Tal y como recoge el Diario Oficial de Galicia publicado este viernes, el Ejecutivo autonómico ha formalizado la adquisición de seis monedas históricas declaradas Bien de Interés Cultural (BIC), por un importe total de 178.200 euros, tras una subasta celebrada en junio de 2025 por la casa madrileña Jesús Vico y Asociados.
La operación culmina un proceso iniciado meses antes, cuando la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural incoó el expediente para proteger siete piezas de enorme valor histórico y simbólico.
Todas ellas formaban parte de la conocida colección Orol, una de las más relevantes del panorama numismático gallego y español. Sin embargo, una de esas monedas —un cuarto de excelente de los Reyes Católicos, acuñado en A Coruña— ya fue adquirida por el Estado mediante el mismo mecanismo legal y destinada al Museo Arqueológico Nacional, quedando fuera de la compra autonómica.
Las seis monedas que pasarán ahora a manos de la Xunta abarcan más de un milenio de historia monetaria gallega. Entre ellas figuran tres tremisses suevos acuñados en la antigua Gallaecia, una moneda visigoda del rey Wamba emitida en la ceca de Tui, así como piezas de época moderna vinculadas a la Corona de los Reyes Católicos y al reinado de Felipe II, todas ellas acuñadas en A Coruña.
Especial relevancia tiene el tremissis suevo de la serie Latina Mvnita, considerada una emisión única en el mundo y un testimonio material del Reino Suevo en Galicia.
El ejercicio del derecho de tanteo se ampara en la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia, que otorga a la Administración autonómica preferencia en la adquisición de bienes declarados o en proceso de declaración como BIC.
En este caso, la Xunta subraya además que, ante una eventual concurrencia de intereses, su posición prevalece frente a otras instituciones públicas o entidades privadas sin ánimo de lucro.
Más allá del importe económico, la operación tiene un gran simbolismo. La colección perteneció al empresario gallego Antonio Orol, natural de O Valadouro, cuya aspiración era que estas monedas permaneciesen unidas y accesibles al público en una institución gallega, como relato continuo de la historia monetaria del país desde sus orígenes. Con esta compra, la Xunta da cumplimiento, al menos en parte, a ese deseo y evita la dispersión de un legado considerado irrepetible.
Las monedas pasarán ahora a integrarse en las colecciones públicas, pendientes de determinar su ubicación definitiva y su futura exhibición. Lo que ya es seguro es que seguirán contando, desde Galicia, una historia acuñada en metal que estuvo a punto de perderse.
Fuente: larazon.es
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