Recuperada una importante colección de moneda ibérica e hispano-romana


La Brigada de Patrimonio Histórico ha recuperado la totalidad de las 867 monedas ibéricas e hispano-romanas que fueron robadas del domicilio de un conocido coleccionista madrileño el pasado mes de abril de 2012 mediante el procedimiento del butrón. Los ladrones se apoderaron además de diversas joyas y relojes por valor de un total de 600.000 euros.
La mayor parte de las monedas se encontraban en el establecimiento de un joyero dueño de varios establecimientos de compra-venta de oro en Madrid. Éste depositó más de doscientas en una casa de subastas barcelonesa para proceder a su venta. Los responsables de la sala comunicaron a la policía sus sospechas acerca de la procedencia ilegal de las piezas, así como la identidad del depositante, lo que condujo a su detención y la recuperación del resto de las monedas.
En este proceso ha sido esencial la identificación fotográfica de las monedas, así como su correcta catalogación y el hecho de que muchas de ellas, especialmente las de mayor rareza, se encuentren desde hace tiempo estudiadas y publicadas. La clave ha sido la localización de esta moneda de las emisiones conocidas como “del Noroeste”, o “de la caetra”, considerada pieza única. Esta serie fue acuñada en un lugar indeterminado de la zona del noroeste peninsular, donde se concentran la mayoría de los hallazgos, y se relaciona con la presencia de ejércitos en la región durante el proceso de conquista en época de Augusto.
La moneda presentada por la Brigada de Patrimonio corresponde al tipo RPC nº 1 y presenta en anverso la cabeza desnuda de Augusto hacia la izquierda, entre una palma y un caduceo, con la leyenda IMP AVG DVI F. El reverso presenta una modalidad única en esta serie: la caetra presenta unos peculiares adornos, según la descripción dada por P. P. Ripollès en su obra Las acuñaciones provinciales romanas de Hispania, “alrededor de los adornos centrales se disponen concéntricamente dos líneas de ocho tachones, formados por un círculo y un punto en el centro”.
En este estudio, sin embargo, se mencionan dos ejemplares de este tipo y de los mismos cuños: el ilustrado, de la colección Cores, que fue adquirido en subasta en Nueva York en 1999, y otro, cuya primera mención se remonta a una subasta de la ANE de junio de 1968 y que en 1970 ya publicó L. Villaronga, mucho más gastado. Es posible que esta última moneda sea la ilustrada en Álvarez Burgos I, con el nº 1700, ya que no se distinguen los adornos de la caetra. Otra curiosidad de esta moneda es su peso, que excede los 38 gramos, lo que equivale a un sestercio, cuando la inmensa mayoría de las monedas de la emisión de la caetra son ases con pesos medios de 10-11 gramos.

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