Hallan monedas vikingas hechas con plata que perteneció... a otra civilización (s. IX)



En el imaginario popular, los vikingos llegan desde el horizonte entre la niebla, desembarcan en costas lejanas y regresan a casa con botines arrancados a sangre y fuego. Pero la realidad de la Era Vikinga fue mucho más compleja. Además de guerreros y exploradores, los pueblos nórdicos fueron comerciantes que participaron en extensas redes económicas capaces de conectar Escandinavia con territorios situados a miles de kilómetros de distancia. Ahora, un análisis de algunas de las monedas vikingas sugiere que parte de su riqueza procedía de otra civilización.

En 2018, un hallazgo arqueológico cerca de Damhus, al sur de Ribe, en la península danesa de Jutlandia, sacó a la luz uno de los conjuntos monetarios más importantes de la temprana Era Vikinga. El tesoro estaba formado por 266 monedas de plata, de las cuales la mayoría pertenecían a la serie conocida como KG 4, acuñada entre los años 830 y 850 d. C.


Estas piezas destacan por ser algunos de los primeros peniques vikingos de plata conocidos. Su conservación es excepcional pese a haber permanecido enterradas durante más de un milenio. En una de sus caras aparece un rostro que los investigadores relacionan con Wodan u Odín, la principal divinidad de la mitología nórdica. En la otra figura, un ciervo, un motivo poco habitual que se ha convertido en una de las señas de identidad de esta serie monetaria.

Según Thomas Birch, investigador del Museo Nacional de Dinamarca, cada una de estas monedas tenía un valor suficiente para adquirir productos cotidianos como pan, cerveza o herramientas sencillas. Pero más allá de su utilidad económica, las monedas ofrecen una ventana única al funcionamiento de la primera gran ciudad escandinava: Ribe.

Los investigadores estudiaron los troqueles utilizados para acuñar las piezas y observaron que, cuando se desgastaban, eran sustituidos por otros casi idénticos. Gracias a esas pequeñas diferencias pudieron identificar al menos 30 troqueles distintos. El dato sugiere una producción masiva para la época: probablemente cientos de miles de monedas fueron fabricadas en la única ceca de Ribe.

El descubrimiento más sorprendente llegó al analizar químicamente 25 de las monedas. Mediante fluorescencia de rayos X y estudios isotópicos, los científicos detectaron rastros que apuntan a un origen inesperado de gran parte de la plata utilizada. Los resultados indican que, en muchos casos, más de la mitad del metal procedía de dirhams, monedas de plata acuñadas en territorios islámicos. Aquella plata no llegaba directamente de las minas. Primero se convertía en moneda en el mundo musulmán, después era fundida para crear lingotes y finalmente viajaba hasta Escandinavia, donde volvía a transformarse en moneda vikinga.

El hallazgo sitúa a Dinamarca en el centro de un sistema económico que conectaba el norte de Europa con regiones islámicas situadas a miles de kilómetros. Además, demuestra que la riqueza vikinga no dependía únicamente de las incursiones y saqueos que les dieron fama. El comercio desempeñó un papel igualmente fundamental en la expansión de los pueblos nórdicos.

Mucho antes de que el país se unificara y se cristianizara bajo el reinado de Harald Bluetooth, los reinos paganos escandinavos ya estaban conectados con algunos de los mercados más dinámicos del mundo conocido. Y, mil años después, las monedas enterradas cerca de Ribe siguen contando la historia de aquel inesperado vínculo entre vikingos y musulmanes.





Fuente: historia.nationalgeographic.com.es

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