El hombre que fue a buscar un martillo y encontró un tesoro de 15.000 monedas de oro y plata



La compra por parte del Museo Británico del collar de Catalina de Aragón y Enrique VII, encontrado casualmente por un aficionado a la arqueología que usa detector de metales, ha vuelto a poner de actualidad el uso de estos dispositivos. La búsqueda recreativa con detector de metales es muy restrictiva en España porque al extraer una moneda o un objeto metálico del subsuelo se rompen los estratos arqueológicos y se pierden datos importantes para los científicos. Pero en el Reino Unido la legislación es mucho más laxa. Eso ha hecho que cientos de aficionados a la arqueología salgan cada día al campo en busca de ‘tesoros’. Mientras en España los detectoristas casi solo se ven en las playas, en Reino Unido proliferan por los campos, especialmente los fines de semana. Y muchos materiales que se exponen actualmente en los principales museos británicos han sido hallazgos llevados a cabo por detectoristas.

Estos son algunos de los casos más sonados:

El llamado Tesoro de Hoxne fue descubierto en 1992 en Suffolk cuando Eric Lawes salió a buscar el martillo que había perdido un amigo y acabó descubriendo el mayor tesoro romano tardío de Gran Bretaña: más de 15.000 monedas de oro y plata, joyas y objetos de plata. Valorado en más de dos millones de euros, es uno de los tesoros romanos más importantes del país.


En el año 2019 un grupo de siete amigos estaba probando un nuevo detector en Chew Valley Hoard cuando encontró más de 2.500 monedas de plata del periodo inmediatamente posterior a la conquista normanda (siglo XI). Es el tesoro más valioso jamás encontrado en Reino Unido por detectoristas aficionados, adquirido por más de 5 millones.

En 2015, por su parte, James Mather localizó un tesoro vikingo del siglo IX con casi 200 monedas, joyas y lingotes de plata. El conjunto se exhibe actualmente en el Ashmolean Museum.

La 'Tigresa de Hoxne', de plata, el mango roto de un objeto desconocido, 
una de las piezas más famosas de las 15.000 del Tesoro de Hoxne.

En el año 2009, un hombre llamado Terry Herbert, que llevaba solo dos días usando detector de metales, encontró en Staffordshire el mayor tesoro anglosajón de oro y plata jamás descubierto (más de 3.500 piezas, principalmente objetos militares del siglo VII, pero también 1.500 piezas de oro y plata). Valorado en varios millones de euros, está considerado uno de los hallazgos más importantes de la arqueología anglosajona.

Seis años más tarde, dos detectoristas, George Powell y Layton Davies, encontraron un tesoro vikingo con brazaletes de oro, anillos, cristales y cientos de monedas de plata del siglo X. En este caso los detectoristas no cumplieron con el plazo legal de 14 días para comunicar el hallazgo a las autoridades e intentaron vender el tesoro clandestinamente. Fueron juzgados y condenados.

Detalle de una de las joyas encontradas por Terry Herbert.

En 2010, en Cumbria, un detectorista encontró el Crosby Garrett Helmet, un casco romano de bronce espectacular y muy raro del siglo I-II d.C., que fue subastado y vendido por más de 2.5 millones de euros. Se trata de uno de los cascos romanos más singulares encontrados hasta ahora en todo el mundo, ya protegía no solo la cabeza de quien lo llevaba sino también el rostro.
 
El Casco de Crosby Garrett, una pieza excepcional

Una pieza medieval, muy famosa también, es la figurilla de oro de Enrique VI que encontró en un campo de Northamptonshire en 2017 Kevin Duckett, británico aficionado a la detección de metales. La figurilla formaba parte de la corona del rey inglés Enrique VIII, que reinó entre 1509 y 1547. Mide unos 6 centímetros de altura y representa a un hombre con corona, manto real, cetro y orbe.








Fuente: heraldo.es

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