

La emisión empezó a finales de marzo, con un máximo de hasta 1,5 millones de piezas acuñadas por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda que se están distribuyendo a través del Banco de España de forma progresiva según la demanda del mercado.

La moneda, de curso legal, forma parte de la serie que España dedica a bienes y lugares incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

En el anverso, la moneda reproduce una imagen exterior del conjunto del monasterio cisterciense de la Conca de Barberà. En la parte superior, en mayúsculas y en forma circular, se lee 'Monasterio de Poblet' y en la parte inferior, 'España 2026'.



Protección, derechos e inclusión.

En paralelo, el Banco de España, también ha puesto en circulación, este primer trimestre del año, una segunda moneda de 2 euros conmemorativa, en este caso de 'España y la discapacidad: protección, derechos e inclusión', con también un máximo de 1,5 millones de piezas. El anverso de la moneda está dedicado a la reforma del artículo 49 de la Constitucional Española. Una modificación que supone la adecuación de su contenido y de su terminología a los principios recogidos en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por España.











El misterio de las monedas de Canarias: descubren que el 'perro' de Gran Canaria es un resello del siglo XVI



El dinero es, en última instancia, una ficción que intenta enmascarar la brutalidad del intercambio biológico. En las Canarias del siglo XVI, esta ficción colapsó ante la geografía y el aislamiento, reduciendo la existencia a una mecánica de subsistencia donde el metal escaseaba tanto como la esperanza. Los cuerpos de los isleños, desgastados por el basalto y la sal, necesitaban un fetiche mineral para validar su esfuerzo; ante la ausencia de oro castellano, se vieron obligados a recurrir a los desechos de cobre de Santo Domingo y Ceuta.

Era una sociedad que, atrapada en un fragmento de roca volcánica, marcaba su calderilla con figuras de perros de presa y hojas de palma, intentando desesperadamente otorgar un valor artificial a una materia orgánica condenada, desde el principio, a la oxidación y al olvido.

La historia económica de Canarias se ha escrito tradicionalmente sobre la precariedad y la falta de moneda menuda. Este escenario de escasez obligó a las autoridades y a particulares a intervenir el circulante extranjero mediante resellos, marcas físicas grabadas sobre el metal para validar su uso local. En un reciente trabajo publicado en la Revista Numismática Hécate (2025), el investigador Jaime Alberto García González, ADE por la Universidad de La Laguna y MBA por la Universidad Europea de Canarias, ha revelado el hallazgo de piezas clave que cambian la cronología de uno de los misterios más persistentes de la numismática insular: el resello del "cánido" o "león" de Gran Canaria.

Hasta hace muy poco, la ciencia barajaba dos hipótesis sobre una extraña marca que representaba a un animal de cuatro patas dentro de un cartucho rectangular. La primera, sostenida por el investigador Santiago Medina Gil en 2022, sugería que podría tratarse de una falsificación de época datada en 1734, intentando imitar el león de las famosas monedas 'Bambas'. Sin embargo, el análisis de García González durante el año 2024 sobre dos piezas inéditas ha desmontado esta teoría.

La prueba definitiva apareció en un ejemplar donde la conocida "hoja de palma" (un resello grancanario datado entre 1578 y 1625) aparece estampada directamente encima de la figura del animal. Este detalle técnico es crucial: para que la palma esté encima, el animal tuvo que grabarse antes. Con este dato, García González sitúa la creación de este resello en un nuevo rango temporal preliminar entre los años 1560 y 1577, invalidando la conexión con las falsificaciones del siglo XVIII.

Uno de los aspectos más curiosos del estudio es la mutación iconográfica del animal. Las primeras piezas presentan una figura tosca y abstracta que recuerda a un león rampante, símbolo del poder real que los herreros locales probablemente nunca habían visto en persona.

No obstante, la investigación de García González propone que el diseño evolucionó hacia una posición "pasante", inspirándose en los perros de presa que ya en el siglo XVI eran un símbolo de fuerza y vigilancia en Gran Canaria. El autor rescata documentos históricos del 5 de febrero de 1526, donde las autoridades locales ordenaban el exterminio de perros de presa por daños al ganado, permitiendo solo la supervivencia de una pareja para los carniceros.

Esta familiaridad con el cánido habría llevado a los grabadores a modificar el punzón, dotándolo de una cabeza ancha, orejas rectas en atención y una cola larga inclinada sobre el lomo, características visibles en los ejemplares de la colección particular analizados por el investigador.

Las piezas que portan estas marcas son 'Cuartos' (4 maravedís) y, por primera vez documentado en Canarias, un ejemplar de 2 maravedís, todos acuñados en la ceca de Santo Domingo entre 1542 y 1555 a nombre de Juana I y Carlos I. Estas monedas, fabricadas en un cobre casi puro y consideradas de "mala ley" en la Península, llegaron masivamente a los puertos canarios para paliar la falta de cambio.

García González destaca que este hallazgo no solo pone en valor un patrimonio antes ignorado, sino que conecta la numismática con la arqueología moderna, como los restos encontrados en el cementerio de esclavos de la Finca de Clavijo en Santa María de Guía, donde aparecieron monedas con resellos similares. La investigación concluye que el resello del cánido es una marca "genuina y propia" de Gran Canaria, utilizada para validar el dinero y evitar que la escasa masa monetaria abandonara el territorio insular.

Este sistema de resellos fue la respuesta a una precariedad que comenzó justo después de la Conquista. Ante el alto coste de traer especialistas y la ausencia de minas, el Reino de Castilla optó por implantar los "ceutíes", pequeñas piezas de cobre de origen portugués que se intercambiaban con reales castellanos desde aproximadamente 1450.

A juicio de Santiago M. Medina Gil, autoridad investigadora de las islas con mayor número de documentos de uso académico sobre este asunto en las islas, "no son escasas las referencias en escritos, desde finales del siglo XV, de las peculiaridades del circulante de las, en aquel entonces, recién conquistadas Islas Canarias, archipiélago que se mantuvo irreductible hasta 1496".

A su juicio, "entre sus principales características destacaban el premio con el que se dotó a los distintos valores en uso, a fin de facilitar su aporte a las islas, y la escasez perpetua de circulante, que propició la llegada de monedas de las más diversas procedencias, destacando sobremanera las piezas de origen luso, especialmente los ceutíes, que coparon el mercado insular, generando una profunda crisis, al convertirse en el perfecto instrumento que favorecía la saca generalizada de los valores acuñados en metales nobles".

El investigador Eduardo Almenara, junto a Ana Rosa Pérez y Candelaria Martín del Río, detalla en su obra Numismata Canariarum cómo estas piezas se convirtieron en la "moneda de los pobres".El hallazgo más antiguo de un ceutí se localizó en Los Silos (Tenerife), y otros depósitos importantes de unas 50 piezas aparecieron en la Iglesia de La Concepción de Santa Cruz de Tenerife.

La situación de caos monetario —donde convivían monedas de los Reyes Católicos con piezas de México y Santo Domingo— solo terminó con la llegada de Carlos III. En 1774, el monarca impuso una homogeneización con una emisión especial de maravedís para las islas, una medida recibida con alborozo que acabó condenando al olvido a la antigua y deteriorada "moneda canaria".





Los rayos gamma permiten conocer con mayor precisión los metales que componen las monedas romanas del Tesoro de Tomares


El análisis de objetos arqueológicos metálicos presenta importantes limitaciones cuando no es posible tomar muestras o alterar físicamente las piezas. Este reto es especialmente relevante en casos como el Tesoro de Tomares, uno de los mayores hallazgos de moneda romana en Europa, descubierto en Sevilla en 2016.

Un estudio titulado «Viabilidad de una nueva configuración GRT para el análisis de aleaciones de metales cuaternarios con fuentes radiactivas de rayos gamma«, publicado en la revista Radiation Physics and Chemistry, liderado por Javier Moreno Soto, investigador de la Universidad Loyola, presenta una innovadora aplicación de la técnica de transmisión de rayos gamma (Gamma-Ray Transmission, GRT) que permite analizar estas piezas sin dañarlas y conocer con mayor precisión su composición interna.

El Tesoro de Tomares fue descubierto durante unas obras en el parque El Olivar de El Zaudín, en la localidad sevillana de Tomares. El hallazgo estaba compuesto por diecinueve ánforas romanas repletas de monedas, con un total estimado de unas 55.000 piezas, lo que lo sitúa entre los mayores descubrimientos de moneda romana en España y Europa. Su volumen y estado de conservación lo convierten en una oportunidad excepcional para estudiar el sistema monetario de una época clave del Imperio romano.

Estas monedas fueron acuñadas durante la Tetrarquía, el sistema político impulsado por el emperador Diocleciano a finales del siglo III para estabilizar el Imperio. Fue un periodo de profundas reformas económicas y monetarias, en el que el contenido en metales como la plata se fue reduciendo progresivamente. Analizar hoy la composición de estas monedas permite entender mejor cómo estos cambios políticos y económicos se reflejaban en la propia moneda.

Una técnica no invasiva, uno de los mayores retos para el estudio de materiales arqueológicos

Las técnicas no invasivas más habituales, como la fluorescencia de rayos X (XRF), permiten analizar únicamente las capas superficiales de los objetos. Sin embargo, en piezas arqueológicas antiguas, procesos como la corrosión, la oxidación, los tratamientos de conservación o incluso el enriquecimiento superficial de determinados elementos —como la plata en algunas monedas— pueden alterar significativamente la superficie, haciendo que los resultados obtenidos no reflejen la composición real del material.

Para superar este problema, la técnica de GRT permite obtener información representativa del volumen completo del objeto, ya que los rayos gamma atraviesan la pieza e integran la respuesta de todo el material, reduciendo la influencia de las modificaciones superficiales. No obstante, en sus configuraciones previas, su aplicación estaba limitada a aleaciones simples y requería conocer con precisión el espesor y la densidad de las piezas, lo que dificultaba su uso en objetos arqueológicos de geometría irregular o de alto valor patrimonial.

Javier Moreno Soto, investigador de la Universidad Loyola.

Una configuración innovadora con tres fuentes gamma

El estudio ha sido desarrollado conjuntamente entre la Universidad Loyola, la Universidad de Sevilla y el Centro Nacional de Aceleradores. La investigación introduce una nueva configuración experimental basada en el uso simultáneo de tres fuentes radiactivas con distintas energías.

Este enfoque permite analizar aleaciones con hasta cuatro elementos principales sin necesidad de medir previamente el espesor ni la densidad del objeto, una ventaja especialmente relevante en el estudio de piezas patrimoniales de gran valor, donde no es posible aplicar técnicas invasivas.

La técnica se ha validado mediante el análisis de aleaciones fabricadas en laboratorio y la comparación de los resultados obtenidos con GRT y XRF. Los resultados muestran que, en casos donde existen alteraciones superficiales, esta nueva configuración ofrece valores más acordes con la composición real del material, aumentando la fiabilidad del análisis sin comprometer la integridad de los objetos.

El investigador responsable del trabajo es físico especializado en técnicas nucleares aplicadas al estudio del patrimonio cultural. Tras realizar su doctorado en la Universidad Paris-Saclay en el marco de la colaboración internacional n_TOF del CERN, orientó su investigación al análisis no invasivo de materiales históricos.

Comprender mejor los cambios económicos del Imperio romano en ese periodo

Este estudio surge a partir de los análisis realizados sobre el Tesoro de Tomares. Se ha constatado que estas monedas presentan un enriquecimiento superficial en plata, por lo que las mediciones basadas únicamente en técnicas superficiales como XRF pueden sobreestimar este elemento. Además, la presencia de segregados de plomo en algunas piezas puede generar variaciones locales en la composición, dificultando la interpretación precisa de los datos.

La aplicación de la técnica GRT con esta nueva configuración permite obtener información más representativa del volumen completo de las monedas, funcionando como una herramienta complementaria a XRF.

Esto no solo incrementa la fiabilidad de los datos, sino que permite reconstruir con mayor precisión la evolución de los metales utilizados en la acuñación y, con ello, comprender mejor los cambios económicos del Imperio romano en ese periodo. En este sentido, la técnica no solo mejora el análisis de las piezas, sino que abre nuevas posibilidades para interpretar el contexto histórico en el que fueron producidas.

Avances para la investigación y la conservación

Los autores concluyen que esta nueva configuración de GRT supone un avance significativo para el análisis no destructivo de aleaciones metálicas complejas. Su integración con técnicas como la XRF permite evaluar de forma más fiable la composición de objetos arqueológicos sin comprometer su integridad. Actualmente, se están midiendo un conjunto de monedas seleccionadas del Tesoro de Tomares con el objetivo de verificar en el futuro las conclusiones obtenidas previamente mediante análisis con XRF.

El liderazgo de esta investigación desde la Universidad Loyola refuerza el papel de la universidad en el desarrollo de metodologías científicas avanzadas aplicadas al estudio y conservación del patrimonio histórico, contribuyendo a una investigación rigurosa, transferible y socialmente relevante.




Fuente: novaciencia.es

Vaticano emite dos nuevas monedas conmemorativas



La Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano lanzó recientemente una serie de monedas conmemorativas que celebran momentos destacados de la historia de la Iglesia Católica y del arte.

Entre las principales emisiones se encuentran dos monedas de 2 euros acuñadas en 2025/2026: una dedicada al 550.º aniversario del nacimiento de Miguel Ángel y otra al Jubileo del Año Santo 2025. Además, el Vaticano emitió piezas de mayor valor, entre ellas una moneda de plata de 25 euros relacionada con la Sede Vacante de 2025.

Moneda de 2 euros en homenaje a Miguel Ángel

La primera moneda de 2 euros conmemora los 550 años del nacimiento de Miguel Ángel Buonarroti (1475–1564), uno de los más grandes artistas del Renacimiento. El diseño central destaca la cúpula de la Basílica de San Pedro, obra maestra arquitectónica que él proyectó y supervisó en los últimos años de su vida, convertida en uno de los símbolos más emblemáticos del Vaticano y de la Cristiandad.

En el campo de la moneda aparecen los años 1475 (nacimiento del artista) y 2025 (o 2026 en la emisión efectiva), la firma “Michelangelo” y un detalle inspirado en los frescos de la Capilla Sixtina, pintados por él entre 1508 y 1512. Esta pieza, en estado Flor de Cuño (FDC), tiene una tirada limitada de aproximadamente 80.000 unidades y es muy buscada por los coleccionistas.

Moneda de 2 euros del Jubileo 2025

La segunda moneda de 2 euros celebra el Jubileo del Año Santo 2025, conocido como el Jubileo de la Esperanza, realizado bajo el pontificado de Francisco. El diseño captura uno de los momentos más simbólicos: el Papa Francisco abriendo la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en la tradicional ceremonia de apertura del Año Santo, celebrada en la víspera de Navidad.

La inscripción “Jubileo 2025” refuerza el carácter espiritual de la emisión, que invita a la reflexión sobre la misericordia, el perdón y la peregrinación. Con una emisión aproximada de 91.000 unidades, esta moneda también integra series como Coin Cards y productos filatélico-numismáticos dedicados al evento, que atrajo a millones de peregrinos a Roma.

Monedas de 20 y 25 euros: Arte, Fe y Sede Vacante

Como parte de la serie “Arte y Fe”, el Vaticano lanzó una moneda de 20 euros que representa al Buen Pastor llevando sobre sus hombros la oveja perdida, imagen clásica de la misericordia divina y del cuidado pastoral de la Iglesia.

Una emisión especial de plata de 25 euros recuerda el período de Sede Vacante MMXXV (2025), el intervalo entre la muerte del Papa Francisco (21 de abril de 2025) y la elección de su sucesor, el Papa León XIV (Robert Francis Prevost, elegido el 8 de mayo de 2025 tras cuatro escrutinios en el cónclave). El diseño fue inspirado en una pintura del pintor barroco italiano Guido Reni.

En el reverso de la moneda aparece el escudo de armas del Cardenal Camarlengo, quien administra el Estado de la Ciudad del Vaticano durante la Sede Vacante. En ese período, el cargo fue ejercido por el Cardenal Kevin Joseph Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Estas emisiones numismáticas no solo enriquecen el catálogo oficial del Vaticano, sino que también cuentan una historia de continuidad: desde el esplendor artístico del Renacimiento, pasando por la reciente celebración jubilar, hasta los momentos de transición en el liderazgo de la Iglesia en el siglo XXI. Para coleccionistas y fieles, representan piezas únicas que unen belleza, historia y profundo significado espiritual. Muchas ya están disponibles en los sitios oficiales del Vaticano y en revendedores especializados.





Fuente: gaudiumpress.org

Una colección de monedas recuerda que la independencia de EE.UU. se logró con dinero y apoyo militar de España



La Casa de la Moneda de España ha presentado en Puerto Rico una colección numismática que rinde homenaje al papel desempeñado por España en la independencia de Estados Unidos. La muestra, inaugurada en primicia mundial en San Juan, conmemora el 250 aniversario de la Declaración de Independencia estadounidense y busca poner en valor un episodio histórico compartido que, en muchas ocasiones, ha pasado desapercibido.

La exposición reúne diez monedas acuñadas especialmente para la ocasión, acompañadas de paneles informativos y material audiovisual que explican el contexto histórico y el protagonismo de distintas figuras españolas durante la Guerra de Independencia norteamericana. El objetivo es destacar la relevancia de la ayuda militar, logística y financiera que España brindó a las colonias rebeldes frente al dominio británico.

La presidenta-directora general de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda de España, Isabel Valldecabres, subrayó el valor de difundir este pasado común. En declaraciones a EFE, señaló que «es muy importante que en EE.UU., en Puerto Rico, en toda América y en España conozcan la historia común que tenemos, porque son cosas que unen».

La colección, titulada 250 Aniversario. España y la Independencia de los EE.UU., incluye piezas elaboradas en distintos metales preciosos y valores, como reales, escudos y un cincuentín de plata. En ellas aparecen representadas figuras y acontecimientos que desempeñaron un papel determinante durante el conflicto que culminó con el nacimiento del nuevo país.


Personas asisten a la inauguración de la colección numismática '250 Aniversario. 
España y la Independencia de los EE.UU.'EFE

Entre los personajes destacados figuran el rey Carlos III y el general George Washington, así como militares y responsables logísticos españoles como Bernardo de Gálvez, Luis de Córdova, José Solano y Bote, Francisco de Saavedra y Sangronis y Jordi Farragut. Todos ellos contribuyeron de diversas formas a debilitar el poder británico y a reforzar las posibilidades de victoria de las colonias rebeldes.

Valldecabres insistió en la trascendencia de estas figuras al afirmar que «los EE.UU. hoy no hubieran sido lo que son si no hubiera sido por todas estas personas que son nuestros antepasados comunes». Además, destacó que iniciativas como esta exposición permiten resaltar los aspectos positivos de la relación histórica entre ambos territorios «en un contexto de tanta conflictividad en el mundo».

La exposición podrá visitarse hasta el próximo 2 de abril en el Popular Center de San Juan. El proyecto ha sido desarrollado en colaboración con la asociación The Legacy y se apoya en la investigación histórica realizada por Eva García para su libro 1776 - We the Hispanics.

García, presidenta y fundadora de esta organización, explicó que el almirante Luis de Córdova logró capturar un convoy de más de cincuenta barcos británicos que se dirigían a apoyar a las fuerzas inglesas contra el general Washington, lo que calificó como «el mayor golpe logístico en la historia de la Royal Navy».

La presidenta y fundadora de The Legacy, Eva García, 
habla durante la inauguración de la colección numismática '250 Aniversario. 
España y la Independencia de los EE.UU.'EFE

Asimismo, recordó que Francisco de Saavedra y Sangronis consiguió reunir fondos entre empresarios de La Habana para pagar los salarios de los soldados que participaron en la decisiva Batalla de Yorktown en 1781. Ese mismo proceso contó también con el apoyo del rey Carlos III, quien declaró oficialmente la guerra a Gran Bretaña en 1779 y promovió un donativo universal para respaldar a las tropas rebeldes.

Según García, la participación hispana en el conflicto fue mucho más amplia de lo que suele recordarse. «Más de 100.000 hispanos participaron en esa contienda. La guerra no fue solamente en el centro de operaciones, estaba todo el Caribe y Europa involucrados, hubo una estrategia global», afirmó.

Además del apoyo militar y financiero, España desempeñó un papel fundamental en el sistema monetario que sostuvo la guerra. En el segundo Congreso de Filadelfia, celebrado en 1775, se decidió que el llamado Spanish Milled Dollar, conocido también como peso español o real de a ocho, sirviera para financiar el esfuerzo bélico.

García destacó la importancia de esta decisión al señalar que «ellos (los separatistas) intentaron emitir su propia moneda y no fue posible porque se devaluaba. Entonces, todo se financia en el 'Spanish Milled Dollar' y de estas hay muchísimas durante toda la guerra».

La intención de los organizadores es que la exposición continúe su recorrido por otras ciudades emblemáticas de Estados Unidos, como Nueva York y Boston. De este modo, se pretende impulsar una forma de «diplomacia cultural», en palabras de Valldecabres, que contribuya a reforzar los vínculos históricos entre ambos países en un momento de especial sensibilidad en las relaciones internacionales.





Fuente: eldebate.com

Miles de monedas imperiales y dioses de bronce resurgen de una piscina sagrada curativa usada por los etruscos y los romanos




Los arqueólogos introdujeron las manos en el sedimento oscuro del fondo de la piscina. No buscaban un tesoro, sino comprender la historia de un antiguo santuario termal entre las colinas toscanas. Sin embargo, en medio del lodo caliente apareció primero una moneda, luego otra, y otra. Al poco, ya sumaban decenas. A medida que avanzaba la excavación, el equipo comprendió que se encontraba ante un hallazgo de dimensiones extraordinarias: se trataba de un depósito votivo intacto, un espacio al que generaciones enteras habían confiado su salud, su fe y su fortuna futura.

Así comenzó en 2007 el redescubrimiento del Baño Grande de San Casciano dei Bagni, un santuario activo durante más de siete siglos y un archivo de la fe preservado por el agua termal. Las miles de monedas, estatuas de bronce y ofrendas personales que permanecieron selladas bajo el barro mineral hasta nuestros días ofrecen, en el presente, una imagen excepcionalmente vívida del mundo etrusco y romano.

Monedas. Fuente: Comune di S. Casciano dei Bagni

San Casciano dei Bagni se sitúa en una de las zonas hidrotermales más activas de Toscana. Desde la Antigüedad, los manantiales calientes se consideraron espacios vinculados a lo divino, capaces de sanar enfermedades y restablecer el equilibrio del cuerpo. Las aguas, por tanto, constituían el núcleo mismo del culto religioso.

El santuario surgió ya en la época etrusca tardía, probablemente entre los siglos III y II a. C., cuando las comunidades locales organizaron un espacio ritual estable alrededor del manantial principal. Con la integración del territorio en el mundo romano, el lugar no solo no se abandonó, sino que se monumentalizó. Se construyeron estructuras de piedra, canalizaciones y una gran piscina sagrada en la que los fieles realizaban sus ofrendas. Durante siglos, los aristócratas locales, los viajeros y los enfermos acudieron al santuario en busca tanto de la curación física como de la protección divina.

Baño Grande, San Casciano dei Bagni. Fuente: E. Mariotti

El elemento central del complejo era una gran piscina alimentada continuamente por las aguas termominerales. A diferencia de las termas urbanas romanas, este espacio no estaba destinado al ocio, sino a la experiencia ritual. Los devotos arrojaban sus ofrendas directamente al manantial, donde quedaban cubiertas por los sedimentos calcáreos y las arcillas. Gracias a estas sustancias, los objetos metálicos, los restos vegetales e incluso las inscripciones permanecieron protegidos durante más de mil quinientos años. El santuario quedó literalmente sellado por la propia naturaleza que le había dado origen.

Entre los hallazgos más impresionantes del yacimiento, destacan numerosas estatuas de bronce depositadas como exvotos, que conforman el mayor depósito de estatuaria etrusca en Italia. Algunas representan divinidades vinculadas a la salud, mientras que otras muestran a los fieles que acudían al santuario en busca de aliviar sus males.

Una de las piezas más llamativas es una estatua de Apolo. Asociada al ámbito terapéutico, conserva inscripciones bilingües etrusco-latinas que reflejan la transición cultural del santuario. También se han recuperado figuras infantiles envueltas en mantos, que pudieron ser ofrecidas por familias que pedían protección para sus hijos, y una pequeña estatua vinculada a Higía, diosa romana de la salud vinculada a Asclepio.

Junto a ellas, también aparecieron exvotos anatómicos que representaban orejas, piernas, úteros y torsos modelados con precisión médica. Estas piezas revelan que los peregrinos acudían al santuario para curarse de dolencias concretas, con la esperanza de que la intervención directa de la divinidad los sanase de sus dolencias.

Exvotos anatómicos de Baño Grande. 
Fuente: Mariotti, Salvi y Tabolli 2023/M. Bischeri

Sin embargo, el enorme conjunto de monedas recuperado en el fondo de la piscina ha sido el descubrimiento más espectacular. Las excavaciones realizadas hasta el momento han documentado cerca de 9000 monedas depositadas a lo largo de varios siglos.

Entre ellas, se han identificado emisiones etruscas de bronce, aes grave republicanos y numerosos denarios romanos. También destacan sestercios imperiales bien conservados. Algunos de ellos se acuñaron bajo emperadores como Augusto, Antonino Pío o Marco Aurelio. En los niveles superiores, se hallaron monedas tardías de los siglos III y IV d. C., prueba de que el santuario se mantuvo activo incluso en momentos de transformación política y religiosa.

Muchas monedas apenas presentan signos de desgaste, lo que sugiere que se ofrecieron poco después de que entraran en circulación. El gesto de lanzar una moneda al agua constituía un acto simbólico de entrega, una negociación ritual entre el fiel y la divinidad.

El cambio en la naturaleza de las ofrendas resulta revelador. Mientras que en la época etrusca predominaban los objetos votivos personalizados, durante la dominación romana las monedas se convirtieron en el principal medio de devoción. Las monedas votivas representaban la promesa, el agradecimiento y la esperanza depositada físicamente en el agua curativa.

Estatuas de bronce halladas en el complejo termal. 
Fuente: Maggiani 2002

Uno de los aspectos más sorprendentes del yacimiento es su larga continuidad. Incluso cuando el cristianismo comenzó a imponerse en el Imperio romano, el lugar no perdió su estatus como meta de peregrinación. Las evidencias arqueológicas muestran que la piscina se utilizó sin interrupción durante el siglo IV d. C. El yacimiento de Bagno Grande, por tanto, se ha convertido en un caso fundamental para comprender cómo las antiguas poblaciones itálicas hicieron confluir naturaleza, medicina y religión en un mismo espacio. Gracias a las aguas y al barro, hoy podemos observar un raro momento congelado en el tiempo: el instante repetido en que alguien, hace dos mil años, lanzó una moneda al agua con la esperanza de recuperar la salud.



Fuente: muyinteresante