La Catedral, el Real Alcázar y el Archivo de Indias de Sevilla formarán parte de las nuevas moneda de dos euros



Los amantes de la numismática tienen una buena noticia. El Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital ha informado a través del Boletín Oficial del Estado (BOE) el lanzamiento de una nueva moneda de dos euros conmemorativa que está inspirada en varios monumentos de Sevilla. 

La Catedral, el Real Alcázar y el Archivo de Indias de la capital andaluza formarán parte de la nueva moneda de dos euros que ha anunciado el Gobierno. En total, se emitirán un millón y medio de unidades que entrarán en circulación entre particulares y entidades durante el primer trimestre de 2024.

El diseño de la moneda reproducirá el Patio de las Doncellas del Real Alcázar de Sevilla en una de sus caras. También aparecerán la leyenda ESPAÑA y el año de su acuñación (2024). Los motivos y estrellas asociados a la Unión Europea tampoco faltarán en la pieza.

La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre continúa fabricando monedas conmemorativas sobre el patrimonio mundial de la UNESCO. La Catedral, el Real Alcázar y el Archivo de Indias de Sevilla forman parte de estos bienes.








Fuente: ideal.es

Descubren en Francia una caja repleta de monedas enterrada hace 850 años


Hace cientos de años, alguien llenó una caja de roble con una gran cantidad de monedas. La caja terminó enterrada cerca de lo que en la actualidad es una calle que lleva al centro de una ciudad en Francia, y permaneció allí hasta 2021, cuando un equipo de arqueólogos la encontró. 

Los expertos realizaban una excavación preventiva antes de que comenzara un proyecto de bienes raíces en la localidad de Guérande, según un comunicado fechado el 31 de enero del Institut National de Recherches Archéologiques Préventives (INRAP). Fue entonces que descubrieron la caja con las monedas, junto con otras tres, que se remontan a los tiempos medievales. 

Otros tres depósitos se hallaron en las ruinas de un inmueble del siglo XIV

Archivos antiguos mencionan a Guérande como una localidad fundada en el siglo IX y, de acuerdo con los expertos, la ciudad levantó un muro en algún momento entre los siglos XIII y XV. 

Una investigación reveló que entre los siglos XII y XIII, tuvo lugar una ocupación en el lugar, dijeron los especialistas. La caja con las monedas estaba en un depósito aislado que se remonta a los años 1180 y 1204, según los arqueólogos. 

Los otros tres depósitos se hallaron en las ruinas de un inmueble de mampostería del siglo XIV, dijeron los expertos. Se remontan al 1341 y al 1342 y su estado de conservación varía. 

La colección de monedas mejor conservada se descubrió en un jarrón con el cuello roto que después de usó como envase. El jarrón estaba sellado con una maceta vuelta al revés. 

Envases de tela con monedas se encontraron en uno de los depósitos

 Los investigadores utilizaron imágenes en 3D para poder ver dentro del jarrón sin dañar al artefacto, señalaron. 

Los otros dos depósitos del inmueble estaban menos conservados, dijeron los expertos. También estaban sellados en envases de cerámica y tenían rastros de fragmentos de telas entre las monedas. 

Los envases de tela estaban dentro de otros envases de piel. 

Según dijeron los arqueólogos, hasta el momento se ha podido identificar más de 2,000 monedas de las que se descubrieron.

 El equipo de arqueólogos seguirá examinando las monedas y las telas de los depósitos. 

Guérande está a unas 330 millas al suroeste de París, la capital del país. 



Fuente: elnuevoherald.com

Estas son las monedas que utilizaron los celtas



La moneda es uno de los testimonios arqueológicos más importantes para el conocimiento de las sociedades celtas.  Pero su relevancia va más allá de su obvio uso económico: a través de ellas podemos definir las estructuras políticas en las que se organizaban los pueblos celtas, acercarnos a su organización territorial, conocer nombres de ciudades y personas o atisbar la mentalidad de quienes decidieron acuñarlas y de quienes, en definitiva, las usaron. 

El inmenso territorio que abarca la Europa céltica, su enorme parcelación y la distinta personalidad de cada comunidad se materializan en un gran número de emisiones monetarias muy diversas, desarrolladas a lo largo de 300 años, en las que cuesta encontrar un factor común.

Quizá el factor más compartido sea, precisamente, cómo se introdujo en las sociedades celtas la moneda, una forma de dinero nacida en torno a 600 a. C. en el extremo oriental del mundo griego, en lo que hoy es la costa mediterránea de Turquía. Desde allí su uso se extendió por las ciudades griegas y más allá, alcanzando todo el litoral mediterráneo y las regiones adyacentes. Fue un proceso rápido pero desigual; los territorios periféricos, como la mayoría de los célticos, no comenzaron a incorporarse a la vida monetaria hasta el siglo III a. C.

Antes de la moneda

Lo que sabemos del mundo griego previo a la aparición de la moneda, de los usos en Mesopotamia y Egipto, y de las comparaciones con otras sociedades, antiguas y modernas, que tampoco usaban la moneda permiten suponer que en la Europa de la Segunda Edad del Hierro pudieron funcionar como dinero desde cabezas de ganado y cereales hasta objetos como los torques, asadores o calderos. Pero el dinero mejor conocido es el metal al peso, gracias a los paralelos en el Próximo Oriente, a algunas alusiones de los geógrafos e historiadores clásicos —como la de Estrabón sobre las «láminas» de plata de algunos pueblos del interior de la península ibérica— y a los hallazgos arqueológicos.

Lingotes y fragmentos de plata del tesoro de Driebes. Hacia 200 a. C. (MAN)

Conjuntos como el tesoro de Driebes (Guadalajara), compuesto por cerca de 14 kg de lingotes de diversos tamaños, objetos de plata troceados y 19 monedas también partidas, muestran el uso de la «plata picada» al menos en algunas de las zonas consideradas célticas. Está fechado al final de la Segunda Guerra Púnica o poco después, en torno a 200 a. C. Un conflicto importante para Hispania, pues fue el punto de inflexión para la difusión masiva del uso de la moneda.
De la imitación a la identidad

El origen de las primeras acuñaciones celtas está en la copia directa de monedas griegas. La imitación de las divisas de prestigio, o bien aceptadas en el comercio local o internacional, es un fenómeno recurrente en la historia. En este caso, las emisiones copiadas son las de Filipo II de Macedonia (359-336 a. C.) y las de las colonias griegas del extremo Occidente, Massalia (Marsella, Francia), Emporion y Rhode (San Martín de Ampurias y Rosas, Gerona).

Las tetradracmas de plata de Filipo fueron la moneda de referencia para los celtas de la cuenca del Danubio, mientras que las imitaciones de sus estáteros de oro se produjeron en un área extensísima, que recorre la Europa central hasta Britania. En el sur de la Galia, las dracmas de Rhode, acuñadas en el siglo III, inspiraron unas abundantes emisiones en plata conocidas como monedas «à la croix», «con cruz», por estilizar al máximo la rosa original de Rhode. No llevan inscripciones que identifiquen a la autoridad emisora, por lo que su atribución a pueblos o poderes concretos es un tema abierto.

Estátero de oro de los nervios (norte de la Galia). Siglos ii-i a. C. (MAN)

Las imitaciones del sur se justifican por las relaciones comerciales y personales con las zonas costeras mediterráneas, mientras que los vínculos entre el reino de Macedonia y las poblaciones celtas próximas explican la copia de las monedas de Filipo. La principal vía de entrada debió ser el salario de los mercenarios enrolados en los ejércitos macedonios, aunque para la difusión de las monedas de oro —que por su altísimo valor intrínseco tienen usos más restringidos—, se han propuesto otros estímulos, como presentes diplomáticos o ceremoniales entre las élites gobernantes.

Las imágenes macedonias casaban bien con la mentalidad celta. Las cabezas de los dioses griegos serían también percibidas como sagradas, unidas a la especial significación de la cabeza humana en su imaginario religioso. La biga victoriosa y el jinete encajan con la simbología ecuestre de las élites, al tiempo que el estilo del grabado se adapta a la sensibilidad artística celta, creando diseños propios.

Imitación celta de la tetradracma de Filipo II de Macedonia (359-336 a. C.). (MAN)

A partir del siglo II, las acuñaciones celtas se expanden y diversifican, incorporando el bronce y las piezas romanas como nuevo modelo. Las monedas en metales pobres, como los potines galos —fundidos en moldes en una aleación de cobre, estaño y plomo—, que pudieron funcionar como pequeño cambio local, evidencian un uso relativamente extendido de la moneda en la vida cotidiana.

La Galia, el territorio celta más conocido a nivel popular, aúna todas las características de su moneda, desde la imitación hasta la multiplicidad de tipos y de potenciales poderes emisores. Como en Hispania, las fuentes clásicas proporcionan los nombres de pueblos y ciudades que los romanos enfrentaron desde finales del siglo III a. C., pero es muy complicado asignar las series monetarias a pueblos concretos. En el caso galo, sus inscripciones, siempre en latín, parecen referirse a personas, algunas de ellas citadas en los textos literarios, como el mítico Vercingétorix, líder de los arvernos, o Dumnorix, de los eduos, derrotados durante la Guerra de las Galias. 

Moneda de plata de los eduos, a nombre de Dumnorix. ¿Bibracte? (Mont Beauvray, Francia), hacia 60-54 a. C. (MAN)

El caso de la celtiberia

La dificultad de determinar qué se considera celta en la península ibérica se trata en otros artículos de este especial, pero no hay ninguna duda sobre la Celtiberia, el ámbito mejor identificado tanto por las fuentes clásicas como por la cultura material. De hecho, la moneda es uno de los materiales esenciales, más numerosos y con más tradición investigadora para conocer su proceso histórico en los siglos II y I a. C.

Los celtíberos adoptaron el signario ibérico para escribir sus textos. A diferencia de sus parientes al norte de los Pirineos, la práctica de incluir leyendas en las monedas fue general, y los nombres que aparecen son, exclusivamente, nombres de ciudades. Gracias a ellas sabemos de la importancia, incluso de la propia existencia, de lugares no citados por las fuentes clásicas o escasamente conocidos por otros medios. Al ser documentos oficiales, las monedas nos confirman que la unidad política que articula el territorio celtibérico no es la etnia o el pueblo, sino la ciudad.

Acuñadas en plata y en bronce, ostentan los mismos tipos que sus vecinas ibéricas: cabezas masculinas y jinetes. Una uniformidad que no desentona con los usos celtas; se ha sugerido una imposición romana, pero parece responder más a la mecánica de la imitación. Para un usuario que no supiera leer ibérico, todas las monedas celtibéricas e ibéricas en circulación en un mismo punto parecerían similares, de modo que se insertarían con naturalidad en los circuitos económicos.

Las acuñaciones se inician hacia mediados del siglo II a. C., aunque cada taller llevaría su ritmo según sus necesidades, con comienzos, volúmenes de producción y periodos de emisión muy dispares. Como su aparición coincide con el proceso de conquista se ha interpretado tradicionalmente como una exigencia de Roma para el pago de impuestos y tropas; sin embargo, además de la presión romana, caben otras razones ligadas a las necesidades de la vida urbana. Obras públicas, vías de comunicación, tributos y gastos militares, así como la voluntad de difundir una imagen de soberanía e independencia, debieron influir en la decisión de acuñar moneda propia.


Unidad de Sekeiza, ciudad celtíbera (Poyo de Mara, Zaragoza). Mediados del siglo ii a. C. (MAN)

Por mucho que las monedas celtas «hablen» por sí mismas, es imprescindible contar con contextos arqueológicos fiables que permitan evaluar cómo se usaron realmente, definir las áreas de circulación de las emisiones y acotar su cronología. Por ejemplo, los hallazgos en explotaciones mineras y campamentos militares indican que mineros y soldados usaban la moneda más que otros sectores de la población, probablemente por no tener fácil acceso a dineros alternativos. Su aparición en santuarios denota un uso ritual, como ofrenda a la divinidad. En todos los casos, la pérdida de monedas de bronce, un dinero que viaja en los bolsillos, permite visualizar la movilidad de las personas, a veces a grandes distancias.

El fin de las monedas celtas

La República Romana nunca impuso su moneda en los territorios que iba controlando, aunque esta llegaba, incluso en grandes cantidades, de la mano de los ejércitos y de los negociadores itálicos que se instalaban en las nuevas tierras. Aunque su acción directa o su creciente influencia fomentaran que pueblos y ciudades usaran y emitieran moneda, o que se adaptaran a su sistema, las acuñaciones celtas tuvieron vida propia. Una vida que se fue apagando en el curso del siglo I a. C., a medida que el mundo iba cambiando y con él una población cada vez más romanizada.
 
Denario de Arekorata, ciudad celtíbera (¿Muro de Ágreda?, Soria). Hacia 140- 130 a. C. (MAN)

En Hispania, la mayoría de las ciudades celtíberas dejaron de acuñar en el primer tercio del siglo. Solo algunas de ellas retomaron años después sus emisiones, ya en latín. Aunque el poeta Marcial, nacido en Bilbilis (Calatayud, Zaragoza), aún podía proclamar en el siglo I d.C. «Nosotros, nacidos de celtas y de iberos», lo cierto es que nada quedaba ya en las monedas de aquellos tiempos pasados.





Fuente: muyinteresante.es
* Este artículo fue originalmente publicado en la edición impresa de Muy Historia.

Hallan una excepcional moneda de hace 2.500 años en Israel: una de las primeras de la historia



Una moneda de plata de la época del Primer Templo ha salido a la luz durante las excavaciones en un yacimiento israelí situado en los montes de Judea, al suroeste de Jerusalén. La acuñación, datada en el periodo persa, entre los siglos VI-V a.C., es "extremadamente rara", según ha anunciado la Autoridad de Antigüedades de Israel en un comunicado: en esta región solo se ha descubierto otra media docena de piezas similares.

"Fue acuñada en un momento en el que el uso de las monedas acababa de empezar. El excepcional descubrimiento arroja información sobre las relaciones comerciales y el proceso mediante el cual el comercio global pasó del pago mediante el pesaje de piezas de plata al uso de monedas", ha detallado Robert Kool, director del Departamento de Numismática de la AAI. "Pertenece a un grupo de monedas muy antiguas que se acuñaron fuera de Israel, en las regiones de la Antigua Grecia, Chipre y Turquía", ha añadido el experto.

 
Imagen de las excavaciones en el yacimiento. 

Los trabajos arqueológicos se enmarcaban en unas obras para la renovación de una carretera que sacaron a la luz un edificio datado en el siglo VII a.C. La moneda, que tenía un sello cuadrado incrustado en una de las caras, se rompió y se partió en dos de forma intencionada. Según los investigadores, se habría utilizado también como peso para las operaciones comerciales de la época.

Los arqueólogos Michal Mermelstein y Danny Benayoun, directores de la excavación, han explicado que el yacimiento se encontraba en una zona rural del antiguo reino de Judá y se fundó hace unos 2.700 años.  Además de la moneda, los investigadores han sacado a la luz una punta de flecha y una pesa de piedra de unos 11 gramos.

El peso de piedra con la inscripción. 

"La pesa de piedra en forma de cúpula se habría usado para pesar metales, especias y otros productos habituales", han señalado los investigadores. "Tiene un antiguo sello para la palabra shekel y un trazo que lo representa. El peso era estándar para la región del reino de Judá, lo que demuestra que las mercancías se pesaban cuidadosamente en los mercados", han apuntado Mermelstein y Benayoun en el citado comunicado.
 





Fuente: elespanol.com

Hallan un conjunto de monedas de plata de la Antigua Grecia de "extraordinaria rareza"




Según los textos de autores antiguos como Pausanias o Estrabón, los habitantes de la ciudad griega de Tenea, localizada en el actual municipio de Chiliomodi o Jiliomodi, al sur de Corinto, en la península del Peloponeso, afirmaban que eran troyanos capturados por los griegos de Ténedos durante la guerra mítica a quien Agamenón les entregó ese lugar para establecerse y venerar a Apolo. Allí supuestamente también se crio el joven Edipo, el rey de Tebas que acabaría matando a su padre sin saberlo y casándose con su madre.

El yacimiento está siendo excavado desde el año 2013 por un equipo del Departamento de Antigüedades Prehistóricas y Clásicas del Ministerio de Cultura griego. Los trabajos, liderados por la arqueóloga Elena Korka, han sacado a la luz en la última campaña, terminada el pasado mes de octubre, un tramo del acueducto de Adriano, una de las mayores obras hidráulicas del siglo II d.C. en la Antigua Grecia. La construcción estaba destinada a surtir de agua a la ciudad de Corinto, situada a unos 15 kilómetros al noroeste de Tenea.

En total se ha documentado una sección de 31 metros de longitud del acueducto, construido con una cubierta abovedada de sección semicircular cuya superficie sería visible en la Antigüedad. La estructura cuenta con muros exteriores laterales verticales que alcanzaban los 3,20 metros de altura. En el interior del conducto las paredes se revistieron de mortero.

Una parte del acueducto de Adriano identificado en Tenea. 
Ministerio de Cultura de Grecia

Los investigadores también han encontrado un singular conjunto de monedas de plata datadas entre finales del siglo VI a.C. y la época de Alejandro Magno, hacia la década de 330 a.C. Las acuñaciones son de "excepcional importancia y rareza arqueológica", según detallan los expertos en un comunicado del Ministerio de Cultura. En total, se trata de 20 estáteros —de Helios, de Egina con una tortuga terrestre en lugar de una tortuga marina, de Estínfalo (Arcadia), Argos y Lócrida Opuntia, de Tebas que representa a Hércules ahogando con sus manos a dos serpientes o acuñadas en Olimpia durante diferentes ediciones de los Juegos Olímpicos—, 5 dracmas, 3 semidracmas y un dióbolo. Las piezas se han hallado asociadas al figurillas femeninas y jarrones en miniatura que desvelan un carácter ritual de la zona.


Al mismo tiempo, los arqueólogos han identificado vestigios del primer asentamiento humano en Tenea, fechado a finales de la Edad del Bronce (2600-2300 a.C.). En concreto se han documentado varios caminos con viviendas a los lados, herramientas de obsidiana, cerámicas hechas a mano con la que se fabricaron todo tipo de objetos (pithos o vasijas grandes, cántaros, platillos, etcétera), así como cucharas o un peine de hueso. La procedencia de estas piezas indica los contactos del asentamiento con otras regiones de la Antigua Grecia.

Imagen aérea de uno de los complejos documentados en Tenea. 
Los restos en amarillo son de época arcaica o helenística. 
Ministerio de Cultura de Grecia

Pero los hallazgos de esta campaña no se terminan ahí. Se ha podido identificar un interesante complejo de edificios con una cronología que abarca desde el final de la época arcaica hasta la helenística, con lugares de culto individuales, incluidas tres cisternas extremadamente elaboradas, una de ellas con escala catódica-anódica. También otras dos grandes instalaciones de época romana con numerosas estancias, corredores, hornos y zonas de almacenamiento, posiblemente una zona industrial. En esta zona han salido a la luz monedas de bronce que van del siglo I al VI d.C., acuñadas durante los gobiernos de Nerón, Domiciano, Marco Aurelio, Septimio Severo, Galieno, Constantino el Grande, Teodosio II o Justiniano II.

Las excavaciones en la zona de la necrópolis del yacimiento han documentado cuatro enterramientos de época arcaica ricamente decorados y seis tumbas del periodo romano: datadas entre los siglos III-IV d.C., escondían uno o varios cadáveres, principalmente de niños, y objetos como lámparas, monedas, vasijas de barro y vidrio o alguna joya.








Fuente: elespanol.com

En cada uno de estos puntos hemos encontrado monedas romanas. La pregunta es ¿qué demonios pasa con Sri Lanka?



En Oxford, hay todo un equipo de gente poniendo puntitos en un mapa. 15.202 puntitos que representan 15.202 'tesoros de monedas romanas'. 5.986.657 de monedas acuñadas entre el 30 antes de Cristo y el 400 d.C. que han sido encontradas, validadas y documentadas por todo el mundo.

El mapa es alucinante y da una visión muy certera de qué fue realmente el poder económico del Imperio. Se han encontrado tesoros en Yemen, en los Urales y hasta en la prefectura de Okinawa en Japón.

Sin embargo, lo que más llama la atención es Sri Lanka y el sur de la India. ¿Cómo es posible allí miles de monedas romanas?

¿Qué hace una moneda como tú en un sitio cómo este? Sorprende, sobre todo, porque repasando el mapa podemos ver que en la península arábiga, Irán o Pakistán no hay apenas ningún tesoro. Es más, siguiendo la "ruta de la seda" (una ruta que sabemos que los romanos transitaron y utilizaron a menudo) tampoco hay demasiados tesoros.

Y es que el sur de la India está muy lejos. Sobre todo, si tomamos como referencia los puertos romanos (que se concentraban en el mar rojo y, durante algún tiempo, en el golfo pérsico). Lo lógico, como ocurre en la subida del Nilo o en la ruta de la seda hasta China, es que viéramos un "línea de puntos" (más o menos definida) que conectara el Imperio con los destinos finales, pero no es el caso.

Hemos encontrado cosas en torno al estrecho del Mandeb y en la costa arábiga del estrecho de Ormuz; pero nada más hasta Guyarat, ya en la India. ¿Por qué hay tantísimas monedas tan lejos de Roma?

La clave está en el tiempo. En el tiempo atmosférico. Los romanos utilizaban los monzones (un tipo de vientos estaciones características del océano Índico) para navegar desde sus bases navales hasta los reinos tamiles del sur de la India. Aquellos reinos tenían intensas relaciones comerciales con Indochina e Indonesia.

De esa forma, los barcos romanos llegaban cargados de cristalería, vino, oro y plata y volvían, meses después (cuando el tiempo era propicio), cargados de especias, perlas, marfil y otros productos exóticos. Se cree que en Muzuris, uno de los grandes puertos del subcontinente en ese periodo, había un templo dedicado a Augusto. O sea, que la colonia romana era numerosas y posiblemente estable.

Esto encaja muy bien con el mapa, la verdad. Porque, recordemos, no marca sitios donde se han encontrado monedas de forma aislada. Marca el hallazgo de 'tesoros' y para trasportar grandes cantidades de monedas es mejor un barco que cualquier tipo de transporte de carretera de la época.

El caso de Sri Lanka. En la antigua isla de Ceilán se suman, además, dos grandes oleadas comercailes con Roma. La primera durante el siglo I (como el resto del subcontinente indio) y la segunda ya a partir de Constantino en el siglo IV. Eso (y la relativa estabilidad del reino ceilandés hasta la llegada de los europeos siglos más tarde) fue lo qe ha facilitado la conservación de tantísimas monedas.

En conclusión, ¿cómo no vamos a pensar en el Imperio Romano? Hace unos meses estallaba la polémica sobre si los hombres demasiado a menudo en el Imperio Romano. Sonaba raro, pero viendo este tipo de cosas... las proezas que lograban los romanos con una tecnología mucho menos poderosa que la nuestra son dignas de admirar.







Fuente: Javier Jiménez

La antigua moneda española más buscada



En el fascinante mundo de la numismática, el valor de las monedas va más allá de su cotización en el mercado; se entrelaza con la rica narrativa histórica, económica y política que llevan consigo. Un ejemplo destacado en la esfera numismática española es el «centén segoviano» o simplemente «centén», venerado como la «Joya de la corona de las monedas de España».

Esta pieza de oro, una de las más colosales y preciadas de Europa, se erige no solo por su tamaño monumental sino también por su distinguido estatus en subastas de renombre.

Con un valor nominal de 100 escudos, el «centén segoviano» ostenta un imponente diámetro de 7,5 centímetros y pesa aproximadamente 339 gramos de oro puro. Su singularidad radica no solo en su tamaño, sino en su exclusividad. Estas monedas fueron acuñadas en la Casa de Moneda de Segovia, la única instalación equipada con la maquinaria necesaria para dar vida a estas obras maestras numismáticas.

Remontándonos a los reinados de Felipe III y Felipe IV, las emisiones de centenes son exquisitamente limitadas y, curiosamente, nunca llegaron a circular realmente. Adornadas con la cruz de Jerusalén y el escudo representativo de los dominios de la Monarquía Hispánica, estas monedas encarnan la opulencia del vasto Imperio.

Las fechas específicas de 1609 y 1618 marcan las emisiones de centenares bajo el reinado de Felipe III, piezas que hoy en día alcanzan asombrosos precios en subastas, llegando a cifras que superan los 2 millones de euros. Por su parte, Felipe IV emitió centenares en 1623 para conmemorar la visita del Príncipe de Gales a España, y en 1633, algunas de estas piezas han sido subastadas por sumas considerables, mientras que otras han encontrado resguardo en museos, preservando así una parte crucial de la historia numismática española.

En el año 2023, mientras se celebran eventos como el Ingreso de Puestos de Trabajo de Personal Laboral Fijo en Correos y Telégrafos, el «centén segoviano» sigue siendo no solo un testimonio tangible de la riqueza pasada, sino también un recordatorio de la herencia numismática que enriquece la trama histórica de España.








Fuente: hoyaragon.es

Reino Unido acuña monedas coleccionables con imágenes de dinosaurios



Monedas coleccionables con figuras de dinosaurios comenzarán a circular en Reino Unido, esto debido a una asociación entre The Royal Mint y el Museo de Historia Natural del país. Serán las de 50 peniques las que tengan la imagen de algún dinosaurio icónico.

La primera moneda de la serie, con el Tyrannosaurus, marcó la primera vez que este espécimen fue representado en una moneda de cincuenta peniques del Reino Unido.

Otros dinosaurios que aparecerán en las monedas británicas son el Stegosaurus y el Diplodocus. Todos los metales fueron diseñados por el paleoartista Robert Nicholls bajo la dirección del profesor Paul Barrett del Museo de Historia Natural.

Los diseños están basados en conocimientos científicos actuales, ofrecen reconstrucciones precisas de los dinosaurios y sus hábitats. Algunas monedas incluso tendrán color, lo que dará vida a las criaturas prehistóricas.


Nicholls explicó que comenzó el proceso de diseño reconstruyendo el dinosaurio “de adentro hacia afuera”, centrándose en proporciones y anatomía precisas, sin embargo, no fue una labor sencilla encajar grandes criaturas en una forma tan pequeña.

Ante el reto, utilizó diferentes estrategias para cada uno de los dinosaurios: con el T-rex, se aseguró de que miráramos a la criatura para darle una sensación de escala, mientras que para el Diplodocus, usó una perspectiva forzada para encajar su larga cola en la moneda.

Posteriormente envió las monedas a Royal Mint y al Museo de Historia Natural para que lo revisaran, se le hicieron todos los ajustes necesarios hasta que todas las partes quedaron conformes con el trabajo.

Las monedas, que forman parte de la serie “Tales of the Earth”, están disponibles para su compra en el sitio web de The Royal Mint con precios a partir de 11 libras esterlinas, y la Gold Proof Coin tiene el precio más alto: 1220,00 libras esterlinas.








Hallan una moneda de oro bizantina con una imagen de Jesucristo que pudo pertenecer al último rey vikingo



Una larga serie de pitidos alertó al detectorista. Tras un largo rato explorando las montañas de Vestre Slidre, en el sur de Noruega, una efigie dorada de Jesucristo le observó desde una extraña moneda bizantina que había permanecido más de mil años olvidada.

Conocida como histamenon nomisma, este tipo de monedas hicieron su primera aparición en los circuitos comerciales sobre el año 960 d.C. En una de sus caras, Jesucristo sujeta una Biblia con una inscripción en latín que reza: “Jesucristo, rey de los que reinan”. En la otra aparece otra inscripción en griego que da identidad a las otras dos figuras representadas en la moneda de oro: “Basilio II y Constantino VII, emperadores de los romanos”.

Al ser descubierta por un detectorista, es necesario realizar un estudio arqueológico en el lugar del hallazgo para poder determinar en qué contexto apareció y poder conocer sus secretos. Sin embargo, al estar terminando el otoño, este estudio sobre el terreno tendrá que esperar a la llegada del buen tiempo ya entrado el año 2024

Basilio II y Constantino VII en la moneda. 

De momento, lo que los arqueólogos han aventurado sobre la moneda es que pudo ser acuñada entre los años 977 y 1025, momento en que la pareja imperial representada reinó en Constantinopla. Desconocen cómo llegó a las montañas del sur de Noruega, pero podría haber sido parte de los tesoros del último rey vikingo: Harald Hardrada.

Este legendario rey vikingo que torturó con gachas a uno de sus súbditos, antes de sostener la corona fue reclutado por una unidad de élite conocida como guardia varega entre los años 1034 y 1035. Esta unidad militar bizantina reclutaba como mercenarios a los nórdicos y eslavos de la Rus de Kiev después de que monjes de origen griego cristianizasen los principados eslavos y nórdicos que se formaron en la actual Ucrania.

Muerte del rey Harald (centro) en la batalla de Stamford Bridge de 1066. Inglaterra s. XIII 

Bajo los estandartes del águila imperial, sirvieron de guardaespaldas del emperador y su familia además de combatir en los frentes más peligrosos y delicados de este imperio que sobrevivió mil años a la caída de Roma. Según las sagas nórdicas, Harald Hardrada regresó a Noruega junto a sus hombres cargado de oro y joyas en el año 1046.

En sus más de diez años a las órdenes de Constantinopla, este valiente y brutal guerrero alcanzó el grado de comandante y combatió a innumerables enemigos del imperio como a los piratas árabes en el Mediterráneo oriental o a los temibles y audaces jinetes pechenegos de Asia Menor. Especialmente cruentas debieron de ser sus hazañas en los Balcanes ya que se ganó el mote de “devastador de búlgaros”. Terminó enfrentado con el emperador Miguel V y huyó a Kiev, donde se casó con la princesa Elisaveta Yaroslavna antes de regresar a Noruega y reclamar su trono.

Una vez en Noruega, su sobrino el rey Magnus le cedió la mitad de su territorio a cambio de la mitad de su tesoro que debía ser inmenso. Según una costumbre establecida en la guardia varega, cuando un emperador moría, sus hombres de la guardia tenían permiso para llevarse los tesoros imperiales que pudieran sostener con sus manos. Esta costumbre sucedió varias veces cuando Harald formaba parte de aquella guardia ¿Esta moneda perdida podría ser parte de este tesoro que convirtió a Harald Hardrada en rey? Poco después Magnus murió y Harald III se hizo con el resto del reino.

En cuanto a la ubicación de esta moneda en Vestre Slidre, se sabe que esta localización formaba parte del circuito comercial del reino por el que transitaban la sal, el hierro, la piel y astas de reno y arenques entre otros productos aunque también es posible que la moneda fuera perdida por un monje de la cercana diócesis de Bjørgvin. Habrá que esperar a que las investigaciones sobre el terreno en 2024 arrojen más luz sobre este hallazgo.






Fuente: elespanol.com

España pondrá en circulación una moneda de 2 euros conmemorativa del 200 aniversario de la Policía Nacional



El 200 aniversario de la creación de la Policía Nacional se celebrará, entre otras iniciativas, con la emisión, acuñación y puesta en circulación de una moneda de 2 euros conmemorativa, que verá la luz durante el primer trimestre del año 2024. Así lo confirma el Boletín Oficial del Estado de este martes, donde se regula que en la cara nacional de las monedas emitidas (anverso) aparecerá el emblema de la Policía Nacional. Sobre este emblema, en sentido circular y en mayúsculas, podrá leerse la leyenda POLICÍA NACIONAL 1824-2024, mientras que en la parte inferior, también en sentido circular y en mayúsculas, aparecerá la leyenda ESPAÑA. Rodeando todos estos motivos, en la zona circular exterior de la moneda se situarán las doce estrellas de la Unión Europea.

Las monedas conmemorativas tendrán curso legal en todos los países de la zona del euro, por lo que podrán utilizarse y deberán ser aceptadas como cualquier otra moneda en curso.

Las monedas conmemorativas poseen las mismas características, propiedades y cara común que las demás monedas de 2 euros. Lo que las diferencia es el motivo que figura en la cara nacional. La mayoría de estas monedas conmemoran aniversarios de hechos históricos o ponen de relieve acontecimientos actuales con trascendencia histórica.

La primera moneda de dos euros conmemorativa emitida exclusivamente por España se dedicó al IV centenario de la primera edición de «El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha». La segunda no salió hasta 2010, cinco años después.

Desde entonces, todos los años sin excepción se ha dedicado una moneda conmemorativa de España a un lugar del territorio nacional declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y la previsión es que siga siendo así durante los próximos años. En los años 2014, 2018, 2022 y 2023 se emitió, además, una segunda moneda conmemorativa que reflejaba el cambio en la jefatura del Estado (2014), el 50 aniversario del nacimiento del Rey Felipe VI (2018), el V Centenario de la Vuelta al Mundo (2022), en la que aparece la imagen de Juan Sebastián Elcano, y la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea (2023).

A todos estos eventos de relevancia histórica se sumará en 2024 el segundo centenario de la creación de la Policía Nacional. Fue el rey Fernando VII quien dictó en 1824 la Real Cédula por la que se creaba la Policía General del Reino ante la necesidad de dotar a las ciudades españolas de una estructura de seguridad moderna.





Fuente:Ministerio del Interior