El Museo de Navarra incorpora a su colección numismática una relevante moneda medieval de gran rareza e importancia cultural



Se trata de un dinero datado hacia los años 1077 o 1078, emitido por el monarca Sancho V Ramírez, con leyenda IACCA en el reverso, recién adquirida en una subasta

La Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana ha adquirido por el precio de remate de 5.250 euros una moneda del rey Sancho V Ramírez con leyenda IACCA, de la que sólo se conocen otros dos ejemplares en el mundo. La compra se hizo el pasado 9 de abril, en una subasta on-line de Ibercoin, ejerciendo el derecho de tanteo de las Administraciones Públicas a través de la Subdirección General de Protección del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, como órgano competente.

Se trata de una pieza numismática acuñada posiblemente hacia los años 1077 o 1078, en relación con la concesión de los fueros a la villa de Jaca. Aparte de su rareza y excepcionalidad, constituye un privilegiado testimonio de la transformación de la sociedad medieval, que de ser una primitiva sociedad agrícola y rural pasa a convertirse en una sociedad mercantil con el desarrollo urbano propiciado por las concesiones de fueros a las ciudades y la aparición de una clase burguesa que sirve de soporte para las futuras operaciones de la reconquista. En su diseño figura el busto del monarca Sancho V Ramírez con la inscripción ‘SANCIVS REX’, en el anverso, mientras que en el reverso aparece una cruz con elementos vegetales y ‘IACCA’, en referencia al territorio.

Con su adquisición, por un precio total de 6.300 euros, gastos incluidos, el Museo de Navarra continúa enriqueciendo su extraordinaria colección de moneda navarra. El museo tiene la voluntad de mostrarla en un formato de exposición pública en 2027, que incluya las importantes novedades de su colección numismática, fruto de las compras de los últimos años. La acción completará el contenido de la sala permanente ‘La moneda en Navarra’, presentada en 2021.

Según los estudios realizados por el experto Miguel Ibáñez Artica, el dinero emitido por el monarca de Pamplona / Aragón Sancho V Ramírez con leyenda IACCA en el reverso es una de las monedas más raras de la Numismática Española (Figura A de la segunda imagen adjunta a esta nota). Tal como señalaba el profesor Antonio Ubieto en 1960, esta singular emisión pudo estar relacionada con la concesión de fueros a la villa de Jaca hacia los años 1077 o 1078, justo después de la fusión de los reinos de Pamplona y Aragón en 1076, tras el asesinato del monarca pamplonés Sancho IV de Peñalén.

Tras la anexión del Reino de Pamplona, Sancho V Ramírez inicia unas abundantes emisiones monetales de dineros que imitan en su tamaño, peso y composición metalográfica a los dineros carolingios que en esa época circulaban en territorio francés, pero colocando su busto en el anverso y utilizando en el reverso la figura de un árbol crucífero, representación que en esa época era frecuente en los sellos de plomo y monedas bizantinas (Fig. B). El Museo de Navarra custodia algunos ejemplares en su colección.

Probablemente los cuños de las primeras emisiones de dineros fueron realizados por algún maestro monedero francés, que acudiría a la cruzada de Barbastro en 1064. Estas primeras acuñaciones, a pesar de la rusticidad de sus imágenes, presentan una buena calidad iconográfica, con un busto que presenta un ojo lacrimal y en el reverso un árbol barroco cuya imagen va simplificándose en las posteriores emisiones (Figs. C, D y E).

La moneda con leyenda IACCA parece que está realizada por un discípulo local del maestro monedero francés ya que presenta, tanto en el busto del anverso como en el árbol crucífero del reverso un estilo mucho más tosco (Fig. A).

Los primitivos dineros del reino de Pamplona / Aragón acuñados primero por Sancho V Ramírez (1076-1094) y más tarde por su hijo Pedro en vida de su padre (en 1089 tras la conquista de Monzón) fueron conocidos como ‘dineros jaqueses’, término que siguió utilizándose en la moneda aragonesa hasta la Edad Moderna, si bien no siempre fueron acuñados en Jaca. Ocurre lo mismo con los ‘dineros torneses’ que recibieron esta denominación al ser acuñados originalmente en la ciudad francesa de Tours en el siglo XII, pero que posteriormente se emitieron en otros lugares de Francia, en Navarra o en los principados griegos, entre otras ubicaciones.

Tras la anexión del Reino de Pamplona, Sancho V Ramírez inicia una política de fortalecimiento de las ciudades con la concesión de fueros a la villa de Jaca, que pasa a convertirse en la capital del reino de Aragón y sede episcopal, con la finalidad de atraer población, principalmente gascones y bearneses, para desarrollar una economía mercantil e industrial, que requería para su desarrollo de la existencia de moneda.

Hasta esas fechas el numerario circulante en los reinos cristianos peninsulares estaba compuesto por los abundantes ‘dirhems’ musulmanes conocidos en la documentación de la época como ‘argentos grossos’, que fueron fundidos y transformados en dineros posiblemente a partir de 1076.

Esta transformación, que da lugar a masivas y abundantes emisiones de ‘dineros jaqueses’, está condicionada por la concesión de fueros, primero a la villa de Jaca hacia 1077 y extendiéndose más tarde a las villas de Estella (1090), Sangüesa (1122), burgo de San Cernin en Pamplona (1129) o San Nicolás y Navarrería, entre otros.

El desarrollo y crecimiento de una nueva clase social, constituida por los burgueses (artesanos y comerciantes) asentados en las ciudades, hizo necesaria la aparición de la nueva moneda, basada en el sistema francés de la libra (de 20 sueldos), el sueldo (de 12 dineros) y el dinero de vellón (aleación de plata y cobre), la única moneda que realmente existía, ya que tanto la libra como el sueldo eran en principio tan sólo monedas ‘de cuenta’.




Hallan una moneda de plata del siglo XVI y descubren una colonia española donde murieron cientos de colonos


El hallazgo de una moneda de plata del siglo XVI en el sur de Chile ha permitido a los arqueólogos localizar con precisión los restos de una colonia española desaparecida hace más de cuatro siglos. La pieza, un “real de a ocho”, fue encontrada durante unas excavaciones en las proximidades del estrecho de Magallanes.

La moneda no es un objeto cualquiera: formaba parte de una ceremonia fundacional habitual en los asentamientos coloniales españoles. Fue depositada sobre una piedra en los cimientos de una iglesia, tal y como describen crónicas de la época.

La investigadora principal del proyecto, Soledad González Díaz, explicó que el hallazgo supone “un punto de convergencia excepcional” entre las fuentes históricas y la evidencia arqueológica, ya que confirma los relatos del navegante Pedro Sarmiento de Gamboa, quien documentó la fundación del enclave en 1584.

El asentamiento identificado corresponde a la Ciudad del Rey Don Felipe — en honor al rey español Felipe II— una colonia fundada por la Corona española, rey en 1584 en la costa norte del estrecho de Magallanes, en el actual Chile.

Su creación respondía a una necesidad estratégica: controlar este paso marítimo clave entre los océanos Atlántico y Pacífico y evitar incursiones de potencias rivales como Inglaterra, especialmente tras el paso del corsario Francis Drake por la zona en 1578.

Sin embargo, el proyecto fue un fracaso absoluto. De los aproximadamente 350 colonos que llegaron, la mayoría murió en pocos años debido al hambre, las enfermedades y las duras condiciones climáticas. Los intentos de reabastecimiento fracasaron y, tras la captura de Sarmiento de Gamboa en 1586, la colonia quedó abandonada.

La moneda fue localizada sobre una piedra en los cimientos de la iglesia del asentamiento, lo que ha permitido a los investigadores identificar con precisión la ubicación de este edificio y, a partir de ahí, reconstruir la disposición del resto de la colonia.


El arqueólogo Francisco Garrido, del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, señaló que este tipo de hallazgos permite “determinar dónde se construyeron las demás estructuras”, facilitando la reconstrucción del asentamiento.

Además, el descubrimiento refuerza la fiabilidad de los mapas históricos elaborados por Sarmiento de Gamboa, que ya habían servido en 2019 para localizar dos cañones de bronce en la zona.





Fuente: as.com

El Banco de España pone en circulación otras dos monedas de 2 euros conmemorativas: Monasterio de Poblet y Protección, derechos e inclusión.



Monasterio de Poblet

La emisión empezó a finales de marzo, con un máximo de hasta 1,5 millones de piezas acuñadas por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda que se están distribuyendo a través del Banco de España de forma progresiva según la demanda del mercado.

La moneda, de curso legal, forma parte de la serie que España dedica a bienes y lugares incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

En el anverso, la moneda reproduce una imagen exterior del conjunto del monasterio cisterciense de la Conca de Barberà. En la parte superior, en mayúsculas y en forma circular, se lee 'Monasterio de Poblet' y en la parte inferior, 'España 2026'.



Protección, derechos e inclusión.

En paralelo, el Banco de España, también ha puesto en circulación, este primer trimestre del año, una segunda moneda de 2 euros conmemorativa, en este caso de 'España y la discapacidad: protección, derechos e inclusión', con también un máximo de 1,5 millones de piezas. El anverso de la moneda está dedicado a la reforma del artículo 49 de la Constitucional Española. Una modificación que supone la adecuación de su contenido y de su terminología a los principios recogidos en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por España.











El misterio de las monedas de Canarias: descubren que el 'perro' de Gran Canaria es un resello del siglo XVI



El dinero es, en última instancia, una ficción que intenta enmascarar la brutalidad del intercambio biológico. En las Canarias del siglo XVI, esta ficción colapsó ante la geografía y el aislamiento, reduciendo la existencia a una mecánica de subsistencia donde el metal escaseaba tanto como la esperanza. Los cuerpos de los isleños, desgastados por el basalto y la sal, necesitaban un fetiche mineral para validar su esfuerzo; ante la ausencia de oro castellano, se vieron obligados a recurrir a los desechos de cobre de Santo Domingo y Ceuta.

Era una sociedad que, atrapada en un fragmento de roca volcánica, marcaba su calderilla con figuras de perros de presa y hojas de palma, intentando desesperadamente otorgar un valor artificial a una materia orgánica condenada, desde el principio, a la oxidación y al olvido.

La historia económica de Canarias se ha escrito tradicionalmente sobre la precariedad y la falta de moneda menuda. Este escenario de escasez obligó a las autoridades y a particulares a intervenir el circulante extranjero mediante resellos, marcas físicas grabadas sobre el metal para validar su uso local. En un reciente trabajo publicado en la Revista Numismática Hécate (2025), el investigador Jaime Alberto García González, ADE por la Universidad de La Laguna y MBA por la Universidad Europea de Canarias, ha revelado el hallazgo de piezas clave que cambian la cronología de uno de los misterios más persistentes de la numismática insular: el resello del "cánido" o "león" de Gran Canaria.

Hasta hace muy poco, la ciencia barajaba dos hipótesis sobre una extraña marca que representaba a un animal de cuatro patas dentro de un cartucho rectangular. La primera, sostenida por el investigador Santiago Medina Gil en 2022, sugería que podría tratarse de una falsificación de época datada en 1734, intentando imitar el león de las famosas monedas 'Bambas'. Sin embargo, el análisis de García González durante el año 2024 sobre dos piezas inéditas ha desmontado esta teoría.

La prueba definitiva apareció en un ejemplar donde la conocida "hoja de palma" (un resello grancanario datado entre 1578 y 1625) aparece estampada directamente encima de la figura del animal. Este detalle técnico es crucial: para que la palma esté encima, el animal tuvo que grabarse antes. Con este dato, García González sitúa la creación de este resello en un nuevo rango temporal preliminar entre los años 1560 y 1577, invalidando la conexión con las falsificaciones del siglo XVIII.

Uno de los aspectos más curiosos del estudio es la mutación iconográfica del animal. Las primeras piezas presentan una figura tosca y abstracta que recuerda a un león rampante, símbolo del poder real que los herreros locales probablemente nunca habían visto en persona.

No obstante, la investigación de García González propone que el diseño evolucionó hacia una posición "pasante", inspirándose en los perros de presa que ya en el siglo XVI eran un símbolo de fuerza y vigilancia en Gran Canaria. El autor rescata documentos históricos del 5 de febrero de 1526, donde las autoridades locales ordenaban el exterminio de perros de presa por daños al ganado, permitiendo solo la supervivencia de una pareja para los carniceros.

Esta familiaridad con el cánido habría llevado a los grabadores a modificar el punzón, dotándolo de una cabeza ancha, orejas rectas en atención y una cola larga inclinada sobre el lomo, características visibles en los ejemplares de la colección particular analizados por el investigador.

Las piezas que portan estas marcas son 'Cuartos' (4 maravedís) y, por primera vez documentado en Canarias, un ejemplar de 2 maravedís, todos acuñados en la ceca de Santo Domingo entre 1542 y 1555 a nombre de Juana I y Carlos I. Estas monedas, fabricadas en un cobre casi puro y consideradas de "mala ley" en la Península, llegaron masivamente a los puertos canarios para paliar la falta de cambio.

García González destaca que este hallazgo no solo pone en valor un patrimonio antes ignorado, sino que conecta la numismática con la arqueología moderna, como los restos encontrados en el cementerio de esclavos de la Finca de Clavijo en Santa María de Guía, donde aparecieron monedas con resellos similares. La investigación concluye que el resello del cánido es una marca "genuina y propia" de Gran Canaria, utilizada para validar el dinero y evitar que la escasa masa monetaria abandonara el territorio insular.

Este sistema de resellos fue la respuesta a una precariedad que comenzó justo después de la Conquista. Ante el alto coste de traer especialistas y la ausencia de minas, el Reino de Castilla optó por implantar los "ceutíes", pequeñas piezas de cobre de origen portugués que se intercambiaban con reales castellanos desde aproximadamente 1450.

A juicio de Santiago M. Medina Gil, autoridad investigadora de las islas con mayor número de documentos de uso académico sobre este asunto en las islas, "no son escasas las referencias en escritos, desde finales del siglo XV, de las peculiaridades del circulante de las, en aquel entonces, recién conquistadas Islas Canarias, archipiélago que se mantuvo irreductible hasta 1496".

A su juicio, "entre sus principales características destacaban el premio con el que se dotó a los distintos valores en uso, a fin de facilitar su aporte a las islas, y la escasez perpetua de circulante, que propició la llegada de monedas de las más diversas procedencias, destacando sobremanera las piezas de origen luso, especialmente los ceutíes, que coparon el mercado insular, generando una profunda crisis, al convertirse en el perfecto instrumento que favorecía la saca generalizada de los valores acuñados en metales nobles".

El investigador Eduardo Almenara, junto a Ana Rosa Pérez y Candelaria Martín del Río, detalla en su obra Numismata Canariarum cómo estas piezas se convirtieron en la "moneda de los pobres".El hallazgo más antiguo de un ceutí se localizó en Los Silos (Tenerife), y otros depósitos importantes de unas 50 piezas aparecieron en la Iglesia de La Concepción de Santa Cruz de Tenerife.

La situación de caos monetario —donde convivían monedas de los Reyes Católicos con piezas de México y Santo Domingo— solo terminó con la llegada de Carlos III. En 1774, el monarca impuso una homogeneización con una emisión especial de maravedís para las islas, una medida recibida con alborozo que acabó condenando al olvido a la antigua y deteriorada "moneda canaria".